Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada principal del teatro
- Sala de espectadores
- Boca del escenario
La historia del lugar
El nombre de la fachada principal se dio al teatro cuando la compañía de Perm ya había montado los tres ballets de Chaikovski y la mayor parte de sus óperas terminadas. Más tarde, en este escenario reunieron el ciclo completo de su teatro musical. Durante la reconstrucción levantaron nuevas dependencias alrededor del antiguo edificio, pero conservaron el volumen escénico sin cambios. Detrás de la fachada actual sigue estando el espacio histórico, enmarcado por dependencias teatrales posteriores.
En enero de mil novecientos cuarenta y dos, el compositor Aram Jachaturián vivía evacuado en los Urales y no tenía trabajo. A su familia le faltaban alimentos y ropa de abrigo. En una carta a su hermano confesó: «No le hago falta a nadie». Un mes después llamaron a Jachaturián a Molotov. El Teatro Kírov, evacuado de Leningrado —el actual Teatro Mariinski—, ocupaba el edificio de la Ópera de Perm y se disponía a montar el ballet de Jachaturián.
Antes de la guerra, Jachaturián había escrito el ballet La felicidad, pero ahora rehacía casi por completo la música para un nuevo espectáculo: Gayane. El teatro lo alojó en el Hotel Tsentralnaya, cerca de allí, instaló un piano en su habitación, le proporcionó comida y le asignó un ayudante. En medio año, Jachaturián escribió unas setecientas páginas de partitura. Mientras tanto, la coreógrafa Nina Anísimova ensayaba el espectáculo con la compañía de Leningrado en este escenario.
Poco antes del estreno, el director del teatro exigió añadir otro baile al último acto. Jachaturián se negó: la partitura estaba terminada, faltaban pocos días para el estreno y, además, se le había agravado una úlcera. Sin embargo, al regresar al hotel, se sentó al piano. Empezó a trabajar a las tres de la tarde y terminó a las dos de la madrugada. En la portada dejó una nota irritada: «¡Maldita sea, por complacer al ballet!».
Por la mañana trajeron aquí la música. El número, llamado inicialmente Danza de los kurdos, sonó por primera vez en el escenario de la Ópera de Perm; por la noche Anísimova montó la coreografía, y un día después se celebró el ensayo general. El nueve de diciembre de mil novecientos cuarenta y dos, los artistas de Leningrado estrenaron Gayane. El baile que el compositor no quería escribir fue conocido por el público como Danza de los sables.
Unos meses después, Jachaturián recibió por Gayane el Premio Stalin de primer grado —cien mil rublos— y entregó el dinero al fondo de defensa. A finales de los años cuarenta, Danza de los sables se convirtió en un éxito internacional y empezó a eclipsar sus demás obras. Esto irritaba al propio Jachaturián: en el extranjero lo presentaban casi como autor de una sola melodía.
El nombre de la fachada pertenece a otro compositor. Piotr Ilich Chaikovski, natural de Vótkinsk, junto al Kama, no trabajó aquí. El teatro recibió su nombre en mil novecientos sesenta y cinco: para entonces, la compañía de Perm ya había montado los tres ballets de Chaikovski y la mayor parte de sus óperas terminadas. El director principal, Iósif Keller, decidió que una sola enseña no bastaba y consiguió que se montaran las óperas restantes. Como resultado, en este escenario se representaron, en distintos años, los tres ballets y las ocho óperas terminadas del compositor.
Las decoraciones de la primera Gayane no se han conservado. Durante la reconstrucción de los años cincuenta levantaron nuevas dependencias alrededor del antiguo edificio, pero conservaron las dimensiones del escenario histórico. Detrás de la fachada actual está el mismo volumen escénico donde se interpretó por primera vez Danza de los sables y donde más tarde se completó el ciclo teatral íntegro de Chaikovski.
Información práctica
Espectáculos: según la programación; la taquilla y los servicios funcionan conforme al horario vigente del teatro, y es mejor comprar las entradas con antelación.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Un espectáculo o una visita guiada requieren una planificación aparte, pero la historia de la parada puede leerse también desde fuera. Durante las representaciones, no se detenga junto a las entradas de servicio ni en los pasos del público.
