Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Escena de los estigmas sobre la entrada
- Escudo de la orden franciscana
- Escudo del Reino de Portugal
- Portal de piedra
La historia del lugar
La principal disputa en torno a esta iglesia comenzó con una cuestión que no se adivina por la fachada: quién celebraría aquí la misa solemne y quién recibiría los pagos vinculados a ella.
La Orden Tercera de San Francisco surgió en Vila Rica en mil setecientos cuarenta y seis. La cofradía no tenía entonces templo propio: sus miembros se reunían primero en una capilla ajena y después en la Igreja Matriz de Antônio Dias. Allí, tras el altar, tenía autoridad el sacerdote parroquial. Presidía los oficios, los funerales y las misas de difuntos, y recibía los pagos establecidos. Para él era una fuente de ingresos. Para los hermanos —las personas ingresaban en la orden en vida y pagaban cuotas—, el entierro con el hábito de la orden y las oraciones encargadas por el alma formaban parte del acuerdo con la cofradía.
Los hermanos querían celebrar estos ritos por medio de su propio sacerdote. En mil setecientos cincuenta y nueve eligieron como procurador a Feliciano Pita de Castro, sacerdote, noble de la casa real y comisario de la Inquisición con buenas conexiones en Portugal. Debía obtener para la cofradía permiso para construir una capilla separada y celebrar allí oficios públicos y privados sin la intervención del párroco.
La Corona portuguesa rechazó la primera solicitud. Mientras los documentos circulaban entre Vila Rica, Río de Janeiro y Lisboa, los hermanos prepararon el solar y en mil setecientos sesenta y cinco comenzaron la construcción. Ya invertían dinero en los muros, aunque aún no habían recibido la licencia real definitiva. El litigio duró unos doce años.
En mil setecientos setenta y uno el edificio estaba casi terminado y por fin llegó el permiso. En la inauguración, los hermanos celebraron aquí una misa solemne cantada en sus propios términos. El sacerdote parroquial respondió con una demanda judicial: consideraba que la cofradía le había quitado el derecho a dirigir el oficio y a recibir los pagos que le correspondían. El procedimiento continuó, pero el primer rito ya se había celebrado. Los miembros de la orden dejaron de ser huéspedes ante un altar ajeno y obtuvieron su propio templo, sus propios entierros y un lugar de reunión.
El templo recibió su nombre por San Francisco de Asís, predicador italiano y fundador del movimiento franciscano. Los hermanos se consideraban sus seguidores laicos. Cuando encargaron a Antônio Francisco Lisboa, apodado Aleijadinho, la decoración de piedra de la entrada, el maestro colocó sobre la puerta una escena que explica la advocación. Según la tradición católica, durante la oración Francisco recibió los estigmas, heridas semejantes a las de Cristo crucificado. Este es precisamente el episodio tallado allí donde en una iglesia corriente habría una ventana redonda.
Más abajo se conservan dos escudos: el de la orden franciscana y el del Reino de Portugal. El primero representa a la cofradía que luchaba por obtener su propio altar; el segundo, a la Corona portuguesa, de la que esperó permiso durante doce años. La Igreja Matriz de Antônio Dias permaneció en otra parte de la ciudad, y las misas de la orden todavía se celebran aquí, en el edificio separado levantado en el solar comprado por los hermanos.
Información práctica
mar–dom 08:30–17:00; lun cerrado; visita con entrada o donativo, consultar en la entrada.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Primero aléjese de la entrada para ver la fachada completa; después, observe el portal de cerca. Consulte al personal sobre las normas para fotografiar el techo y el acceso durante los oficios.
