Parada 4 de 9

calle Sarandí

Peatonal Sarandí

La calle principal de la Ciudad Vieja enlazará una ceremonia de Estado con un hombre que esperaba al presidente entre la multitud.

10 min
Calle peatonal Sarandí con la Puerta de la Ciudadela al fondo.
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En qué fijarse

  • Franjas de granito del pavimento
  • Adoquines antiguos
  • Bancos
  • Fachada del Club Uruguay con logias

La historia del lugar

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Las franjas de granito, los adoquines y los bancos aparecieron en la calle Sarandí después de que se peatonalizara en mil novecientos noventa y dos. Pero el trazado siguió siendo el mismo: esta línea recta une la Puerta de la Ciudadela de Montevideo, ya desaparecida, con la Plaza Constitución (Plaza Matriz; antiguamente Plaza Mayor), y pasa junto a la catedral, el Cabildo de Montevideo y el Club Uruguay. Por eso por aquí discurrían las procesiones oficiales entre la catedral y la residencia presidencial junto a la Plaza Independencia.

Al principio la calle se llamó calle de la Carrera y después calle San Carlos. Andrés Lamas, jefe de la policía municipal durante el largo sitio de Montevideo, le dio su nombre actual en mil ochocientos cuarenta y tres. Sustituía los nombres coloniales dedicados a santos por nombres de la historia local. Sarandí es un arroyo en el actual departamento de Florida, donde, el doce de octubre de mil ochocientos veinticinco, Juan Antonio Lavalleja, comandante de los rebeldes de la Provincia Oriental, trató de detener a los destacamentos reunidos del Imperio del Brasil. Cuando la caballería brasileña lanzó el ataque, Lavalleja ordenó colgarse las carabinas a la espalda y tomar los sables. Sus jinetes vencieron en el combate cuerpo a cuerpo y ocuparon la parte central de la provincia. Doce días después, el Congreso de Buenos Aires votó por su incorporación a las Provincias Unidas del Río de la Plata. El surgimiento definitivo de un Uruguay independiente requirió otra guerra y negociaciones, pero Lamas eligió para la calle principal precisamente el nombre de esta victoria.

Cincuenta y cuatro años después, en la calle Sarandí tuvo lugar el único asesinato de un presidente en ejercicio en la historia de Uruguay. El país atravesaba una guerra civil: los destacamentos del Partido Nacional combatían contra el gobierno del presidente Juan Idiarte Borda, y dentro de su propio Partido Colorado también tenía adversarios irreconciliables. Uno de ellos era Avelino Arredondo, de veintitrés años. Trabajaba como dependiente —vendedor y ayudante del dueño— en una tienda de la vecina calle Buenos Aires y quería matar al presidente porque, como dijo más tarde a los investigadores, el presidente gobernaba mal el país.

El veinticinco de agosto de mil ochocientos noventa y siete, Idiarte Borda asistió en la catedral a un oficio religioso de acción de gracias por el aniversario de la proclamación de la independencia. Después del oficio, el presidente encabezó una procesión por la calle Sarandí hacia el Palacio Estévez. Arredondo esperaba entre la multitud frente al Club Uruguay. Llevaba en el bolsillo una nota con su nombre y su dirección: confiaba en que la guardia lo mataría en el acto.

Arredondo no reconoció al presidente de vista y preguntó a una persona que estaba a su lado cuál de los que pasaban era Idiarte Borda. Le respondieron: el que lleva la banda. Desde una distancia de aproximadamente dos metros y medio, Arredondo disparó contra la banda presidencial. Trasladaron al herido al Cabildo de Montevideo, donde murió. El tirador no huyó y apenas opuso resistencia al ser detenido. El tribunal lo condenó a cinco años de prisión; en mil novecientos dos salió en libertad y más tarde trabajó en la administración de aduanas. El presidente del Senado, Juan Lindolfo Cuestas, ocupó el lugar del presidente muerto, reanudó las negociaciones con los rebeldes y, menos de un mes después, las partes hicieron la paz.

La casa número trescientos treinta y uno, junto a la que esperaba Arredondo, corresponde a la antigua numeración. En cambio, enfrente sigue en pie el Club Uruguay, un alto palacio con logias en el cruce de la calle Sarandí y la calle Ituzaingó. Entre su fachada y el actual pavimento peatonal pasó el presidente al que el asesino solo pudo identificar por la banda.

Información práctica

Tiempo en la parada10 min
Siguiente puntoCatedral Metropolitana de Montevideo (Iglesia Matriz)
Entradaacceso libre

La calle está abierta las veinticuatro horas y es gratuita; la actividad de los escaparates, cafés y puestos de artesanía es principalmente diurna.

Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Escuche esta parada apartándose hacia el borde del flujo peatonal. La casa vinculada al atentado sigue formando parte de una calle corriente, no de un espacio conmemorativo independiente.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Continúe por la calle peatonal hasta la entrada de la catedral.

Parada 4 de 9Después: Catedral Metropolitana de Montevideo (Iglesia Matriz)

Ruta terminada

Paseo completado

«El viejo Montevideo: de la Ciudadela al puerto» — 9 paradas, aprox. 2,3 km, 2 h 30 min.

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