Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Escaleras de Rosenhügel
- Bailarina de bronce
- Jardines de Mirabell
- Silueta del casco antiguo y de la fortaleza
La historia del lugar
Rosenhügel es el núcleo de tierra conservado del Sankt-Vitalis-Bastei. En el siglo diecisiete, sobre este terraplén se alzaban cañones que protegían la orilla derecha de Salzburgo. Cuando se suprimieron las fortificaciones, se desmontó la piedra, se rellenaron los fosos, pero se conservó el terraplén y se plantaron rosas en él. Así, el terraplén militar recibió su nombre actual, Colina de las Rosas, y se convirtió en un mirador sobre los Jardines de Mirabell.
En mil novecientos cincuenta, la colina estuvo a punto de desaparecer. Clemens Holzmeister, arquitecto que durante muchos años proyectó teatros y trabajó para el Festival de Salzburgo, preparaba aquí un edificio para una olimpiada musical internacional. Los organizadores incluso celebraron la colocación solemne de la primera piedra.
Holzmeister concibió un edificio de unos ciento treinta metros de longitud, desde Auerspergstraße hasta el Palacio de Mirabell. La pared oriental se habría acercado al palacio hasta unos diez metros, y habría sido necesario arrasar Rosenhügel. Eligieron el lugar por la vista que se abre desde las escaleras. En la pared trasera del escenario, el arquitecto previó tres grandes portales. Durante el espectáculo podrían abrirse: detrás de los artistas aparecerían el jardín, las torres del casco antiguo y la Fortaleza de Hohensalzburg. El decorado no se pintaría en un taller: lo sería la auténtica panorámica de Salzburgo.
Tras la colocación de la primera piedra encargaron nuevos cálculos, pero la construcción no empezó. En mil novecientos cincuenta y tres, las máquinas sí llegaron aquí, para un centro de congresos y una piscina cubierta. Holzmeister tuvo que trasladar el trabajo a otra parte de la ciudad. Allí, junto a las antiguas caballerizas de la corte, hicieron volar cincuenta y cinco mil metros cúbicos de roca del Mönchsberg para su siguiente proyecto. En mil novecientos sesenta abrió el Großes Festspielhaus, y la primera piedra de Rosenhügel quedó como el comienzo de un edificio que no existe.
Catorce años después, los cineastas aprovecharon la colina conservada. El guionista Ernest Lehman convirtió el inmóvil número escénico «Do-Re-Mi», del musical «Sonrisas y lágrimas», en un viaje por Salzburgo. El director Robert Wise lo rodó en varios lugares y dispuso el final en estas escaleras. Julie Andrews, en el papel de María, y los niños que interpretaban a la familia von Trapp se alinearon aquí ante la cámara; detrás de ellos quedaron el mismo jardín y la silueta urbana que Holzmeister pensaba mostrar abriendo los portales teatrales. Tras el estreno de mil novecientos sesenta y cinco, este plano se difundió por todo el mundo, y las excursiones de admiradores de la película comenzaron a llevar a la gente hasta las escaleras.
La bailarina de bronce de arriba no tiene relación con el rodaje. Es Inge Schabel, antigua primera bailarina del Salzburger Landestheater. El escultor italiano Giacomo Manzù la conoció en Salzburgo en mil novecientos cincuenta y cuatro, se casó con ella y la convirtió en modelo para toda una serie de obras. Creó esta figura en mil novecientos cincuenta y cinco: Inge está de puntillas y se levanta el cabello con ambas manos. El editor Franz Burda regaló el bronce a la ciudad en mil novecientos setenta y seis.
En el lugar de la pared trasera del teatro que no llegó a construirse quedan las escaleras del plano cinematográfico, la figura de una bailarina real y el decorado abierto por el que Holzmeister eligió en otro tiempo Rosenhügel.
Información práctica
Parte abierta de los Jardines de Mirabell; el acceso depende del horario del jardín y de los cierres parciales en invierno.
Comprobado: 26 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Suba sin prisa: las escaleras mojadas resbalan, y la mejor vista se abre desde la plataforma, no desde el borde de la escalera.
