Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Torre del Antiguo Ayuntamiento
- Reloj de la torre
- Campana
- Estatua de Justitia sobre la entrada
La historia del lugar
La torre residencial de los patricios pasó a la comunidad urbana en mil cuatrocientos siete y se convirtió en sede del consejo. Junto a ella se alzaban entonces la muralla de la ciudad y la puerta hacia el agua, y en la plaza, junto al pozo, se vendía pescado traído desde el embarcadero. La campana de arriba anunciaba el descanso nocturno, el reloj de la fachada establecía el ritmo común y desde la torre se vigilaban la puerta, los incendios y los disturbios. En sus salas se decidían asuntos de mercado y de oficios, abajo continuaba el comercio y junto a ella discurría el camino del puente a Getreidegasse.
El dieciocho de enero de mil quinientos once, el consejo municipal eligió en este ayuntamiento a Hans Matzsperger como burgomaestre, el jefe de la ciudad. Matzsperger se enriqueció con el comercio con Venecia y defendía que los ciudadanos eligieran ellos mismos a quienes administraban su dinero, sus mercados y sus oficios. El príncipe-arzobispo Leonhard von Keutschach, cabeza eclesiástica y gobernante del Principado arzobispal de Salzburgo, quería devolver a su propio control el nombramiento de los dirigentes municipales.
El consejo estaba aquí mucho antes de Matzsperger. En mil cuatrocientos siete, la comunidad urbana compró a la familia patricia Keutzl su torre residencial junto a la antigua muralla y a la puerta del agua. El espacio ante la torre se llamaba entonces Mercado de Pescado. El pescado llegaba al embarcadero, fuera de la puerta, y se vendía dentro, alrededor del pozo. La torre permitía vigilar la puerta, los incendios y los disturbios; su campana anunciaba el descanso nocturno y el reloj daba a los ciudadanos una hora común.
El derecho a elegir al burgomaestre nació de una disputa ajena. En mil cuatrocientos ochenta y uno, el emperador Friedrich III luchaba contra el entonces príncipe-arzobispo Bernhard von Rohr e intentaba atraer Salzburgo a su bando. Las restricciones comerciales y la guerra ya amenazaban los ingresos de la ciudad. Friedrich concedió a los ciudadanos la Gran Carta del Consejo: desde entonces podían elegir libremente cada año a doce consejeros jurados, y estos al burgomaestre.
Al año siguiente, el consejo dispuso reunirse en la Keutzlturm tres veces por semana y la denominó oficialmente ayuntamiento. Más tarde, la plaza también tomó su nombre de ella. Dentro, los consejeros aprobaban normas de mercado y de oficios; abajo continuaba el comercio, y junto a ella pasaba el camino del puente a Getreidegasse. Precisamente aquí el derecho a elegir libremente se convertía en decisiones cotidianas: quién podía vender, qué tasas debía pagar y quién respondía de la hacienda municipal.
Treinta años después, Leonhard von Keutschach esperó una ocasión propicia. No le gustó la nueva elección de Matzsperger. Cinco días después de la votación, el príncipe-arzobispo invitó al burgomaestre y a los consejeros a un banquete, ordenó apresar a los invitados y los envió escoltados a Radstadt. Mientras los dirigentes elegidos permanecían encarcelados, los representantes de los ciudadanos firmaron la renuncia a las elecciones libres. Leonhard se llevó la carta imperial; por eso desapareció su original y el texto ha llegado en una copia del libro municipal de privilegios.
Los prisioneros fueron liberados aproximadamente dos semanas después. Matzsperger regresó a Salzburgo ya sin su cargo. En su lugar eligieron a dos burgomaestres aprobados por el príncipe-arzobispo. A los consejeros les dejaron principalmente funciones administrativas y representativas, y en el ayuntamiento cobraba cada vez más importancia el tribunal municipal. Lo recuerda Justitia sobre la entrada, instalada en mil seiscientos dieciséis.
A mediados del siglo diecinueve, un consejo municipal elegido libremente volvió a disponer aquí de una sala de sesiones. Desde mil novecientos cuarenta y siete, el burgomaestre trabaja en el palacio de Mirabell, pero el consejo permaneció en el antiguo ayuntamiento. Tras la fachada de Rathausplatz siguen reuniéndose personas que ocupan cargos, por cuyo derecho a ser elegidas Hans Matzsperger perdió su libertad y su puesto al frente de la ciudad.
Información práctica
La fachada es accesible permanentemente; las salas de exposiciones y las municipales abren según horarios distintos.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No es necesario entrar en el ayuntamiento: los detalles principales y el sentido de la parada se entienden desde la plaza.
