Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada del Ex Congreso Nacional
- Jardín del Ex Congreso Nacional
- Galería del Senado de Chile
- Escaleras de mármol
La historia del lugar
El tres de septiembre de mil novecientos veinticuatro, jóvenes oficiales del ejército ocuparon la galería del Senado de Chile en este edificio. Desde mil ochocientos setenta y seis se reunían aquí ambas cámaras del Congreso Nacional de Chile: los diputados aprobaban leyes en una sala y los senadores las debatían en otra.
Los oficiales vivían con un sueldo que durante años se había quedado rezagado respecto a los precios. De mil novecientos doce a mil novecientos veinte, sus salarios apenas cambiaron, aunque el coste de la vida aumentó al menos un ochenta por ciento. Para mil novecientos veinticuatro, en el Congreso estaban bloqueados tanto el aumento de los sueldos militares como las leyes sobre la jornada laboral de ocho horas, los seguros y los accidentes. Los impulsaba el presidente Arturo Alessandri, abogado elegido cuatro años antes con la promesa de llevar a cabo reformas sociales.
Aquella noche, los senadores se ocuparon de la dieta parlamentaria, una remuneración económica para los propios diputados y senadores. Los oficiales acudieron para mostrar que consideraban inaceptable ese orden de prioridades. Uno de los dirigentes del grupo era Carlos Ibáñez del Campo, director de la escuela de caballería. Participar en una protesta política podía poner fin a la carrera de un militar profesional; sin embargo, él y sus compañeros se presentaron con uniforme y armas.
El ministro de Guerra les ordenó abandonar la galería. Los oficiales obedecieron, pero al salir comenzaron a golpear deliberadamente el suelo y las paredes con sus sables. Este gesto recibió el nombre de «Ruido de sables». Dos días después, los participantes en la protesta crearon el Comité Militar y presentaron a Alessandri una lista de exigencias: subir los sueldos, aprobar las leyes aplazadas y sustituir a varios ministros.
El Congreso temía un golpe de Estado. El ocho de septiembre, los parlamentarios aprobaron en una sola sesión prolongada casi todo el paquete de leyes que antes no habían logrado acordar durante años. Después de eso, los oficiales no volvieron a los cuarteles. Exigieron disolver el propio Congreso.
Alessandri presentó su dimisión. Los parlamentarios no la aceptaron y autorizaron al presidente a ausentarse durante seis meses. Se refugió en la embajada de Estados Unidos y después partió hacia Italia. El once de septiembre, la junta militar del general Luis Altamirano disolvió el Congreso. Desde la aparición de los oficiales en la galería hasta el cierre de ambas cámaras transcurrieron ocho días.
Unos meses después, Ibáñez y otros jóvenes oficiales derrocaron a la junta de Altamirano e hicieron volver del exilio a Alessandri. Bajo el presidente regresado se aprobó la Constitución de mil novecientos veinticinco, que reforzó considerablemente el cargo presidencial. Ibáñez continuó su carrera y, dos años después, se convirtió él mismo en presidente.
El Parlamento siguió reuniéndose en estas salas durante décadas, pero tras la interrupción de mil novecientos setenta y tres a mil novecientos noventa, su sede principal abrió en Valparaíso. El antiguo edificio fue devuelto al Congreso para sesiones en la capital, ceremonias y el trabajo de la biblioteca. En el interior se conservan la sala del Senado y las escaleras de mármol: el ambiente en el que el debate sobre la remuneración parlamentaria terminó con el «Ruido de sables» y el cierre del propio Parlamento.
Información práctica
No cuente con poder entrar en el edificio o en el jardín: si las verjas están cerradas, contemple el conjunto desde la zona pública accesible.
