Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El volumen unitario de la sinagoga
- La fachada del gran salón de oración
- El muro del cementerio cercano
La historia del lugar
La Sinagoga Klausen se alza sola, aunque su nombre conserva el recuerdo de tres edificios. En los años setenta del siglo dieciséis, Mordechai Maisel pagó aquí dos pequeñas sinagogas y una escuela privada. Aquellas casas separadas para la oración y el estudio —los klauses— estaban dirigidas por distintas personas; el rabino Yehuda Löw encabezó la escuela. En el incendio de mil seiscientos ochenta y nueve ardieron los tres edificios. Šelomo Hališ Kohen, organizador de la reconstrucción, reunió en su lugar un único gran salón de oración. La construcción concluyó cinco años después, pero se mantuvo el antiguo nombre. Por eso el nombre sigue albergando hoy tres klauses perdidos.
El nuevo salón se convirtió en la mayor sinagoga de la Ciudad Judía de Praga y en la segunda sinagoga principal de la comunidad. Aquí oficiaban sus rabinos y rezaban los miembros de la Hermandad Funeraria, que trabajaba al lado, en el Antiguo Cementerio Judío. Pero la actual función museística de este recinto se la dieron personas a quienes no se les permitió verlo abierto como museo.
Después de la prohibición de los oficios religiosos judíos en septiembre de mil novecientos cuarenta y uno, comenzaron a llevar a Praga libros, tejidos, objetos de plata y archivos procedentes de las comunidades clausuradas de Chequia y Moravia. La Comunidad Judía de Praga, tras largas negociaciones, obtuvo permiso para organizar estas llegadas como Museo Judío Central. Las instituciones alemanas controlaban el trabajo, y los especialistas judíos lo aprovechaban para catalogar y conservar objetos que se habían quedado sin propietarios.
La comunidad invitó a Josef Polák, un museólogo experimentado al que antes habían despedido de una institución estatal por su origen judío, a dirigir la colección. Polák procuraba que los objetos no yacieran como carga anónima: los empleados los fotografiaban e indicaban la comunidad anterior, la función y la procedencia. Concebió varias exposiciones permanentes, pero solo logró realizar casi por completo una: esta.
František Zelenka, arquitecto y escenógrafo teatral, diseñó el espacio. Después de mil novecientos treinta y nueve, los teatros dejaron de ofrecerle trabajo por su origen, y la comunidad lo contrató para velar por sus edificios. Junto con Polák, colocó en la Sinagoga Klausen objetos de plata y tejidos de modo que explicaran el ciclo del año judío, los ritos familiares y la vida cotidiana. La exposición se terminó en abril de mil novecientos cuarenta y tres. Durante la ocupación, el museo no se abrió a los visitantes habituales.
Tres meses después, Zelenka fue enviado al gueto de Terezín; en el otoño del año siguiente probablemente murió camino de Auschwitz. La Gestapo arrestó a Polák en agosto de mil novecientos cuarenta y cuatro. Lo vieron por última vez en Auschwitz en enero del año siguiente; después se perdió su rastro.
Tras la guerra, la exposición se abrió al público. Las exposiciones sobre las fiestas, los ritos y la vida familiar volvieron una y otra vez a este salón y permanecieron aquí hasta el verano de dos mil veinticuatro. Ahora el edificio solo se abre para exposiciones y conciertos concretos, y la exposición permanente fue retirada antes de la reforma. Después de ella, el museo pretende volver a instalar aquí un relato sobre las costumbres y tradiciones judías: el mismo tema que Polák y Zelenka desplegaron por este salón en la primavera de mil novecientos cuarenta y tres.
Información práctica
Cerrada por reformas; la reapertura está prevista a más tardar en 2028.
Comprobado: 26 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Si el interior está accesible, observen las imágenes por orden: en ellas importa la secuencia de ayuda, desde la visita al enfermo hasta el banquete funerario. Comprueben in situ las limitaciones de la exposición.
