Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Imagen portátil sobre tabla de madera
- Dos listones salientes
- Retablo tallado
- Estatua de Nuestra Señora de Guápulo
La historia del lugar
Tras la fachada de esta iglesia se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Guápulo, al que se acude por una imagen especialmente venerada. Al principio, los peregrinos eran recibidos en una pequeña capilla, pero el flujo de personas exigió un templo más amplio, terminado a finales del siglo diecisiete. La estatua anterior del altar mayor no sobrevivió al incendio, y la actual se talló ya a mediados del siglo veinte. El retablo tallado y la estatua de Nuestra Señora de Guápulo recuerdan que aquí se esperaban oficios religiosos regulares y una larga sucesión de peregrinos.
En una de las capillas se conserva una pequeña tabla con la imagen de Nuestra Señora. Por abajo sobresalen dos listones: sobre ellos se colocaba la tabla en una plataforma portátil. Esta imagen transportable ayudó a pagar la iglesia ante la que hoy se encuentra una persona.
La devoción a Nuestra Señora de Guápulo nació del culto español a la Virgen de Guadalupe de Extremadura. En mil quinientos ochenta y uno, una cofradía religiosa de Quito encargó una imagen local al escultor Diego de Robles y al pintor Luis de Rivera. Cristóbal López, administrador de la cofradía, pagó a los maestros cuatrocientos sesenta patacones, grandes monedas de plata. En diciembre de mil quinientos ochenta y cuatro bendijeron la estatua y después la trasladaron a una pequeña capilla de Guápulo. Comenzaron a atribuirle curaciones y ayuda durante las calamidades; los peregrinos empezaron a acudir aquí. Así, la capilla se convirtió en un santuario: un templo al que se acude por una imagen especialmente venerada.
A mediados del siglo siguiente comenzaron a construir una gran iglesia para los peregrinos, pero faltaba dinero. El párroco José de Herrera y Cevallos se encargó de terminarla. En mil seiscientos setenta y seis partió a recoger donativos por la América española. Llevar la estatua desde el altar era demasiado peligroso, por lo que Herrera llevó su imagen plana sobre una tabla de madera. La imagen recibió el nombre de la Peregrina, la Viajera.
Herrera recorrió con ella más de seis mil leguas. Mostraba la tabla, relataba los milagros de Guápulo y pedía dinero para la construcción. Para recaudar donativos de forma permanente, el sacerdote fundó la Cofradía de los Esclavos de Nuestra Señora de Guadalupe. Incluso la cuota de ingreso reflejaba la división de la sociedad colonial: un participante blanco pagaba un patacón y un indígena, cuatro reales, la mitad de esa suma. El dinero reunido permitió terminar el templo a finales del siglo diecisiete y encargar sus altares, púlpito y ciclos pictóricos.
Herrera quiso asegurar aquí oficios diarios incluso después de su muerte. Destinó fondos a una comunidad de sacerdotes seculares y consiguió que el papa Alejandro VIII la aprobara. El rey español no concedió permiso: en Quito ya se consideraba que había demasiadas casas religiosas. Herrera murió tras servir en Guápulo casi cuarenta años, sin llegar a ver la comunidad que había concebido. Durante la espera nombró a cuatro capellanes, obligados a rezar juntos cada día la liturgia de las horas y a celebrar oficios.
En mil ochocientos treinta y nueve, un incendio destruyó el antiguo retablo mayor y la misma estatua de Diego de Robles por la que los peregrinos habían comenzado a venir aquí. Los hermanos Tejada restauraron el retablo a partir de una pintura de Miguel de Santiago en la que aparecía el interior anterior. La actual estatua de Nuestra Señora fue tallada por el maestro Montesdeoca en mil novecientos cincuenta y tres.
La imagen original ya no está en el altar mayor. En cambio, en la capilla se conserva la Peregrina con los dos listones para la plataforma portátil: la tabla que José de Herrera llevó por América para que los peregrinos de Guápulo pudieran contar con este templo.
Información práctica
La Arquidiócesis de Quito publica un horario general martes–sábado 09:00–13:00 y 15:00–19:00; las misas y los actos parroquiales pueden limitar la visita turística. Verificado 2026-06-30.
Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Recuerde que este es un lugar de oración: silencie el teléfono, hable en voz baja y respete las restricciones para fotografiar. Si el acceso está limitado por un oficio religioso, contemple la arquitectura desde la plaza y vuelva en otro momento.
