Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de piedra
- Planta superior residencial
- Planta baja de la antigua oficina
- Libros contables
La historia del lugar
La vivienda del propietario se dispuso arriba y la planta baja se reservó para la oficina; la mansión de piedra reunía bajo un mismo techo una casa privada y el negocio de cuentas. Aquí los empleados cuadraban los libros, recibían pagos y registraban deudas, mientras la casa fue centro de recaudación de derechos y del diezmo. Más tarde la administró el organismo financiero provincial, y hoy sus salas están ocupadas por el museo del dinero y de la actividad fiscal.
En mil setecientos setenta y seis, el comerciante portugués João Rodrigues de Macedo obtuvo el derecho a recaudar dos grandes impuestos en Vila Rica y en las carreteras de toda la capitanía de Minas Gerais. A personas como él se las llamaba contratistas. La Corona portuguesa sacaba a licitación la recaudación, y el ganador prometía al tesoro una suma acordada de antemano. Si lograba cobrar a los habitantes más dinero, la diferencia se convertía en su beneficio. Si cobraba menos, compensaba el déficit con sus propios bienes.
Macedo recaudaba derechos de entrada sobre las mercancías y el diezmo. Se enriqueció con estas operaciones y, entre mil setecientos ochenta y dos y mil setecientos ochenta y cuatro, construyó esta mansión de piedra. Destinó la planta superior a sus habitaciones y situó la oficina abajo: aquí los empleados llevaban los libros, recibían pagos y anotaban deudas. Inicialmente, el edificio se llamaba Casa dos Contos.
Los cálculos de Macedo no cuadraron. Sus propios deudores no devolvían enormes sumas, mientras que sus obligaciones ante el tesoro real seguían creciendo. Los historiadores aún no pueden determinar la causa exacta de su ruina: las cuentas conservadas muestran tanto un precio excesivo de los contratos fiscales como dificultades para recaudar y retrasos de pagos que duraron años.
Macedo intentó saldar la deuda con aquello de lo que se componía su negocio. Ofreció a la Junta Real de Hacienda sus libros contables, pagarés y derechos de cobro: que los funcionarios cobraran ellos mismos el dinero a quienes le debían y redujeran su deuda. En mil setecientos noventa y siete les cedió la planta baja de la mansión. El alquiler también se descontaba de la deuda tributaria. Ahora, allí donde antes sus empleados recaudaban impuestos para el beneficio del propietario, los funcionarios revisaban ya las propias cuentas de Macedo.
Esto no bastó. Entre mil ochocientos tres y mil ochocientos cuatro, el tesoro se quedó con toda la mansión como pago de la deuda. Macedo perdió tanto la oficina como las habitaciones, y la Junta de Hacienda instaló aquí la administración de ingresos y gastos de Minas Gerais. De este servicio, el edificio recibió su nombre actual: Casa dos Contos.
Hoy alberga un museo del dinero y de la actividad fiscal, y la propia mansión sigue perteneciendo al organismo financiero federal. Los funcionarios también incorporaron los papeles de Macedo al archivo. Entre ellos se conserva una lista de sus deudas, redactada en mil setecientos noventa y dos: el nombre del hombre que construyó la casa para su negocio de cuentas quedó en sus propias cuentas.
Información práctica
mar–sáb 10:00–18:00; el dom conviene planificarlo de 10:00–14:00; lun cerrado; entrada gratuita.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Incluso la observación exterior transmite las ambiciones de una casa privada. En el interior, distinga entre la historia confirmada del edificio y las cautas atribuciones museísticas de determinadas salas.
