Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La cátedra del arzobispo
- La nave central
- La imagen de la Virgen
- La estatua de Santiago Apóstol
La historia del lugar
En el fondo de la nave central se encuentra la cátedra, el asiento permanente del arzobispo. Junto a la catedral funciona el capítulo, un colegio de sacerdotes que dirige las ceremonias, la administración y los asuntos de los empleados del templo. La cátedra sigue siendo la principal diferencia entre una catedral y una iglesia común. Junto a la imagen de la Virgen se alza una estatua de Santiago Apóstol, patrón de la ciudad, y el propio templo está dedicado a la Asunción de la Virgen.
En enero de mil ochocientos cincuenta y seis, el sacristán mayor de la catedral, Francisco Martínez Garfias, despidió a Pedro Santelices, empleado de la sacristía. La sacristía es el recinto de servicio donde se guardan los ornamentos y los objetos de culto y se prepara todo lo necesario para el oficio religioso. Santelices perdía su sustento y exigió recuperar su puesto.
Entonces no había arzobispo en Santiago. El capítulo catedralicio —el colegio de sacerdotes encargado de las ceremonias, la administración y los empleados de la catedral— anuló el despido. Como respuesta, Martínez Garfias dimitió y logró que se abriera un nuevo proceso. Cuando el arzobispo Rafael Valentín Valdivieso regresó a la ciudad, confirmó el despido. Dos canónigos se negaron a obedecer, y Valdivieso les prohibió celebrar oficios.
Fue precisamente la organización de la Catedral Metropolitana de Santiago la que convirtió una disputa por un puesto de trabajo en un asunto de todo el país. Aquí se encuentra la cátedra, el asiento permanente del arzobispo, de la que procede la palabra «catedral». El arzobispo era la última instancia eclesiástica, pero en el Chile de entonces la Iglesia católica aún no estaba separada del Estado. Los sacerdotes podían recurrir una decisión eclesiástica ante un tribunal ordinario. Así lo hicieron los dos canónigos castigados.
La Corte Suprema de Chile les dio la razón y exigió suspender el castigo. Valdivieso buscaba la independencia del tribunal eclesiástico y se negó a cumplir la decisión de los jueces seculares. Por su desobediencia se exponía a ser expulsado del país; el arzobispo decidió marcharse, pero no ceder. El presidente Manuel Montt, obligado a garantizar la ejecución de la resolución judicial, se encontró ante una elección: expulsar al jefe de la Iglesia chilena o permitirle desobedecer al tribunal.
El gobierno convenció a los canónigos de retirar su recurso. Valdivieso permaneció en Santiago y levantó la prohibición de celebrar oficios; Santelices no consiguió por vía judicial su restitución definitiva. Sin embargo, el bloque conservador gobernante se dividió. Los partidarios de la independencia eclesiástica se apartaron del presidente y se unieron a sus antiguos adversarios liberales. El despido de un empleado de la sacristía cambió el equilibrio de fuerzas políticas en Chile durante décadas.
El capítulo sigue funcionando hoy junto a la catedral, y la cátedra del arzobispo continúa siendo su principal diferencia respecto de una iglesia común. En el fondo de la nave central, junto a la imagen de la Virgen, se encuentra una estatua de Santiago Apóstol que Valdivieso trajo de Europa. En español, el apóstol se llama Santiago: Pedro de Valdivia dio su nombre a la ciudad, y se le considera su patrón. La propia catedral está dedicada a la Asunción de la Virgen, y junto a ella se alza el santo que dio nombre a Santiago, traído por el arzobispo que estuvo a punto de abandonar esta ciudad por un empleado despedido.
Información práctica
Entre solo si hay libre acceso, guarde silencio y no interrumpa el oficio religioso; para la ruta basta con observar atentamente el edificio desde fuera.
