Parada 1 de 6

Acueducto Carioca

Arcos da Lapa / Aqueduto da Carioca

Aquí comenzará la historia de la subida a la colina y se verá el primer cambio de función de una estructura urbana.

15 min
Acueducto Carioca y Tranvía de Santa Teresa
Pavel Špindler · CC BY 3.0; cropped/resized for app
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En qué fijarse

  • Arcada doble de piedra
  • Vías en el nivel superior
  • Tranvía amarillo

La historia del lugar

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Sobre la plaza se alzan dos hileras de arcos de piedra, y por las vías de arriba pasa un tranvía amarillo. Dentro del nivel superior hubo en otro tiempo un canal de agua de ladrillo oculto: llevaba agua desde la colina de Santa Teresa, a través de la hondonada, hasta las fuentes de la ciudad. En la ciudad colonial, que creció sobre pantanos y lagunas desecados, casi no había buenos pozos, por lo que africanos esclavizados y habitantes indígenas acarreaban las piedras y el mortero para esta estructura. Cuando el antiguo manantial dejó de bastar a la ciudad en crecimiento, el anterior recorrido del agua se convirtió en una vía de tranvía entre el centro y la colina.

En mil ochocientos cuarenta y seis, el viajero estadounidense Thomas Ewbank esperaba aquí caballos y un guía para subir a la colina de Santa Teresa. En pocos minutos contó junto al muro del convento no menos de dos docenas de hombres y mujeres esclavizados. Llenaban barriles con los tubos que sobresalían del muro. Unos cargaban el peso sobre los hombros; otros tiraban de un enorme barril sobre una baja plataforma con ruedas. Algunos llevaban agua de vuelta cuesta arriba, desde donde acababa de bajar por el acueducto.

Estas personas llevaban agua a las casas de sus amos. La parte baja del Río colonial creció sobre pantanos y lagunas desecados, donde era difícil hacer buenos pozos. El agua dulce se obtenía del río Carioca, que nacía en la ladera del Corcovado. Antes de que se construyera el acueducto, los aguadores esclavizados tenían que recorrer una gran distancia hasta el río.

En mil setecientos cuarenta y cuatro, Gomes Freire de Andrade, gobernador del Río colonial, ordenó reconstruir el canal deteriorado y llevar el agua sobre la hondonada entre dos colinas. Para protegerlo de fugas y derivaciones no autorizadas, el cauce se cubrió con bóvedas de ladrillo. Africanos esclavizados y habitantes indígenas subían y colocaban las piedras y el mortero.

Para mil setecientos cincuenta ya existía la actual arcada doble: cuarenta y dos pares de vanos se extendían aproximadamente doscientos setenta metros. Por el nivel superior, el agua iba desde Morro do Desterro —como se llamaba entonces la colina de Santa Teresa— hasta Morro de Santo Antônio y, después, a la fuente pública de Largo da Carioca. El nombre oficial de la estructura, Acueducto Carioca, procede del río. Empezaron a llamarlo Arcos de Lapa por el barrio situado alrededor de la iglesia de Nuestra Señora de Lapa do Desterro.

El acueducto llevó el agua hasta las fuentes de la ciudad, pero los habitantes no tuvieron grifos en sus casas. Los aguadores seguían recorriendo el último tramo. Los amos enviaban a personas esclavizadas a buscar cada barril, y la ciudad dependía de sus desplazamientos diarios. Los tubos junto al muro del convento que vio Ewbank formaban parte del mismo sistema: allí se podía llenar un recipiente sin llegar hasta la fuente principal.

En la segunda mitad del siglo diecinueve, la población creció, los ingenieros conectaron nuevas fuentes y el antiguo acueducto dejó de bastar. En mil ochocientos noventa y dos, el municipio firmó un contrato con la compañía de tranvías Ferro-Carril Carioca, que necesitaba tender una línea directa entre el centro y Santa Teresa. El contrato estipulaba expresamente que la vía debía pasar por el antiguo acueducto y que los vagones debían cambiar a tracción eléctrica.

El primero de septiembre de mil ochocientos noventa y seis, un tranvía eléctrico recorrió por primera vez el nivel superior de los arcos. El trayecto entre el centro y la colina se acortó considerablemente, y a lo largo de la línea empezaron a dividir las fincas rurales en parcelas urbanas. Así apareció sobre la plaza una vía que los habitantes de Santa Teresa siguen utilizando hasta hoy.

Los tubos junto a los que Ewbank vio a los aguadores ya no existen; también desapareció la antigua fuente de Largo da Carioca. Se conserva la arcada de piedra construida para el agua. Por su nivel superior, donde discurría el canal cubierto, ahora pasan las vías y los tranvías amarillos.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoEscalera de Selarón
Entradadesde fuera

Observa la estructura desde el suelo y no salgas a las vías. Para obtener una vista general, aléjate lo suficiente de los arcos, manteniéndote apartado de los coches y del tráfico de tranvías.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Deja los arcos a tu espalda y dirígete a la escalera de colores de la ladera.

Parada 1 de 6Después: Escalera de Selarón

Ruta terminada

Paseo completado

«Lapa y Santa Teresa: camino a la colina» — 6 paradas, unos 2,0 km, 2-3 horas.

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