Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Edificio del centro
- Extremo sur de la isla
- Orilla del río
La historia del lugar
Las fotografías de los viajes de investigación se llevaban al laboratorio fotográfico de la sección local del Instituto Francés de África Negra (IFAN). En mil novecientos cincuenta y cuatro construyeron un edificio independiente para el centro junto al río. El fondo también se amplió con fotografías del propio Saint-Louis: visitas oficiales, casas, pescadores, familias y moda urbana. Ahora comparten este lugar el museo, la biblioteca de investigación, la fototeca y los expedientes del tribunal colonial.
En mil novecientos noventa y tres asignaron aquí a Fatima Fall, antigua profesora de dibujo que pasó a ser conservadora de colecciones museísticas. El edificio estaba en obras y ella debía volver a ordenar la fototeca. Los materiales de referencia registraban unas veinte mil imágenes, pero no había un inventario fiable. Los negativos necesitaban sobres nuevos, mobiliario y protección contra los insectos. Mientras una imagen no esté descrita y vinculada al nombre del autor, a una fecha y a un lugar, en un archivo resulta casi inútil.
Las fotografías se acumulaban aquí desde mil novecientos cuarenta y tres. Entonces se abrió en Saint-Louis una sección del Instituto Francés de África Negra (IFAN), común para Senegal y Mauritania. Su director, Georges Duchemin, instaló un laboratorio antes de que aparecieran servicios semejantes en muchas otras secciones del instituto. Los investigadores entregaban aquí las fotografías de sus viajes y Duchemin añadía sus propios negativos. En mil novecientos cincuenta y cuatro construyeron este edificio para el centro, en el extremo sur de la isla.
Después de Duchemin, Adama Sylla amplió la fototeca. Era un conservador de museo que quería dejar un testimonio documental del Saint-Louis cambiante. Con una beca de la UNESCO estudió en el Museo del Hombre de París y después regresó aquí. Sylla fotografiaba las visitas de presidentes y los edificios de la ciudad, acompañaba a los etnógrafos en sus viajes y revelaba la película en el laboratorio de aquí.
El museo era su trabajo principal. Por las noches y los días festivos, Sylla abría su propio estudio en Guet-Ndar. Allí la gente acudía para fotografiarse con un traje nuevo, conservar un acontecimiento familiar o un encuentro de amigos. Los clientes le pagaban por esos retratos; para el instituto fotografiaba lo que necesitaban los investigadores. Como resultado, quedaron reunidos actos oficiales, monumentos, pescadores, familias y la moda urbana de los años sesenta y setenta. Entre los veinticinco autores de la fototeca actual, las colecciones más grandes pertenecen a Duchemin y Sylla.
Fatima Fall recibió ayuda solo dos años después de su nombramiento. Guy Thilmans, asesor del centro, encontró financiación en Nueva York; compraron sobres y mobiliario para los negativos y trataron el local con una pintura especial contra los insectos. Fall recibió formación para conservar fotografías de museo y dedicó a esta colección su trabajo de fin de estudios. Después consiguió una nueva subvención del programa museístico de África Occidental y de la Fundación Getty. En mil novecientos noventa y nueve y dos mil, el personal y los becarios volvieron a contar el fondo: en vez de las veinte mil piezas previstas, hallaron unos treinta y cinco mil documentos. Fall empezó a pedir a familias y conocidos que llevaran originales antiguos antes de que desaparecieran en mudanzas o tras la muerte de sus propietarios.
Ahora en el edificio funcionan un museo, una biblioteca de investigación y una fototeca; allí también se conservan los expedientes del tribunal colonial. Para mil novecientos noventa y dos, Sylla se había jubilado, y sus fotografías comenzaron más tarde a exponerse en muestras internacionales. En dos mil veintitrés, Fall llevó otras casi quince mil imágenes digitales donadas, y la colección del centro creció hasta aproximadamente noventa y cinco mil documentos.
El nombre oficial del centro incluye el de Yoro Dyao Boli Mbodj. Es una sola persona: un cronista senegalés de Waalo que recogía los relatos de su padre y de los griots sobre el pasado de los pueblos wolof. En mil ochocientos sesenta y cuatro entregó para su publicación una historia de los dameles, como se llamaba a los gobernantes de Cayor. Parte de los originales de sus cuadernos posteriores desapareció, y los textos han llegado en publicaciones reelaboradas. Desde dos mil once, la institución lleva su nombre; sus empleados siguen aceptando fotografías familiares y clasificándolas por autor, lugar y fecha.
Información práctica
las redes sociales del CRDS anunciaban en mayo de 2026 9:00–13:00 y 14:00–20:00; confirmar antes de la visita
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Confirme con antelación el acceso a las colecciones; si las puertas están cerradas, la parada sigue teniendo contenido desde el exterior.
