Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Semicírculo de las hileras de piedra del Odeón
- Espacio abierto del Foro
- Restos de los edificios públicos del norte
La historia del lugar
Los arqueólogos encontraron en la parte norte del Foro el final de una carta de un emperador romano. En el mármol sobrevivieron ocho líneas: el comienzo, con los nombres y la explicación del asunto, se ha perdido, pero se conserva el desenlace. Dos ciudadanos lograron ser recibidos por el emperador, la ciudad debía pagar una multa y había que reembolsar a los enviados los gastos de viaje.
Los historiadores relacionan la carta con la guerra civil que comenzó en el año ciento noventa y tres. Tras el asesinato del emperador, varios jefes militares lucharon simultáneamente por el trono. El consejo municipal de Filipópolis —así se llamaba Plovdiv en época romana— apoyó a Pescenio Níger, gobernador de Siria, a quien sus legiones proclamaron emperador. Níger esperaba mantener las provincias orientales y llegar a Roma. Su rival, Septimio Severo, mandaba las tropas del Danubio y aspiraba al mismo trono.
Los consejeros de Filipópolis tuvieron que elegir antes de que se conociera al vencedor. Eligieron a Níger. En el año ciento noventa y cuatro, las tropas de Severo lo derrotaron junto a Issos; Níger fue capturado y ejecutado. Septimio Severo se convirtió en emperador y exigió dinero a las ciudades que habían ayudado a su rival. El nombre de Severo no se ha conservado en la placa de Plovdiv, por lo que esta interpretación sigue siendo una conclusión de los epigrafistas, no una lectura literal del texto.
Filipo y Cecilio Cerelio respondieron por la decisión del consejo: ciudadanos romanos mencionados en las líneas conservadas como enviados de Filipópolis. Debían entregar una petición y arreglar el pago. Al principio pagaron el viaje ellos mismos: la fórmula final ordena devolverles los gastos de viaje. Para los historiadores, esta rutinaria línea contable confirma que el encargo fue cumplido y que los enviados realmente llegaron hasta el emperador.
La ciudad se libró con una sanción económica. La multa debía abonarla un habitante acomodado, que ya antes había cubierto gastos públicos con sus propios recursos. El fragmento no dice si él aceptó o si el consejo le impuso el pago. No se han conservado ni la cantidad, ni el nombre del hombre, ni el origen de su fortuna. Solo se conoce su papel: después del error de los dirigentes de la ciudad, le correspondía pagar a él.
Para este asunto existían en Filipópolis dos espacios vecinos. En el Foro abierto, los ciudadanos comerciaban, celebraban ritos, escuchaban discursos y leían decisiones grabadas en piedra. El lado norte se destinó a edificios públicos, estatuas imperiales e inscripciones pensadas para la lectura de todos. Aquí expusieron también la respuesta del emperador: el castigo de la ciudad no quedó como una carta cerrada para unos pocos consejeros.
En el ángulo noreste se alzaba el edificio donde se reunían. Lo llamaban buleuterión: la casa de la bulé, el consejo municipal que administraba las finanzas, aprobaba decretos y enviaba embajadas. Más tarde, la sala fue reconstruida para representaciones musicales y teatrales; de ahí su segundo nombre, Odeón. Las filas semicirculares de unas trescientas cincuenta plazas pertenecen ya a esta vida escénica del edificio.
De todo el asunto sobrevivió precisamente el final público: los nombres de los dos enviados, la orden sobre el dinero del viaje y el recuerdo del ciudadano sin nombre a quien le tocó pagar la cuenta. Junto a ellos permanecen el Foro abierto, donde se leyó la carta, y el semicírculo del Odeón, donde antes se reunían quienes tomaron el bando perdedor.
Información práctica
El Foro es visible desde el exterior en todo momento; el Odeón abre de martes a domingo, 09:00–18:00, con pausa de 13:00–14:00.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Si no se puede acceder al Odeón, aún es posible apreciar desde fuera su forma y su proximidad a la ciudad nueva.
