Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada principal del hospital
- Galerías del patio interior
- Fuente hundida
- Escaleras concéntricas
La historia del lugar
Tras la fachada principal se oculta una casa cerrada, con enfermerías, refectorios, dormitorios y cocinas alrededor de un patio interior. La levantaron en el solar del antiguo Corral de Doña Elvira, incorporando las casas vecinas. En el centro de las galerías, la fuente está hundida por debajo del nivel del suelo; unas escaleras concéntricas bajan hasta el agua para que la escasa presión llegara aun al hospital. Ahora preparan las antiguas enfermerías para exposiciones de obras de la colección de la Catedral de Sevilla.
En el nombre, «venerables» significa «dignos de veneración» y se refiere a los residentes: sacerdotes ancianos, enfermos y empobrecidos. Entonces, la palabra «hospital» también designaba una casa de acogida: aquí se daban habitación, mesa y cuidados a quienes ya no tenían con qué vivir.
En mil seiscientos veintisiete, la religiosa Hermandad del Silencio se encargó de ayudar a los sacerdotes que pedían limosna por las calles de Sevilla. La hermandad alquiló una casa para ellos y la sostuvo con donativos de sus miembros y de los vecinos. Mientras llegaba dinero, alimentaban y atendían a los ancianos. Cuando murió el protector, el patronato creado para ellos casi se deshizo. Trasladaron a los sacerdotes a la Capilla de San Blas, fuera de la ciudad, donde cada vez se acordaban menos de ellos.
Más tarde los acogieron en el Hospital de San Bernardo. Allí, bajo un mismo techo, vivían laicos ancianos, enfermos, huéspedes temporales y sacerdotes que permanecían en el asilo hasta morir. No había espacio suficiente y los residentes discutían. En medio siglo, la ayuda no llegó a convertirse en un hogar estable: trasladaban a los ancianos con cada nueva donación.
En mil seiscientos setenta y tres, Justino de Neve decidió poner fin a aquellos traslados. Empezó a reunir dinero, fundó una hermandad independiente y redactó sus reglas. El duque de Veragua donó el solar del antiguo Corral de Doña Elvira; después, la hermandad compró las casas vecinas. Así, el asilo quedó precisamente aquí.
Los primeros sacerdotes fueron trasladados aquí en mil seiscientos setenta y nueve, cuando los constructores aún no habían terminado el conjunto. Tras la fachada dispusieron enfermerías baja y alta, dos refectorios, dormitorios y cocinas. En el centro del patio instalaron una fuente por debajo del nivel de las galerías: unas escaleras concéntricas conducen al agua, porque de otro modo la escasa presión no habría bastado para abastecer el hospital.
Justino de Neve murió en mil seiscientos ochenta y cinco y no llegó a ver la casa terminada. Dejó sus bienes para la construcción; sus sucesores llevaron la obra hasta el final y, en mil seiscientos noventa y nueve, el hospital abrió por completo. Los sacerdotes obtuvieron la vivienda permanente que habían buscado durante más de setenta años.
Ahora preparan en las enfermerías un espacio expositivo para obras de la colección de la Catedral de Sevilla. La catedral alquila el edificio de la Archidiócesis de Sevilla, y esta pretende destinar el alquiler ante todo al mantenimiento de la actual Casa de Sacerdotes en la Calle Becas. Los ancianos abandonaron hace tiempo las habitaciones alrededor del patio hundido; el dinero de su antigua casa se destinará a la vivienda de otros sacerdotes ancianos.
Información práctica
Visit Sevilla indica un cierre temporal por obras de restauración; planifique una visita exterior, salvo que un aviso oficial reciente indique que hay acceso.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Los espacios interiores se visitan según las normas del recinto, por lo que conviene comprobar con antelación si es posible entrar. Desde fuera el relato sigue siendo comprensible, pero no se podrán ver el marco y la disposición del conjunto.
