Parada 1 de 8

Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM)

Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM)

Aquí comenzará una conversación sobre quién y por qué abre al público los grandes edificios de la ciudad.

18 min
Fachadas de acero corten y espacio abierto del Centro Cultural Gabriela Mistral.
Carlos yo · CC BY-SA 4.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Plazas de acceso público
  • Biblioteca
  • Puertas artísticas
  • Paneles murales

La historia del lugar

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Las puertas artísticas y los paneles murales de este gran edificio se hicieron como parte de la vida cotidiana, junto a luminarias, bebederos y bancos. Diez salas, una biblioteca y cinco plazas abiertas siguen acogiendo espectáculos, danza, circo, conciertos y exposiciones. Se rechazó la colección donada para que las salas no se convirtieran en depósitos de museo y siguieran siendo un lugar para reuniones y actividades. No todo el mobiliario sobrevivió a los cambios: dieciocho obras originales están ahora en el centro, seis se conservan en otros lugares y catorce todavía no se han encontrado.

En agosto de mil novecientos setenta y dos, a Irma Cáceres de Almeyda le entregaron un edificio que ya había cumplido su tarea. Acababa de terminar aquí la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo: tres mil delegados de ciento cuarenta países habían debatido sobre la pobreza y las condiciones desiguales del comercio mundial. Ahora había que llenar de habitantes de la ciudad el enorme complejo, que además debía sostenerse por sí mismo.

El presidente de Chile, Salvador Allende, eligió el lugar para la conferencia. Le propusieron un terreno en el Parque O’Higgins y este, en la principal arteria de la ciudad, la Alameda del Libertador Bernardo O’Higgins. Allende se decidió por la Alameda del Libertador Bernardo O’Higgins, donde todos verían el edificio. Faltaba menos de un año para la inauguración. En doscientos setenta y cinco días, los arquitectos llevaron a cabo la construcción con trabajadores y voluntarios que trabajaban en turnos de hasta doce horas. Durante tres meses, a los artistas se les pagó lo mismo que a un carpintero cualificado. Hicieron para el edificio puertas, luminarias, bebederos, bancos y paneles murales: las obras de arte debían servir a las personas junto con el resto del mobiliario.

Tras la conferencia, Allende entregó el complejo al Ministerio de Educación. Irma Cáceres fue nombrada primera directora. Por entonces, rara vez se ponía a mujeres al frente de instituciones de tal tamaño; antes, a la propia Cáceres se la presentaba más a menudo como esposa del ministro de Asuntos Exteriores, Clodomiro Almeyda. Aquí fue responsable por primera vez de una gran empresa propia.

Cáceres rechazó la propuesta de instalar en el edificio una colección de arte donada. Un museo convencional habría ocupado las salas que ella quería reservar para reuniones, actividades y espectáculos. El comedor para seiscientas personas y el alquiler de salas aportaban dinero. Con él, la directora pagaba producciones teatrales y de danza, conciertos, charlas y exposiciones de arte latinoamericano. La antigua sede de la conferencia internacional se abrió a los habitantes de la ciudad con el nombre de Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM).

Este lugar no está vinculado biográficamente con la propia Gabriela Mistral. Así se llamaba la poeta y maestra Lucila Godoy Alcayaga, que adoptó un seudónimo literario y en mil novecientos cuarenta y cinco se convirtió en la primera chilena galardonada con el Premio Nobel. La institución, creada para la cultura y la educación de acceso público, recibió su nombre.

Cáceres solo llegó a dirigirlo poco más de un año. Tras el golpe de mil novecientos setenta y tres, los militares cerraron el complejo al público. Como el Palacio de La Moneda había quedado dañado por el bombardeo, la Junta Militar se trasladó aquí. En la fachada apareció el nombre del estadista del siglo diecinueve Diego Portales, se levantaron cercas alrededor y muchas obras creadas para el edificio fueron retiradas, destruidas o llevadas a otros lugares. Cáceres perdió su puesto; desde mil novecientos setenta y cinco vivió exiliada en México y Alemania Oriental, donde trabajó en el departamento de relaciones públicas de una empresa.

Después del incendio de mil novecientos seis, reconstruyeron la parte dañada del complejo. En mil novecientos diez volvió a abrir aquí el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM). Actualmente, en sus diez salas se celebran espectáculos, representaciones de danza y circo, conciertos y exposiciones; también funcionan una biblioteca y cinco plazas de acceso público. De la colección original, dieciocho obras se encuentran en el centro actual, seis se conservan en otros lugares y catorce todavía figuran como desaparecidas.

Información práctica

Tiempo en la parada18 min
Siguiente puntoTerraza Neptuno
Entradaentrada libre; algunos eventos y salas requieren entrada

Plazas todos los días 09:00–21:00; edificios A y B todos los días 09:00–22:00. Los horarios de las salas, taquillas y actividades dependen de la programación y pueden cambiar.

Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Para el relato basta con recorrer los pasajes abiertos y las fachadas. Considere las exposiciones, los espectáculos y las salas cerradas como una visita aparte.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Salga a la Alameda del Libertador Bernardo O’Higgins y diríjase a las escalinatas ceremoniales del cerro Santa Lucía.

Parada 1 de 8Después: Terraza Neptuno

Ruta terminada

Paseo completado

«cerro Santa Lucía, calle José Victorino Lastarria y Museo Nacional de Bellas Artes: una ciudad para el público» — 8 paradas, unos 2,8 km, 2 h 45 min — 3 h.

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