Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Volúmenes de distintas alturas de la casa
- Escaleras entre los cuerpos
- Jardín en la ladera
La historia del lugar
En un terreno empinado al pie del cerro San Cristóbal, la casa está formada por partes de distintas alturas, entre las que discurren escaleras, y el jardín asciende por la ladera. Antiguamente, por este terreno pasaba un canal de riego. Al principio solo había aquí una sala y un dormitorio; más tarde se añadieron la cocina, el comedor, los bares y la biblioteca. Ahora las habitaciones están abiertas como museo, que conserva los muebles, la vajilla y las obras de arte reunidas por los propietarios.
A comienzos de los años cincuenta, Pablo Neruda buscaba en Santiago una casa para una relación que no podía anunciar abiertamente. El poeta estaba casado con la pintora Delia del Carril. Su amante secreta, la cantante Matilde Urrutia, quería un lugar compartido con él, pero tendría que instalarse allí sola: Neruda seguía viviendo por entonces con su esposa.
Encontraron un terreno empinado al pie del cerro San Cristóbal. Por él pasaba un canal de riego; por el agua y la ladera cubierta de maleza, Neruda y Matilde decidieron comprar precisamente ese terreno. La construcción comenzó en mil novecientos cincuenta y tres. Neruda llamó a la casa «La Chascona», «la despeinada». Así llamaba a Matilde por su abundante cabello pelirrojo.
El arquitecto catalán Germán Rodríguez Arias quería orientar las habitaciones hacia el sol y la ciudad. Neruda buscaba una vista de la cordillera de los Andes y ordenó invertir el proyecto. Cambiaba la disposición de las ventanas, buscaba madera y discutía cada detalle. Al principio solo construyeron la sala y el dormitorio: para Matilde, la única residente permanente, era suficiente. Ella misma plantaba el jardín, y Neruda venía aquí inventando explicaciones para sus ausencias de su casa oficial.
En febrero de mil novecientos cincuenta y cinco, Delia del Carril se enteró de la infidelidad y decidió poner fin a una unión de casi veinte años. Neruda recogió sus cosas y se mudó con Matilde. Después de eso, a las habitaciones iniciales se añadieron la cocina, el comedor, los bares y la biblioteca. Los volúmenes separados por escaleras surgieron porque el refugio para los encuentros se fue transformando poco a poco en la casa permanente de la pareja.
El canal de riego por el que Neruda y Matilde eligieron el terreno fue utilizado contra ellos veinte años después. Tras el golpe militar de mil novecientos setenta y tres, la casa fue destrozada, las ventanas fueron rotas y el canal fue bloqueado para que el agua inundara las habitaciones. El veintitrés de septiembre Neruda murió en una clínica. Matilde insistió en que la despedida tuviera lugar aquí, en la casa que habían construido. Tendieron tablas sobre el barro y llevaron el ataúd por ellas; ella y varios amigos pasaron la noche en la sala, con los cristales rotos.
Después del funeral, Matilde restauró las habitaciones y volvió a instalarse en La Chascona. Vivió aquí hasta su muerte en mil novecientos ochenta y cinco y, por disposición suya, la Fundación creada un año después se hizo cargo del legado de Neruda. Ahora ha abierto la casa como museo: en el interior se conservan las habitaciones personales, la vajilla, los muebles y las obras de arte reunidas por los propietarios.
En la sala cuelga un retrato de Matilde pintado por Diego Rivera durante el romance secreto. Matilde tiene dos rostros, y entre el cabello pelirrojo el artista ocultó el perfil de Neruda. Entonces la imagen escondía al dueño de la casa; ahora muestran a los visitantes ese perfil junto con el nombre de la mujer por la que surgió esta casa.
Información práctica
Casas museo de la Fundación Neruda: martes–domingo 10:00–18:00; en enero y febrero 10:00–19:00. Entrada sin reserva, por orden de llegada; el cierre indica el fin de la entrada de visitantes.
Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Desde la calle solo se ve una parte del diseño de la casa. Para visitar las habitaciones se necesita una visita separada al museo; dentro, respete las normas establecidas para fotografiar y desplazarse.
