Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Mampostería inferior de piedras redondeadas
- Mampostería superior de losas de granito
- Escalones de piedra
- Excavación arqueológica
La historia del lugar
En el fondo de la excavación arqueológica se conserva el Cais do Valongo, construido en una orilla baja entre el Morro da Conceição y el Morro do Livramento. Sus toscas piedras redondeadas se colocaron directamente sobre la arena, y los escalones y la rampa suave recibían los botes que traían aquí a las personas después de la inspección aduanera. Más tarde, esta orilla fue cubierta y sobre ella se dispuso una entrada ceremonial para la esposa del emperador; a comienzos del siglo veinte quedó oculta bajo un nuevo relleno portuario. El agua está ahora lejos de aquí, aunque estos escalones condujeron en otro tiempo directamente hasta ella.
La mampostería inferior e irregular de este recinto excavado apareció porque obligaron a los traficantes de personas a abandonar el centro comercial de Río. Hasta mil setecientos setenta y cuatro, los africanos recién llegados se vendían junto a la Rua Direita, la actual Rua Primeiro de Março. Los concejales municipales exigían el traslado: les preocupaban las enfermedades, las personas exhaustas y desnudas en las calles principales y las quejas de los habitantes acomodados. Los traficantes de esclavos se resistían. Vivían de la reventa de cautivos, y sus almacenes estaban junto a la aduana y a los compradores.
La disputa la zanjó Luís de Almeida, marqués de Lavradio, el virrey que buscaba retirar este mercado del centro. Su orden no daba libertad a nadie. Modificaba detalladamente el recorrido de la venta. Tras el registro en la aduana, los cautivos debían volver a embarcarse en botes y ser enviados a Valongo, «separado de toda comunicación». Los compradores debían venir aquí por su cuenta y después introducir en la ciudad, de una vez y ya vestidas, no más de cuatro o cinco personas compradas.
Valongo es una abreviatura de «vale-longo», es decir, «valle largo». Así se llamaba la depresión entre el Morro da Conceição y el Morro do Livramento. Las colinas la separaban de la ciudad de entonces, y la orilla permitía el acceso de embarcaciones pequeñas. Los comerciantes trasladaron aquí el negocio y llenaron la calle de almacenes donde retenían a las personas hasta su inspección y venta.
El nombre de «puerto de llegada» se entiende a veces de manera demasiado literal. Los grandes barcos negreros pasaban primero el control aduanero en otro lugar. Los africanos eran llevados a la costa de Valongo en botes para el desembarco final. Desde aquí, a los compradores ya no les interesaba su recorrido anterior. A unos se los llevaban a minas y plantaciones; a otros los dejaban como sirvientes o los enviaban a trabajos urbanos. Según distintas estimaciones, entre quinientas mil y novecientas mil personas pasaron por todo el complejo de Valongo.
Desde mil ochocientos once, funcionarios de la Policía General de la Corte comenzaron a construir aquí un muelle permanente de piedra. Las piedras irregulares se colocaban directamente sobre la arena, siguiendo la curva de la playa; hacia el agua descendían escalones y una rampa suave. Las embarcaciones pequeñas se acercaban a ellos después de la aduana. En mil ochocientos treinta y uno, una ley prohibió la importación de personas desde África, y la actividad oficial de este muelle terminó. El comercio ilegal continuó en otros tramos de la costa.
Doce años después, funcionarios municipales preparaban aquí una recepción ceremonial para la princesa napolitana Teresa Cristina, elegida como esposa del joven emperador Pedro II. La antigua mampostería fue cubierta con una capa de tierra y escombros de unos sesenta centímetros de espesor. Encima colocaron losas lisas de granito y construyeron un nuevo muelle. La princesa desembarcó en él, tras lo cual el muelle recibió el nombre de Cais da Imperatriz. Las piedras sobre las que desembarcaban a los cautivos quedaron bajo su entrada ceremonial.
Durante la construcción del nuevo puerto, a comienzos del siglo veinte, los trabajadores enterraron ambos muelles bajo otro relleno. En mil novecientos once apareció sobre ellos la Praça Jornal do Comércio. Los arqueólogos excavaron el recinto en dos mil once y descubrieron dos muelles, uno sobre otro.
Las piedras redondeadas inferiores pertenecen a Valongo. La mampostería superior, más regular, pertenece al Cais da Imperatriz. Y los escalones que descendían al agua se encuentran ahora a trescientos cuarenta y cuatro metros de la orilla.
Información práctica
Yacimiento arqueológico abierto; no entre en los restos de piedra.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Observe el muelle solo desde la zona autorizada y no pise la mampostería arqueológica. Aquí hay poco resguardo, y el carácter del lugar exige un comportamiento tranquilo y respetuoso.
