Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Dos torres
- Bóvedas reticuladas
- Dos placas junto al portal sudeste
La historia del lugar
Tras las dos torres continúa la vida de un templo parroquial donde oficia al mismo tiempo el arzobispo de Múnich y Frisinga. La dedicación a María se ha conservado en el nombre habitual de la Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche). El gran cuerpo de ladrillo se levantó en otro tiempo alrededor de la antigua iglesia deteriorada, sin interrumpir los oficios. Junto al portal sudeste, dos placas conservan en el muro la memoria del comienzo de esta construcción.
En la primavera de mil cuatrocientos ochenta llegaron a la iglesia inacabada de Múnich más de sesenta y cinco mil peregrinos. Junto al coro había un cofre estrictamente vigilado. Cada uno se confesaba y comulgaba primero; después depositaba en el cofre una suma no inferior a la que le habría bastado para mantenerse una semana.
A los peregrinos se les prometía una indulgencia plenaria: la remisión de la pena temporal por pecados ya perdonados tras la confesión. La indulgencia no sustituía el arrepentimiento ni autorizaba a seguir pecando. Según la doctrina católica, la persona debía purificarse de las consecuencias del pecado en vida o después de la muerte. Para acortar esa purificación entregaba el dinero con el que debía vivir una semana.
La colecta comenzó a causa de una decisión tomada aquí doce años antes. La antigua iglesia parroquial se había deteriorado. El duque Segismundo, de la Casa de Wittelsbach que gobernaba Baviera, impulsaba un gran templo nuevo y un colegio de clérigos junto a él. En mil cuatrocientos sesenta y ocho colocó la primera piedra, y la ciudad encargó la obra a su maestro cantero Jörg von Halsbach. Las nuevas paredes de ladrillo empezaron a levantarse alrededor de la antigua iglesia, donde los oficios aún continuaban.
Para mil cuatrocientos setenta y nueve, Jörg había alzado el cuerpo principal, pero ya no quedaba dinero para las bóvedas. Los enviados de la ciudad fueron a Roma y convencieron al papa Sixto IV de apoyar la construcción. La carta papal prometía una indulgencia a quienes, durante una semana determinada de Cuaresma, visitaran la iglesia, se confesaran, comulgaran y entregaran el coste de una semana de manutención.
En la primera colecta de este tipo, el libro de la iglesia contabilizó nueve mil trescientos setenta y seis florines renanos. Tras las deducciones y gastos obligatorios, los fondos seguían sin bastar, por lo que volvieron a recibir peregrinos. Solo después del recuento final, en octubre de mil cuatrocientos ochenta y dos, se permitió a los constructores empezar las bóvedas. Seis años después, Jörg llevó el templo hasta su terminación, salvo las cubiertas de las torres.
La iglesia estaba dedicada a la Virgen María. Del nombre alemán completo, «Iglesia de Nuestra Señora», quedó el habitual «Frauenkirche», iglesia de la Madre de Dios. Se convirtió en catedral mucho después. Cuando en mil ochocientos veintiuno se elegía el templo principal para la nueva archidiócesis de Múnich y Frisinga, se consideraron tres iglesias de la ciudad. Se prefirió la Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche) por su tamaño, las donaciones acumuladas y su numeroso clero. Ahora oficia aquí el arzobispo, aunque al mismo tiempo sigue siendo una iglesia parroquial.
Dos placas junto al portal sudeste señalan la colocación de la primera piedra. Las bóvedas medievales perecieron durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial; las actuales repiten su dibujo reticulado. Por primera vez, ese dibujo se cerró sobre las naves después de que los peregrinos depositaran en el cofre vigilado el dinero para su propia manutención semanal.
Información práctica
Desde fuera se aprecian bien la escala y el material de la catedral. La huella y la perspectiva de las columnas están dentro; durante un oficio, posponga la visita, y planifique por separado la subida y otras visitas especiales.
