Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Dos torres
- Portal principal
- Retrato de Juan de Palafox
La historia del lugar
Tras el portal principal comienza la iglesia episcopal principal de Puebla: desde aquí se dirigía al clero de toda la diócesis y, desde la cátedra, un asiento especial, el obispo presidía los oficios más importantes. La construcción del actual templo comenzó en mil quinientos setenta y cinco, pero las obras se paralizaron repetidas veces y, durante mucho tiempo, sobre la ciudad solo se alzaron muros y soportes sin terminar. Las dos torres que hoy se ven se terminaron después de que el templo fuera considerado listo.
El domingo dieciocho de abril de mil seiscientos cuarenta y nueve, el obispo Juan de Palafox y Mendoza rodeó tres veces estos muros mientras los bendecía. Ante la entrada principal trazó con su báculo una cruz en el umbral y ordenó tres veces que abrieran las puertas. Primero entraron el obispo, el clero catedralicio y el coro; los habitantes de la ciudad esperaron fuera mientras Palafox consagraba el espacio.
Solo un obispo podía realizar tal consagración. La palabra «catedral» alude a su cátedra: el asiento desde el que preside los principales oficios y dirige al clero de la diócesis. Palafox dedicó el templo a la Inmaculada Concepción de María. Se trata de la concepción de María misma: según la doctrina católica, desde el primer instante estuvo libre del pecado original.
Apremiaba celebrar el rito. La construcción de la actual catedral había comenzado ya en mil quinientos setenta y cinco, se había detenido muchas veces y, cuando llegó Palafox, los muros y los soportes solo alcanzaban en algunos lugares la mitad de la altura prevista. El rey Felipe IV envió al nuevo obispo con el encargo directo de terminar el templo. Palafox invirtió su propio dinero, reunió donativos y exigió a las órdenes religiosas que pagaran el diezmo eclesiástico y presentaran autorizaciones episcopales para predicar y confesar.
Los jesuitas se resistieron con especial tenacidad. Sus comunidades estaban acostumbradas a disponer de sus propios ingresos y a ejercer su ministerio con autorizaciones de su propia orden. Para Palafox, la excepción significaba que una parte del clero de su diócesis no le obedecía de hecho. Siguió exigiendo tanto el dinero como los documentos; los jesuitas buscaron apoyo en el virrey, el arzobispo de Ciudad de México y el tribunal de la Inquisición.
En mayo de mil seiscientos cuarenta y siete, el tribunal declaró excomulgado a Palafox. Sus partidarios más cercanos, incluido el canónigo catedralicio Juan de Merlo, fueron detenidos. El propio obispo se ocultó durante cinco meses en la hacienda de San José Chiapa, a unos ciento cincuenta kilómetros de Puebla. Mientras tanto, su principal protector en la corte española, el conde-duque de Olivares, perdió su anterior influencia. Los adversarios de Palafox obtuvieron del rey una orden para devolver al obispo a España. Palafox demoró la primera orden; después de la segunda tuvo que prepararse para partir.
Ahora la catedral debía convertirse en su último argumento. En España esperaba a Palafox una «residencia», un procedimiento obligatorio en el que un funcionario respondía de sus decisiones y gastos al terminar su servicio. El obispo aceleró la consagración, con la esperanza de presentar el templo terminado como prueba de su rectitud. Para la ceremonia, el edificio fue considerado listo, aunque las torres aún no existían y la fachada seguía inacabada.
Dieciocho días después de la consagración, Palafox abandonó Puebla y nunca volvió aquí. En España le concedieron la diócesis de Osma, mucho menor; allí murió en mil seiscientos cincuenta y nueve. La torre norte de la catedral se terminó veintinueve años después de su partida, y la sur, solo en mil setecientos sesenta y ocho.
En el interior, en la Capilla de los Reyes, se conserva un retrato de Palafox realizado por Pedro García Ferrer. El artista situó el rostro del obispo entre los pastores que acudieron ante el Niño Jesús. Tras la partida de Palafox, sus partidarios difundieron estas imágenes y colocaron velas ante ellas. La Inquisición ordenó retirar los retratos del obispo, que aún vivía; solo en Puebla reunieron miles de estampas y destruyeron la mayoría. Palafox murió en Osma, otras personas terminaron las torres y su rostro permaneció en la catedral que logró consagrar antes de su partida forzada.
Información práctica
El registro municipal indica visitas todos los días de 10:00 a 14:00; durante la misa se suspende la entrada turística.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Desde fuera se aprecian bien la escala y las torres terminadas más tarde. Dentro, no interrumpa los oficios y escuche la acústica si la entrada está abierta.
