Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Ochenta y ocho arcos
- Filas continuas de balcones
- Ayuntamiento con reloj
- Medallones de piedra
La historia del lugar
El nueve de junio de mil setecientos cuarenta y siete, los concejales de la ciudad alquilaron dos balcones de la Plaza Mayor al Colegio del Arzobispo de la Universidad. El pago era de seiscientos reales al año. En el contrato dejaron escrito expresamente que el dinero se debía tanto si ese año había corridas de toros como si no. El Colegio buscaba un lugar permanente desde el que sus miembros pudieran asistir a las celebraciones de la ciudad. Entonces, un balcón bien situado se valoraba casi como una parte de una casa.
Este contrato explica las filas de balcones iguales sobre las arcadas. Se construyeron para los espectadores y se calcularon de antemano como futuros ingresos.
Hasta el siglo dieciocho se extendía aquí la Plaza de San Martín, llamada así por la iglesia que se conserva tras el pasaje hacia la cercana Plaza del Corrillo. El antiguo espacio era casi cuatro veces mayor que el actual. Aquí convergían caminos de distintas partes de la ciudad, por lo que se comerciaba a diario. Para las fiestas se instalaban gradas de madera, se soltaban toros y se organizaban espectáculos y procesiones. El municipio alquilaba a los espectadores los asientos y las ventanas de las casas cercanas.
En mil setecientos veintiséis llegó a Salamanca Rodrigo Caballero y Llanes, corregidor real, es decir, jefe del gobierno y de la justicia de la ciudad nombrado por el monarca. Quería ordenar el mercado y sustituir las gradas temporales por un recinto cerrado de piedra, apto para el comercio y las grandes celebraciones. Caballero propuso rodear de arcadas una parte de la antigua plaza, añadir encima tres plantas residenciales y orientar hacia el centro tantos balcones como fuera posible. Los ingresos de los pisos y de los asientos para espectadores debían compensar los gastos.
El rey Felipe V aprobó el proyecto y el presupuesto en mil setecientos veintinueve, pero no aportó dinero. Los concejales tuvieron que buscarlo en la hacienda de la ciudad y entre los propietarios de las casas.
En dos lados, el suelo pertenecía al municipio y a la parroquia de San Martín: allí se pudo comenzar de inmediato. En los otros dos había casas de familias nobles, del clero y de colegios universitarios. Delante de ellas se planeaba levantar una galería común, tras lo cual los propietarios tendrían que pagar su parte y recibir nuevos espacios, o vender sus propiedades a la ciudad. Para los dueños, esto suponía una elección concreta: entregar una suma considerable, perder parte de la luz y el aire por la ampliación, o desprenderse de la casa.
Unos vendieron. Otros recurrieron al Consejo de Castilla e iniciaron pleitos. Las obras se detuvieron durante quince años. Mientras el anillo de piedra permanecía abierto, los balcones ya terminados producían ingresos: aquel mismo Colegio del Arzobispo aceptaba pagar por dos asientos incluso en los años sin corridas de toros. Otros colegios solicitaban el derecho perpetuo a un balcón y ofrecían construirlo por su cuenta.
Caballero no llegó a ver el final. Murió en mil setecientos cuarenta, diez años antes de que se reanudaran las obras. Los concejales lograron finalmente concluir los pleitos y, para mil setecientos cincuenta y cinco, cerraron la plaza. Detrás de algunas fachadas uniformes aún no hubo habitaciones plenamente acondicionadas durante mucho tiempo; las últimas dependencias residenciales se terminaron solo treinta años después.
De la enorme Plaza de San Martín surgieron varias plazas separadas. Los puestos del mercado se trasladaron al mercado actual, la iglesia permaneció junto a la Plaza del Corrillo y aquí aparecieron ochenta y ocho arcos, el ayuntamiento y filas continuas de asientos para espectadores. Más tarde, entre los medallones de piedra se esculpió también el rostro de Rodrigo Caballero.
Las corridas de toros se trasladaron a una plaza aparte. En la Plaza Mayor se celebran ahora conciertos y fiestas de la ciudad, se dan citas bajo el reloj del ayuntamiento, y los antiguos asientos de pago para espectadores siguen orientados hacia el centro.
Información práctica
Plaza urbana al aire libre, accesible las veinticuatro horas.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Entre bajo una arcada y cruce primero la plaza; después mírela desde una esquina: la geometría y la distribución de funciones se aprecian desde distintos puntos.
