Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Hilera de casas restauradas
- Tiendas y talleres
- Viviendas sobre los locales comerciales
- Calle estrecha
La historia del lugar
En el paso estrecho al pie del acantilado, los escaparates y las puertas están unos junto a otros, y sobre los locales comerciales sigue viviendo gente. Los artesanos franceses se establecieron aquí ya en tiempos coloniales; más tarde, esta calle baja fue ocupada por estibadores del puerto y trabajadores navales. Su nombre nació de un sendero hacia la fuente de Champlain, y la palabra «Petit» solo habla de la estrechez de la propia calle. Las vigas y puertas antiguas de las casas no se ocultaron bajo una decoración colonial: se conservaron junto a las huellas de reformas posteriores.
El doce de noviembre de mil novecientos ochenta y cinco, los artesanos y propietarios de las tiendas de aquí firmaron los estatutos de una cooperativa para comprar los edificios donde vivían y trabajaban. Inversores estadounidenses también aspiraban a adquirir esa misma manzana. Los vendedores podían venderles todos los inmuebles en una sola operación, pero aceptaron que los inquilinos locales los compraran. La cooperativa obtuvo apoyo crediticio, los artesanos se convirtieron en copropietarios de las casas y empezaron a decidir por sí mismos a quién alquilar los locales y qué tiendas abrir en la calle.
Esta compra tenía una historia previa de nueve años. A finales de los años sesenta, la Ciudad Baja había perdido su antigua relación con el puerto y la construcción naval. Había cada vez menos trabajo, los vecinos se marchaban, los muros de piedra se cubrían con chapas metálicas y las ventanas se tapiaban. El proyecto municipal de reconstrucción de Place Royale contemplaba derribar parte de las casas de rue du Petit-Champlain y disponer aquí un aparcamiento para el museo al aire libre que se proyectaba. Algunos artistas y artesanos ocupaban por entonces los locales baratos, pero la calle podía desaparecer antes de que lograran asentarse aquí.
En mil novecientos setenta y seis, Jacques de Blois, un arquitecto que quería restaurar un barrio residencial sin estilizarlo según una sola época, y Gérard Paris, un empresario que invirtió dinero en el proyecto, compraron las primeras casas deterioradas. De Blois quería devolver a este lugar familias, talleres, pequeños restaurantes y tiendas. Esto estaba relacionado con el pasado de la propia calle: los artesanos se establecían al pie del acantilado ya en tiempos de la colonia francesa, y más tarde vivieron aquí estibadores del puerto y trabajadores navales.
De Blois y Paris no eliminaron de las casas todo lo que había aparecido después del período francés. Los constructores conservaron las huellas de reformas posteriores y reutilizaron vigas, puertas y otros elementos antiguos que aún servían; incluso buscaron algunas cosas en el vertedero municipal. Poco a poco, los socios adquirieron veinticinco edificios. En mil novecientos ochenta y dos se quedaron sin fondos disponibles, y la empresa quebequesa de desarrollo de las industrias culturales aportó dinero a cambio del cincuenta y uno por ciento de la empresa. Para el año siguiente, en el barrio restaurado funcionaban unas cincuenta tiendas y talleres, seis cafés y restaurantes, y un teatro; encima de ellos había aproximadamente treinta viviendas.
Cuando de Blois y Paris decidieron retirarse por motivos de salud, la venta a compradores extranjeros podía privar a los inquilinos del control sobre lo que ya habían creado. Los artesanos se unieron, compraron las casas y mantuvieron para la cooperativa dos funciones a la vez: propietaria de los inmuebles y administradora de los locales comerciales. Así, la actual selección de pequeñas tiendas surgió de la decisión de los propios comerciantes de poseer la calle en común.
El nombre es mucho más antiguo que esta historia. Al principio había aquí un sendero hacia la fuente de Champlain; después apareció rue Champlain, llamada así en honor al fundador de Quebec, Samuel de Champlain. En un mapa de mil ochocientos setenta y cuatro se la señaló como rue du Petit-Champlain para distinguirla de la Gran rue Champlain. «Petit» se refiere a la estrechez de la calle, no a la persona.
La cooperativa sigue funcionando. Sus miembros poseen conjuntamente veintinueve edificios, mantienen las viviendas situadas sobre los locales comerciales y eligen a nuevos inquilinos. Tras los escaparates de rue du Petit-Champlain hay inmuebles que los propietarios de las tiendas compraron juntos una vez, cuando se planeaba sustituir toda esta hilera de casas por un aparcamiento.
Información práctica
Calle abierta. Las tiendas, los cafés, la estación inferior del funicular y otros establecimientos funcionan con sus propios horarios; el funicular figura en el listado turístico todos los días de 9:00—21:00, pago en efectivo.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Es una calle comercial animada: para escuchar, aléjate de las entradas de las tiendas y no bloquees el paso estrecho.
