Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Espigas doradas de cerámica
- Bloques cerámicos de la fachada
- Torre con aguja
- Estrella sobre la entrada
La historia del lugar
Dentro de este alto pabellón funciona ahora el Museo «Slovo», donde el recorrido desde los antiguos alfabetos y los primeros libros impresos continúa con cuadernos escolares y diarios personales. El cuerpo de ladrillo está cubierto por un revestimiento cerámico; sobre la entrada se alzan una aguja y una estrella, y por la fachada recorren espigas de cerámica dorada. Cuando la exposición se reorganizó por sectores, el edificio pasó a ser «Agricultura»: aquí se mostraban cultivos agrícolas y métodos de trabajo de la tierra. Tras los puestos comerciales y un largo cierre, recuperó las vidrieras, el lucernario y las piezas cerámicas perdidas.
Las espigas doradas de la fachada aparecieron tras una conversación desagradable que tuvo lugar aquí cuatro meses antes de la inauguración de la exposición.
A finales de marzo de mil novecientos treinta y nueve, Nikita Jrushchov, primer secretario del Partido Comunista de la RSS de Ucrania, llegó para inspeccionar el pabellón de esta república. El arquitecto Alexéi Tatsi había diseñado un edificio de madera como una casa tradicional ucraniana ampliada. Estaba casi terminado, pero el resultado no satisfizo a Jrushchov. La república debía presentarse con una imagen industrial y de granja colectiva, y no permanecer tras la fachada de una casa rural.
Para Tatsi, aquello significaba la posible demolición de un encargo ya ejecutado. Los especialistas de la exposición propusieron una salida: levantar nuevos muros alrededor del perímetro y cambiar el aspecto del pabellón. Tatsi y el arquitecto Nikolái Ivánchenko, que se unió a él, debían terminar la transformación para el primero de agosto. En las fachadas aparecieron espigas de cereal doradas; la entrada quedó rodeada de haces y figuras de trabajadores destacados de la industria y la agricultura. En cuatro meses, los arquitectos ocultaron de hecho la construcción anterior dentro de un edificio nuevo. La exposición se inauguró a tiempo.
Aquel pabellón no ha llegado hasta nuestros días. Durante la guerra, las cubiertas tenían filtraciones, los desagües se atascaron y las estructuras de madera comenzaron a pudrirse. En mil novecientos cuarenta y siete desmontaron el edificio. Jrushchov propuso construir aquí un pabellón de construcción permanente y, en un concurso cerrado, volvieron a elegir a Tatsi. El arquitecto tuvo la oportunidad de repetir su respuesta a aquella antigua objeción, ahora con materiales duraderos y a una escala mucho mayor.
Junto con Valentina Chuprina y Grigori Shlakanev, diseñó el edificio actual. Los muros de ladrillo se revistieron con bloques cerámicos, las espigas doradas volvieron a recorrer la fachada y sobre la entrada se alzó una torre con aguja. El pabellón se convirtió en el mayor de los republicanos: desde el suelo hasta la estrella mide cuarenta y dos metros. Jrushchov obtuvo la imagen solemne de la república que exigía, y la solución con la que Tatsi había salvado en otro tiempo el pabellón de madera de la demolición pasó a la fachada de piedra.
El nombre «Agricultura» apareció en mil novecientos sesenta y cuatro. Los organizadores de la exposición sustituyeron la división por repúblicas por exposiciones sectoriales, y en estas salas empezaron a mostrar cultivos agrícolas y métodos de trabajo de la tierra. En los años noventa retiraron la exposición, los locales fueron ocupados por puestos comerciales y, en dos mil trece, el edificio en estado de emergencia fue cerrado.
Los restauradores recuperaron los interiores, las vidrieras, el lucernario y la aguja, y fabricaron de nuevo una parte de la cerámica perdida. Solo sobre la entrada principal tuvieron que colocar doscientos cuarenta y siete bloques y fundir veintisiete piezas nuevas. En la primavera de dos mil diecinueve se inauguró el Museo «Slovo» en las salas liberadas. Ahora se muestra aquí cómo cambiaron el alfabeto glagolítico y el alfabeto cirílico, los libros impresos, la escritura escolar y los diarios personales.
Junto a la entrada se repiten todavía las espigas doradas de cerámica. Fueron fabricadas para el edificio de mil novecientos cincuenta y cuatro, pero la propia respuesta del arquitecto surgió aquí en marzo de mil novecientos treinta y nueve, cuando faltaban cuatro meses para la inauguración y el pabellón ya terminado podía ser demolido.
Información práctica
Museo: mar–dom 11:00–22:00, entrada hasta las 21:15; lun cerrado. 26–27 de junio de 2026, el museo está cerrado por motivos técnicos.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La fachada se puede leer sin entrar. La exposición de «Slovo» requiere un tiempo aparte y no es necesaria para continuar el recorrido exterior.
