Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cúpulas doradas
- Campanario
- Entrada principal
- Relicario con las reliquias de Jānis Pommers
La historia del lugar
La catedral fue erigida para la creciente comunidad ortodoxa de Riga. Aquí celebra los oficios el jefe de la Iglesia local; eso es precisamente lo que hace que sea una catedral. Fue consagrada en mil ochocientos ochenta y cuatro y dedicada a la Natividad de Cristo. Las cúpulas doradas y el campanario permanecieron en su lugar incluso después de la guerra, cuando se proponía para la catedral una iglesia luterana, un panteón o la demolición.
El veinticuatro de julio de mil novecientos veintiuno, el arzobispo Jānis Pommers terminó el oficio en esta catedral, bajó bajo el campanario y anunció: «Viviré aquí». Las parroquias ortodoxas locales lo invitaron a dirigir la Iglesia, cuyos derechos y bienes seguían sin estar definidos en la joven República de Letonia. Pommers era letón, hijo de campesinos y obispo ortodoxo; se esperaba que lograra el reconocimiento de una comunidad que muchos consideraban un vestigio del Imperio ruso.
La catedral fue construida para la creciente población ortodoxa de Riga y consagrada en mil ochocientos ochenta y cuatro. Fue dedicada a la Natividad de Cristo, el acontecimiento evangélico del nacimiento de Jesús. Se la llama catedral porque aquí celebra los oficios el jefe de la Iglesia local. Cuando llegó Pommers, el edificio había sido dañado por la guerra, había perdido parte de sus iconos y campanas y llevaba varios años sin ser utilizado por los ortodoxos. Se debatían distintos destinos para él: una iglesia luterana, un panteón o la demolición. La residencia episcopal había sido entregada a la Iglesia católica la víspera de la llegada de Pommers, y los ortodoxos no tenían dinero para otra vivienda.
Bajo el campanario despejaron una habitación donde se guardaban viejos utensilios eclesiásticos. Allí repararon una pequeña estufa e instalaron un segundo marco en la estrecha ventana enrejada, bajo el techo. La caja de la catedral no encontró fondos para una restauración completa. En aquella húmeda habitación semisubterránea, el arzobispo recibía visitas, redactaba peticiones y administraba las parroquias. Al instalarse dentro, ocupó al mismo tiempo el templo vacío y obtuvo la posibilidad de reunir los objetos que habían sobrevivido y supervisar las reparaciones.
Para la Navidad de mil novecientos veintidós, aquí volvieron a celebrarse oficios diariamente. Pommers participó en la redacción de los estatutos de la Iglesia, pero las peticiones por sí solas resultaron insuficientes. En mil novecientos veinticinco se presentó a las elecciones de la Saeima, el Parlamento letón, y obtuvo un mandato de diputado. Al año siguiente, el Consejo de Ministros aprobó normas que reconocían a la Iglesia ortodoxa el autogobierno, la personalidad jurídica y el derecho a poseer bienes. Después de ello, las parroquias pudieron recibir ayudas estatales para reparaciones y el Seminario Ortodoxo de Riga reanudó su actividad. Pommers fue reelegido dos veces más.
En mil novecientos treinta y cuatro, el arzobispo fue asesinado en su residencia de campo, junto al lago Ķīšezers. Los asesinos incendiaron la casa y destruyeron su archivo personal; el crimen quedó sin resolver, por lo que no puede atribuirse a determinados adversarios de Pommers. Al principio, el arzobispo fue enterrado en el Cementerio de Pokrov. En mil novecientos uno, la Iglesia lo canonizó con el nombre de santo mártir Jānis Pommers y, dos años después, trasladó sus restos aquí.
Hoy, dentro de la catedral se encuentra un relicario con sus reliquias. El hombre para quien aquí no hubo habitación por encima de la ventana del sótano regresó al mismo templo como su santo local.
Información práctica
Templo en funcionamiento; consulte in situ o antes de la visita los oficios, el acceso al interior y las normas para hacer fotos.
Comprobado: 26 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Solo se puede entrar teniendo en cuenta el horario de culto vigente. Durante el oficio, guarde silencio; no considere la visita del interior una parte garantizada del recorrido.
