Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Tejado empinado
- Torres de aspecto fortificado
- Placa conmemorativa
- Fachada del hotel
La historia del lugar
En agosto de mil novecientos cuarenta y tres, el sargento mayor canadiense Émile Couture estaba a cargo de la secretaría en Château Frontenac. Entregaba papel a los participantes de reuniones secretas y, después de las sesiones, recogía las hojas que quedaban. Una mañana, Couture encontró un documento que indicaba abiertamente posibles fechas de desembarco en Europa Occidental, el número de tropas y barcos, y datos sobre la cobertura aérea.
Couture llevó el hallazgo a su comandante. Desde Washington y Londres confirmaron que la hoja secreta se había perdido de verdad. El sargento mayor y su superior fueron llamados urgentemente a Washington y obligados a jurar silencio. Un año después, cuando el desembarco ya había tenido lugar, ambos recibieron medallas del Imperio Británico por guardar el secreto. Los militares no informaron de quién dejó el documento en el hotel ni de qué hicieron con él.
Una hoja así llegó aquí por la Primera Conferencia de Quebec. El gobierno canadiense canceló todas las reservas, evacuó a los huéspedes y cerró por completo el hotel al público. La Real Policía Montada de Canadá vigilaba las entradas. Las delegaciones británica y estadounidense se alojaban en las habitaciones, una parte de las dependencias se destinó a las comunicaciones y al servicio de prensa, y los jefes de Estado Mayor conjuntos se reunían a diario en los salones.
El presidente estadounidense Franklin Roosevelt y el primer ministro británico Winston Churchill debían decidir adónde dirigir las principales fuerzas aliadas. Los militares británicos defendían continuar la ofensiva a través de Italia y el Mediterráneo. Los jefes de Estado Mayor estadounidenses temían que esa vía consumiera las embarcaciones de desembarco, los aviones y las divisiones necesarios para invadir Francia. En Château Frontenac acordaron un compromiso: las operaciones en Italia continuaban, pero el desembarco a través del canal de la Mancha, con el nombre en clave de Operación Overlord, recibió prioridad en el reparto de fuerzas. Aquí aprobaron su plan general y autorizaron los preparativos detallados. Hubo que aplazar la fecha prevista; el seis de junio de mil novecientos cuarenta y cuatro, las tropas aliadas desembarcaron en Normandía.
Las torres de aspecto fortificado que ve no guardan relación con el siglo diecisiete. Los directivos de la Canadian Pacific Railway empezaron a construir el hotel en mil ochocientos noventa y dos para que viajeros adinerados llegaran a Quebec en sus trenes. El arquitecto Bruce Price dio al edificio rasgos de los castillos franceses del Loira. El tejado empinado, las torrecillas y la posición sobre el acantilado ayudaban a vender al turista la imagen de una antigua ciudad francesa. El hotel abrió en mil ochocientos noventa y tres y todavía cumple su función original.
Los ferroviarios tomaron el nombre de Louis de Buade, conde de Frontenac, gobernador de Nueva Francia. Gobernó dos veces la colonia desde Château Saint-Louis, la residencia del gobernador que se alzaba en este cabo. El hotel actual nunca fue su casa: lo construyeron casi dos siglos después de su muerte.
En la placa conmemorativa de Château Frontenac figuran Roosevelt, Churchill y el primer ministro canadiense William Lyon Mackenzie King, que recibió a las delegaciones como anfitrión. Émile Couture no aparece allí. En el comunicado oficial sobre su medalla, el motivo de la concesión cabía en dos palabras: «Servicios prestados».
Información práctica
Hotel en funcionamiento. La observación exterior es libre desde las calles públicas y la terraza; las visitas al edificio tienen un régimen aparte y no son necesarias para la ruta básica.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Es un hotel en funcionamiento, así que no cuente con poder visitar libremente todas las dependencias. Para esta parada bastan la fachada y la silueta desde la terraza.
