Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada con el nombre del teatro
- Entrada principal
- Cubierta de hierro poligonal
La historia del lugar
Para la mañana del veintiocho de julio de mil novecientos dos, de la sala del Teatro Principal solo quedaban paredes carbonizadas. La víspera se representaron aquí zarzuelas, comedias musicales. La función terminó hacia la una de la madrugada y, a las seis de la mañana, el incendio ya había destruido el escenario, los palcos y el techo pintado. Oficialmente se señaló como causa una vela olvidada en el camerino de los actores. Los habitantes de la ciudad sospechaban que había sido un incendio provocado, pero no se encontraron pruebas de esa versión.
El teatro permaneció sin techo durante casi cuatro décadas. Para mil novecientos treinta y siete se discutían dos nuevos usos para las ruinas: una arena de boxeo y una gasolinera. Aquí entra en la historia Sergio B. Guzmán, médico de profesión y entonces presidente del municipio, es decir, alcalde de Puebla. Él defendía la restauración del teatro.
Más tarde, el hijo de Guzmán contó que el gobernador Maximino Ávila Camacho ordenó despejar el solar para una gasolinera. El alcalde se negó a cumplir la orden y calificó la destrucción del teatro de crimen contra la cultura. Por su desobediencia arriesgaba el cargo: según el mismo testimonio familiar, Guzmán cayó en desgracia y dimitió antes de terminar su mandato.
La negativa conservó la estructura constructiva, pero aún faltaba devolver la sala. En mil novecientos treinta y siete se creó un patronato. Lo presidió el abogado Rodolfo Sarmiento, que reunió donaciones de particulares, bancos, comerciantes e industriales. Los constructores procuraron mantener la distribución anterior y cubrieron la sala con una nueva cubierta de hierro poligonal. El cinco de mayo de mil novecientos cuarenta, el teatro abrió con la obra «¿Quién te quiere?». Así terminó la interrupción que había comenzado aquella noche, después de las zarzuelas.
La palabra «Principal» apareció en el nombre ya en mil ochocientos cuarenta y dos. Antes, el edificio se llamaba Coliseo Nuevo. Cuando en Puebla abrió el Teatro Progreso, la antigua sala necesitó un nombre que la distinguiera de su rival. Quedó consolidado su papel como principal escenario de la ciudad.
Hoy vuelven a representarse aquí obras y óperas, se ofrecen conciertos y espectáculos de danza, y se celebran festivales, conferencias y reuniones oficiales. El techo del siglo dieciocho ya no está en el interior: el incendio lo destruyó. Sobre la sala actual permanece la cubierta de hierro instalada durante el rescate del teatro; la gasolinera quedó en el papel y la palabra «Principal», en la fachada.
Información práctica
El registro municipal indica 08:00–16:00 diariamente, pero no garantiza la visita libre de la sala; son fiables la visita exterior o la entrada con una entrada para un evento.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La historia de la parada funciona ante la fachada. Para visitar el interior, guíese por las visitas disponibles o por eventos concretos, sin dar por supuesta la entrada libre.
