Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Letreros de hierro
- Niederleg-Durchhaus
- Niederleg-Hof
- Vigas y poleas bajo los tejados
La historia del lugar
La Getreidegasse se formó como una calle comercial donde casas comerciales, talleres y posadas compartían un espacio estrecho. Los pisos superiores servían para guardar existencias, y las vigas con poleas bajo los tejados ayudaban a elevar los fardos directamente desde la calle. Las botas de hierro, las llaves y las copas de farmacia sobre los comercios indicaban la mercancía en tiempos en que las casas aún no estaban numeradas. El Niederleg-Durchhaus, entre las casas, conduce a través del antiguo patio de descarga en dirección al Salzach, aunque ahora pasan por él compradores con bolsas.
A comienzos del siglo dieciséis, un mercader de paso que ganaba dinero llevando mercancías a mercados ajenos y quería atravesar Salzburgo cuanto antes no podía recorrer esta calle de punta a punta. Los funcionarios municipales detenían a los comerciantes que llevaban hierro, acero, vino y cereal. Había que descargar la mercancía, dejarla durante el plazo establecido y pagar una tasa. Una parte de lo traído se ofrecía a los compradores locales. Solo después podía el mercader continuar su camino.
Así funcionaba el derecho de depósito forzoso que Salzburgo había obtenido ya en el siglo catorce. De mil quinientos ocho a mil ochocientos veintiocho, la ciudad poseyó para ello un grupo de edificios en la Getreidegasse: las actuales casas del dieciocho al veintidós. Detrás se encontraban un patio y almacenes, y el pasaje conducía más allá, hasta el embarcadero fluvial. La carga del mercader quedaba entre dos rutas que necesitaba: la calle terrestre y el Salzach. La ciudad recibía la tasa, los comerciantes locales obtenían acceso a las mercancías llegadas de fuera y el forastero pagaba con su tiempo el derecho a seguir viajando.
Esto explica por qué aquí se alzan juntas casas comerciales, talleres y posadas, y por qué muchos edificios están atravesados por pasajes. En los pisos superiores se guardaban existencias; todavía se ven en algunos lugares, bajo los tejados, vigas y poleas con las que se elevaban los fardos desde la calle. Los letreros de hierro sobre las tiendas también cumplían una función: cuando las casas aún no estaban numeradas y no todos sabían leer, una bota, una llave o una serpiente sobre una copa de farmacia indicaban la mercancía con más claridad que una inscripción.
El nombre Getreidegasse puede engañar. En alemán suena casi como «callejón del cereal», y el cereal se descargaba efectivamente en el almacén municipal. Sin embargo, según la explicación aceptada, el nombre procede de la antigua palabra «trabig»: «apresurado», «que tiene prisa». En documentos de mediados del siglo doce, la calle se llamaba Traugasse o Trabegasse. La pronunciación cambió poco a poco hasta dar lugar al nombre actual.
Entre las casas del dieciocho al veintidós sigue abierto el Niederleg-Durchhaus. Conduce, a través del Niederleg-Hof —un patio cuyo nombre significa lugar de descarga—, hacia el río. Ahora pasan por el antiguo almacén compradores con bolsas. Al mercader de paso lo retenían aquí precisamente porque él también tenía prisa por seguir adelante.
Información práctica
La calle está accesible permanentemente; los pasajes, las tiendas y los cafés tienen sus propios horarios.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Pase solo por arcos abiertos y de acceso público; deje las escaleras privadas y los patios cerrados para los residentes.
