Parada 5 de 7

Galería de los Danzantes

Galería de los Danzantes / Edificio L

La parada explicará las imágenes cuyo nombre sobrevivió al orden original y al sentido de las propias placas.

15 min
Galería de los Danzantes, Monte Albán
MAHC-oaxaca · CC BY 4.0; cropped/resized for app
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Figuras talladas verticales
  • Figuras talladas horizontales
  • Signos calendáricos
  • Fragmento de mampostería antigua

La historia del lugar

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En la pared del Edificio L orientada hacia la Gran Plaza están incrustadas en filas placas de piedra con figuras humanas: unas se alargan de cuerpo entero, otras yacen atravesadas en la pared, y junto a algunas se ven signos calendáricos. Cuando Monte Albán se transformaba en la principal ciudad del valle, se realizaron más de trescientas placas de este tipo; mostraban a personas de cierto rango a quienes llegaban a la plaza. Más tarde desmontaron la pared y las piedras se reutilizaron en la mampostería de nuevas construcciones, por lo que la secuencia original se deshizo hace mucho tiempo. En la base se conserva un tramo de mampostería antigua, y los relieves más frágiles han sido reemplazados por copias: el museo custodia los originales, donde los rasgos se ven mejor.

El nombre «Danzantes» nació de un error. A comienzos del siglo diecinueve, los investigadores vieron en las piedras a personas desnudas, con los brazos doblados y las piernas muy separadas, y decidieron que bailaban. El nombre se consolidó, aunque las propias figuras todavía no han recibido una explicación única e indiscutible.

Las figuras fueron talladas hacia el año quinientos antes de nuestra era, cuando Monte Albán apenas se estaba convirtiendo en la principal ciudad del valle. Los primeros gobernantes necesitaban mostrar qué personas respaldaban el nuevo orden y a quién pertenecía el derecho de hablar en nombre de las comunidades reunidas aquí. Los canteros realizaron más de trescientas placas y las incrustaron en filas en la pared del Edificio L orientada hacia la Gran Plaza. Las figuras verticales alternaban con las horizontales, y junto a algunas los maestros tallaron nombres calendáricos y signos de rango. Incluso quien no sabía leer los glifos zapotecos veía ante sí una larga hilera de cuerpos identificados por su nombre.

En el siglo veinte, los arqueólogos interpretaron esta hilera como una lista de vencidos. La desnudez significaba la humillación del prisionero; los ojos cerrados y las bocas abiertas recordaban los rostros de los muertos; en algunos hombres se representan genitales dañados y chorros de sangre. Según esta versión, los gobernantes de Monte Albán ordenaron representar a los jefes capturados de asentamientos vecinos. Tras la ejecución, los adversarios permanecían ante los habitantes de la ciudad, ya convertidos en piedra, y sus nombres calendáricos transformaban la victoria sobre una multitud anónima en una relación de derrotas concretas.

Pero en parte de las placas los ojos están abiertos, las personas se arrodillan, caminan o realizan acciones poco compatibles con la representación de un cadáver. Por ello, los investigadores actuales admiten otra interpretación: entre las figuras pudo haber participantes de una alianza guerrero-sacerdotal que practicaban el derramamiento ritual de sangre, antepasados muertos y jefes de comunidades que participaron en la fundación de la ciudad. Por ahora es imposible distinguir con precisión entre prisioneros, fundadores y antepasados: la escritura zapoteca temprana solo ha sido descifrada en parte. Otra cosa puede afirmarse con seguridad: los tallistas mostraban a personas de cierto rango y dotaban a algunas de nombres calendáricos personales. No las llamaban bailarines.

Más tarde, los constructores zapotecos desmontaron la mayor parte de la antigua pared. Las placas se reutilizaron en la mampostería de nuevas construcciones, a veces lejos del Edificio L, y quedaron ocultas bajo el yeso. La secuencia original se deshizo ya en la Antigüedad; por eso los arqueólogos encuentran figuras idénticas en distintas partes de Monte Albán y no pueden reconstruir todo el relato en el orden concebido.

En mil novecientos ochenta y cinco, los restauradores advirtieron que la lluvia, los cambios de temperatura y las grietas borraban el relieve poco profundo. Retiraron las placas más vulnerables y las trasladaron al Museo de Sitio de Monte Albán, mientras que en la pared instalaron copias de fibra de vidrio y resina sintética. En la base del Edificio L se conserva un fragmento de la mampostería antigua; muchos de los rostros que se distinguen mejor se encuentran ahora en el museo. Aquí quedó el nombre, dado por una interpretación errónea del movimiento de los cuerpos.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoEdificio J (Observatorio)
Entradadesde fuera

La zona arqueológica suele estar abierta todos los días 8:00-17:00; última entrada 16:00.

Horario por días
Lu08:00–17:00
Ma08:00–17:00
Mi08:00–17:00
Ju08:00–17:00
Vi08:00–17:00
08:00–17:00
Do08:00–17:00
Comprobado: 25 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Observe desde un ángulo oblicuo y no toque las placas: las líneas erosionadas apenas se sostienen en algunos puntos.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Desde la fila de figuras, salga de nuevo a la plaza y acérquese a la base pentagonal colocada en diagonal.

Parada 5 de 7Después: Edificio J (Observatorio)

Ruta terminada

Paseo completado

«Monte Albán: ciudad en la cima» — 7 paradas, 1.4 km, 3 horas.

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