Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Patio de la plaza
- Fachadas conservadas
- La Debutante de placas cerámicas
- Entrada al MAVI UC Museo de Artes Visuales
La historia del lugar
Entre las antiguas fachadas se abre un pequeño patio interior, y detrás se encuentra el MAVI UC Museo de Artes Visuales, el museo de artes visuales de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Aquí se muestra arte contemporáneo y se aceptan obras de jóvenes autores mediante un concurso propio, por lo que la colección sigue creciendo. En la fachada permanece La Debutante, un gran panel cerámico de ciento treinta y cinco placas de colores.
Esta plaza es más joven que las casas que la rodean. Todavía a finales de los años setenta había aquí un solar abandonado que servía de aparcamiento; en su lugar pensaban construir un estacionamiento de varias plantas. Los empresarios Manuel Santa Cruz y Hugo Yaconi propusieron otro uso. Invirtieron en restaurar una antigua casona y las fachadas vecinas el dinero que habían ganado en el comercio y el suministro de gas. Los arquitectos Ignacio Cruz y Walter Biggemann conservaron sus contornos, orientaron los espacios hacia un patio común y, el veintinueve de octubre de mil novecientos ochenta y uno, se inauguró una plaza con talleres, salas de exposiciones y cafés.
Le dieron el nombre de José Gil de Castro porque consideraban que la antigua casona había sido su hogar. Los documentos confirman con más seguridad otra cosa: la casa y el taller del artista se encontraban en este barrio, al pie del cerro Santa Lucía, en la actual calle Victoria Subercaseaux. Al parecer, el propio artista no utilizaba el apodo «Mulato Gil», que figura en el nombre de la plaza, y sus contemporáneos tampoco lo llamaban así. En los documentos de matrimonio aparece inscrito como pardo libre: así se designaba en los dominios españoles a una persona de ascendencia africana. Su madre, una esclava negra, obtuvo la libertad poco antes del nacimiento de su hijo; el hermano mayor de José siguió siendo esclavo hasta la edad adulta.
Para Gil, el retrato era oficio, sustento y una forma de salir de la posición que le asignaba su origen. En sus primeros años de vida en Santiago insistía en firmar como «retratista»: el retrato se valoraba más que el trabajo habitual de un pintor y llevaba al maestro a las casas de clientes acomodados. Durante la Reconquista española, Gil pintó al rey Fernando VII, a funcionarios reales y a familias que apoyaban la monarquía.
En febrero de mil ochocientos diecisiete, el ejército de José de San Martín venció en Chacabuco, y el círculo de clientes cambió en pocas semanas. Ese mismo año, Gil terminó su último retrato de Fernando VII y comenzó una gran serie de imágenes de San Martín y de sus oficiales. Los nuevos Estados necesitaban rostros reconocibles de sus dirigentes, y en Santiago casi no había retratistas de su nivel. Gil recibió numerosos encargos; a finales de ese mismo año fue incorporado como capitán al batallón de libres de color. Más tarde retrató a Bernardo O’Higgins, siguió a San Martín hasta Lima y, gracias a esta relación, entró allí en el círculo de clientes republicanos. Los rostros por los que hoy se reconoce a los libertadores de Sudamérica salieron en gran medida de su taller junto al cerro Santa Lucía.
Santa Cruz y Yaconi no instalaron un museo memorial en la casa atribuida al artista. Primero expusieron aquí su propia colección de objetos arqueológicos. Después, artistas chilenos de los años ochenta empezaron a reunirse en los talleres y cafés de la plaza, y los propietarios comenzaron a comprar sus obras. Santa Cruz adquirió un cuadro de Roberto Matta a la galerista Carmen Waugh; la relación entre el coleccionista y el artista se convirtió en amistad. Para la plaza, Matta realizó La Debutante, un gran panel cerámico de ciento treinta y cinco placas policromadas, fabricadas en la italiana Faenza en mil novecientos noventa y cinco.
Cuando la colección de arte contemporáneo dejó de caber en las casas particulares, Santa Cruz y Yaconi decidieron abrirla al público. El arquitecto Cristián Undurraga integró el museo en el patio ya existente y, el once de abril de dos mil uno, se inauguró aquí el MAVI UC Museo de Artes Visuales. Más tarde empezó a aceptar obras de jóvenes autores mediante su propio concurso, de modo que la colección siguió creciendo ya dentro del museo.
Tras la retirada de los fundadores, sus familias buscaron una manera de conservar juntas la colección, el edificio y la propia plaza. En dos mil veintiuno transfirieron todo ello a una fundación conjunta con la Pontificia Universidad Católica de Chile; los representantes de las familias permanecieron en el consejo, y el museo recibió su nombre actual, MAVI UC Museo de Artes Visuales. En su fachada se encuentra La Debutante, encargada por los fundadores. En la primavera de dos mil veintiséis, estudiantes, profesores y restauradores terminaron la restauración de seis meses de las ciento treinta y cinco placas cerámicas.
Información práctica
Museo: martes–viernes 10:00–18:00; sábado–domingo 11:00–19:00; días festivos 10:00–18:00; lunes cerrado. El último domingo del mes, entrada a cambio de un donativo voluntario.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La plaza y la obra situada en la entrada pueden contemplarse desde el exterior. Planifique la visita a la colección del MAVI UC Museo de Artes Visuales por separado y compruebe el acceso con antelación.
