Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El Pensador de bronce
- Las Puertas del Infierno de bronce
- Arco de entrada
- Jardín
La historia del lugar
En otoño de mil novecientos veinticuatro, Jules Mastbaum, propietario de la mayor cadena de cines del país, llegó con su esposa Etta al Museo Rodin de París y compró su primer bronce de Auguste Rodin. El escultor francés representaba el cuerpo humano sin la habitual lisura solemne: dejaba superficies abruptas, acentuaba el gesto y la pose, y hacía que la figura revelara miedo, deseo o tensión.
Al principio, Mastbaum pensaba colocar las obras más reconocibles, entre ellas El Pensador, en los vestíbulos de sus cines. Era un espacio que conocía bien: había hecho su fortuna vendiendo entradas y ampliando la red cinematográfica. Pero, apenas unos meses después, decidió abrir un museo independiente para los habitantes de Filadelfia. En dos años, Mastbaum adquirió más de ciento cincuenta esculturas, además de dibujos, cartas y libros de Rodin.
Para entonces, Rodin ya había muerto. Legó sus obras al Estado francés y autorizó que se hicieran fundiciones en bronce a partir de los modelos de yeso que había dejado. Por eso, parte de los bronces de aquí se realizó tras la muerte del autor, pero conforme al procedimiento que él había establecido y con la autorización del Museo Rodin de París.
El encargo principal de Mastbaum fueron Las Puertas del Infierno. Rodin trabajó en esta enorme composición durante treinta y siete años, pero no se fundió en bronce mientras vivía. En mil novecientos veinticinco, Mastbaum pagó dos ejemplares: uno para Filadelfia y otro para el Museo Rodin de París, que entonces necesitaba dinero con urgencia. La primera versión en bronce de Las Puertas apareció precisamente gracias a este encargo.
Para el futuro museo, Mastbaum recurrió a Jacques Gréber, autor del proyecto del bulevar Benjamin Franklin. Gréber eligió un solar en la Parkway y diseñó el jardín, mientras que el arquitecto Paul Philippe Cret proyectó el edificio. Así, la colección llegó aquí, al bulevar concebido teniendo presente París. El arco de entrada reproduce la fachada que se alzaba en la finca de Rodin en Meudon, y El Pensador se instaló aproximadamente igual que su ejemplar francés junto a la tumba del escultor.
El doce de mayo de mil novecientos veintiséis, la ciudad aceptó la propuesta de Mastbaum. Según el acuerdo inicial, pensaba regalar a Filadelfia el edificio y mantener las obras en propiedad de la familia. Las negociaciones aún no habían terminado cuando Mastbaum murió en diciembre, a los cincuenta y cuatro años, por complicaciones tras una operación de apendicectomía. Ni siquiera habían tenido tiempo de comenzar la construcción.
Etta Mastbaum, que había participado en aquel primer viaje a París, tuvo que continuar. Cambió las condiciones del regalo: incluyó tanto el edificio como toda la colección, logró que terminara la construcción y entregó todo a la ciudad con la condición de que esta mantuviera el museo. El veintinueve de noviembre de mil novecientos veintinueve, Etta lo inauguró junto con sus tres hijas.
Este acuerdo sigue vigente: el edificio y las obras pertenecen a Filadelfia, y la colección está gestionada por el Museo de Arte de Filadelfia. Las Puertas del Infierno de bronce de la entrada fueron un encargo de Mastbaum; detrás de ellas se encuentra la colección que Etta se negó a dejar como propiedad familiar.
Información práctica
Abierto el lunes y de viernes a domingo de 10:00 a 17:00; cerrado el martes, miércoles y jueves. Contribución recomendada: adultos, 15 dólares; mayores, 14 dólares; estudiantes, 7 dólares; visitantes menores de 18 años, gratis.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El jardín y las esculturas exteriores ofrecen una parada independiente si no entra en las galerías. Para las demás obras necesitará una visita al museo aparte; no intente recorrer la colección entre desplazamientos.
