Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cuatro figuras sentadas
- Rocas de hierro fundido
- Niveles de las tazas
- Anillo de chorros
La historia del lugar
En el nivel inferior se sientan cuatro figuras mitológicas; entre ellas sobresalen rocas de hierro fundido y alrededor de las tazas brotan chorros. Así está construida una fuente urbana francesa del siglo diecinueve, una de una pareja que en otro tiempo se instaló en los extremos de una alameda de paseo de Burdeos. Allí conmemoraba la finalización de un nuevo sistema de abastecimiento de agua de manantial, aunque no se utilizaba agua de ella; el nombre conserva el del marqués de Tourny, durante cuyo mandato Burdeos desmontaba murallas y trazaba calles anchas.
A comienzos de los años dos mil, Peter Simons, representante de la quinta generación de propietarios de una cadena de grandes almacenes de Quebec, acudió al mercadillo de Saint-Ouen, en París, en busca de viejas vigas de madera para una tienda. En casa de un anticuario encontró otra cosa: partes de una fuente de hierro fundido de siete metros. Algunas figuras estaban separadas, los detalles se habían oxidado y cuatro elementos grandes habían desaparecido. Simons imaginó aquel montón reconstruido, precisamente ante el Edificio del Parlamento de Quebec.
La fuente se fabricó en Francia según el modelo del escultor Mathurin Moreau. En mil ochocientos cincuenta y siete, los concejales municipales de Burdeos instalaron dos fuentes iguales en los extremos de una larga explanada de paseo. La ciudad acababa de completar un nuevo sistema de suministro de agua de manantial; las fuentes debían conmemorar aquel acontecimiento, aunque ellas mismas servían de adorno.
El nombre de Tourny les llegó de la explanada. Louis-Urbain-Aubert, marqués de Tourny, fue intendente de Guyena, es decir, el jefe de la administración provincial nombrado por el rey. De mil setecientos cuarenta y tres a mil setecientos cincuenta y siete impulsó la reconstrucción de la estrecha Burdeos: durante su mandato desmontaron las murallas de la ciudad, levantaron seis puertas nuevas, dispusieron plazas y trazaron calles anchas. Una de las alamedas de paseo creadas por él recibió su nombre. El propio marqués murió casi un siglo antes de que aparecieran allí las fuentes y nunca las vio.
Hacia mediados del siglo veinte, las fijaciones internas de ambas fuentes se habían oxidado. Una asociación de vecinos propuso retirarlas, repararlas y devolverlas a las alamedas. El ayuntamiento eligió otro proyecto: ampliar la calzada y añadir plazas para automóviles. En el acta de la reunión de mil novecientos sesenta y uno, los concejales se ocuparon del traslado de la estatua vecina de Léon Gambetta, pero ni siquiera discutieron las fuentes. Las desmontaron y las vendieron por separado.
La futura fuente de Quebec acabó en una finca privada. El propietario colocó por el jardín las cuatro figuras mitológicas del nivel inferior como estatuas independientes; las demás partes se guardaron por separado. Después, el conjunto llegó a un anticuario de Saint-Ouen y esperó durante varias décadas a que alguien lo comprara.
Simons buscaba un regalo para Ciudad de Quebec con motivo del cuatrocientos aniversario de la ciudad. La tienda de su familia funcionaba aquí desde mil ochocientos cuarenta, y consideraba la compra de la fuente una muestra de gratitud hacia los ciudadanos que habían apoyado el negocio de cinco generaciones. La familia pagó alrededor de cuatro millones de dólares canadienses por la adquisición, el transporte, la restauración y el montaje.
El restaurador parisino de escultura metálica Antoine Amarger recibió el encargo de volver a unir las partes dispersas. Hubo que fabricar de nuevo los elementos perdidos. Después trasladaron la fuente a través del océano Atlántico y la mantuvieron dos años en un hangar de la isla de Orleans, mientras instalaban bombas y filtros bajo la rotonda de la avenida Honoré-Mercier. Los servicios municipales y la familia Simons eligieron precisamente este lugar: una escultura francesa del siglo diecinueve debía situarse frente a un edificio parlamentario de la misma época.
El tres de julio de dos mil siete, Peter Simons puso aquí en funcionamiento cuarenta y tres chorros. Entre las cuatro figuras sentadas del nivel inferior ahora se ven rocas de hierro fundido. Los detalles de Burdeos se habían perdido; los que se alzan ante el Edificio del Parlamento de Quebec los fabricó de nuevo Amarger durante el montaje de la fuente.
Información práctica
La plaza está accesible las veinticuatro horas. La parte acuática de la fuente suele desconectarse aproximadamente de noviembre a abril; en la temporada fría se trata de una observación exterior de la escultura de hierro fundido sin chorros.
Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Deténgase donde la composición se vea entera: de cerca, el agua impide apreciar su tamaño. Para el relato basta con observarla desde el exterior.
