Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Pista de juego hundida
- Muros laterales inclinados
- Piedra redonda en el centro
- Nichos rectangulares en las esquinas
La historia del lugar
La pista entre las dos pendientes queda más baja que las construcciones vecinas, como si la cancha se hubiera hundido deliberadamente en la tierra. Los muros laterales estuvieron cubiertos en otro tiempo de enlucido liso de cal: desde ellos, una pelota maciza de caucho volvía al centro. Aquí no había aros verticales, y los arqueólogos ya no podrán reconstruir las reglas del juego local. En el centro queda una piedra redonda, y los nichos rectangulares de las esquinas aún no han recibido una explicación convincente.
Hasta aquí bajaban los jugadores zapotecas, participantes en una competición ritual cuyo resultado podía resolver una disputa por tierras, tributos o comercio. Lo que estaba en juego era completamente cotidiano. Las comunidades subordinadas a Monte Albán entregaban maíz, frijoles y calabazas, y los comerciantes acudían a la Gran Plaza. La derrota podía consolidar la obligación de pagar; la victoria, una reclamación sobre una parcela o el derecho a disponer de los intercambios.
La cancha se construyó aproximadamente cien años antes de nuestra era, cuando los gobernantes de Monte Albán unificaban el valle alrededor de su capital. El partido se celebraba junto a la plaza donde se recaudaban tributos y se cerraban acuerdos: la decisión se obtenía allí mismo donde debía cumplirse. Los nombres de las partes, el marcador y las sentencias concretas no han llegado hasta los arqueólogos.
Los jugadores eran personas de alto rango. En una figura de barro hallada en Monte Albán, un participante descansa con adornos de piedra verde, un cinturón protector en la cintura y protecciones en los antebrazos. El cinturón amortiguaba el golpe de una pelota maciza de caucho. La golpeaban con las caderas y los antebrazos, procurando devolverla al adversario y mantenerla en juego.
El trazado de la cancha responde a ese movimiento. La pista de juego se hundió con respecto a las construcciones circundantes. Los muros laterales inclinados se cubrieron con una gruesa capa de enlucido liso de cal: la pelota que los alcanzaba volvía a bajar hacia los jugadores. Aquí no había aros verticales de piedra, y nadie podrá ya reconstruir las reglas exactas de la versión zapoteca del juego. La piedra redonda del centro se considera un marcador; la función de los nichos rectangulares de las esquinas sigue siendo desconocida.
Las imágenes de Oaxaca vinculan el juego con la decapitación, pero no demuestran la extendida historia de que en esta cancha se mataba obligatoriamente al vencedor o al perdedor. Para los partidos de aquí se conoce con mayor certeza otro desenlace: la disputa recibía a la parte vencedora y, con ella, a un nuevo pagador de tributo, dueño de la tierra o administrador del comercio.
No han quedado registros de aquellas decisiones. Quedan una escalera hacia abajo, dos pendientes que en otro tiempo fueron lisas y un círculo de piedra entre ellas: el lugar donde el destino de un campo de maíz o de una ruta comercial se entregaba al movimiento de una pelota de caucho.
Información práctica
La zona arqueológica suele estar abierta todos los días de 8:00 a 17:00, última entrada a las 16:00.
Horario por días
Observe la cancha desde el borde y no baje a las zonas cerradas o no destinadas al paso.
