Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Galerías de hierro fundido
- Monograma repetido
- Tiendas en las plantas bajas
- Ventanas de los apartamentos sobre las galerías
La historia del lugar
A ambos lados de la plaza se extienden dos edificios idénticos con galerías de hierro fundido. El nivel inferior está ocupado por tiendas, y en las ventanas de arriba vive gente. Cada edificio está formado por dieciséis casas adosadas, concebidas desde el principio para el comercio y los apartamentos de alquiler. Sustituyeron la anterior construcción de alquiler del solar junto a la actual Plaza Jackson y han conservado esta disposición hasta hoy.
En las rejas de hierro fundido de las largas galerías se repite un monograma que une las iniciales de dos apellidos: Almonester y Pontalba. El primero pertenecía a la rica heredera de Nueva Orleans Micaela Almonester de Pontalba. El segundo lo recibió al casarse, de la familia que durante muchos años intentó apoderarse de su fortuna y de estos solares.
Micaela Almonester de Pontalba tenía tres años cuando murió su padre, el terrateniente don Andrés Almonaster y Rojas. Dejó a su única hija casas de alquiler y terrenos a ambos lados de la Plaza de Armas, como se llamaba entonces la actual Plaza Jackson. Precisamente los inmuebles de alquiler proporcionaban dinero a la familia.
A los quince años, Micaela Almonester de Pontalba fue casada con Célestin de Pontalba, un pariente de veinte años. Su padre, el barón Xavier de Pontalba, esperaba transferir los bienes de su nuera al control de su hijo, a quien él mismo manejaba. Una vez, Xavier de Pontalba prohibió a Micaela Almonester de Pontalba ver a su madre hasta que cediera la mitad de la propiedad de la Plaza de Armas. Micaela Almonester de Pontalba acababa entonces de enterrar a su primer hijo y estaba embarazada de nuevo.
Un juez de Luisiana falló en contra de la familia Pontalba: el derecho local reconocía la herencia de Nueva Orleans como propiedad separada de Micaela Almonester de Pontalba. Pero los esposos vivían en Francia, donde una mujer no podía divorciarse y, al abandonar a su marido, corría el riesgo de perder sus bienes y el acceso a sus hijos. Micaela Almonester de Pontalba litigó e intentó separar su dinero del de la familia. En mil ochocientos treinta y cuatro, Xavier de Pontalba la encerró en el dormitorio y le disparó cuatro veces a quemarropa. Ella agarró el cañón y perdió dos dedos, pero sobrevivió. Xavier de Pontalba se dirigió a la habitación contigua y se pegó un tiro. Tras dos procesos judiciales, Micaela Almonester de Pontalba obtuvo el derecho a disponer de su fortuna por sí misma.
En mil ochocientos cuarenta y nueve comenzó la construcción en los solares conservados. Micaela Almonester de Pontalba ordenó demoler las antiguas casas de alquiler y, con su propio dinero, levantó dos edificios, cada uno con dieciséis casas conectadas. Las plantas bajas estaban destinadas a tiendas y las superiores, a viviendas de alquiler. Ella elegía los detalles, revisaba los gastos y supervisaba personalmente las obras. Cuando terminaron el primer edificio, Micaela Almonester de Pontalba vivió aquí durante un breve tiempo con sus dos hijos. En mil ochocientos cincuenta y uno terminaron el segundo edificio, tras lo cual se fue a Francia y nunca volvió a ver Nueva Orleans.
Abajo siguen funcionando tiendas y restaurantes, y encima hay apartamentos. Y a lo largo de ambas fachadas, el hierro fundido repite las iniciales unidas de Almonester y Pontalba: el apellido de la heredera y el de la familia que nunca llegó a recibir la tierra de la heredera.
Información práctica
Observe los edificios desde la plaza o desde la acera pública. Las plantas superiores se usan como viviendas, por lo que las escaleras, las puertas y las galerías no deben considerarse zona de visita.
