Parada 6 de 6

Ripa di Porta Ticinese y Alzaia Naviglio Grande

Ripa di Porta Ticinese e Alzaia Naviglio Grande

El tramo final unirá los restaurantes y mercados actuales con el trabajo de las barcazas, los barqueros y los carreteros.

20 min
El Naviglio Grande con casas y luces a lo largo de la ribera de Ripa di Porta Ticinese al atardecer
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En qué fijarse

  • Parapeto de granito con la hendidura
  • Cauce del Naviglio Grande
  • Alzaia Naviglio Grande
  • Ripa di Porta Ticinese

La historia del lugar

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Las mesas de los cafés ocupan ambas orillas del canal, pero sus nombres distintos se conservan de la época en que las orillas cumplían funciones diferentes. Ripa di Porta Ticinese es la orilla junto a Porta Ticinese. Alzaia Naviglio Grande es el camino de sirga, la cuerda con la que los barqueros remolcaban las embarcaciones contra corriente.

Con carga, los barqueros llegaban a Milán por agua: la corriente llevaba por sí sola las barcazas hasta la Dársena. Tras la descarga, era necesario devolver la embarcación al Lago Mayor y a las canteras; de lo contrario, el siguiente viaje no habría podido realizarse. Remar río arriba en una barcaza pesada era inútil. Por eso, el encargado reunía en la Dársena hasta doce embarcaciones, las ataba de proa a popa y contrataba a carreteros con caballos. Salían precisamente a la Alzaia y tiraban de la caravana desde aquí.

El primer tramo hasta Castelletto di Abbiategrasso ocupaba alrededor de un día. Más adelante, la corriente se hacía más fuerte: doce caballos solo podían llevar seis barcazas. Después de entregarlas, los carreteros regresaban a por las restantes. Todo el ascenso hasta las cabeceras se prolongaba al menos dos semanas. Los barqueros no ganaban con una sola entrega espectacular en Milán, sino con la repetición de este ciclo: bajar con carga, descargar, devolver la embarcación y aceptar de nuevo un encargo.

La cuerda pasaba por anillas y rodeaba ángulos de piedra. Cerca de la entrada a la Dársena, en el parapeto de granito sigue viéndose una profunda hendidura que abrió a fuerza de muchos viajes. Es la huella literal del trabajo que dio nombre a la Alzaia.

En los años mil novecientos treinta, los propietarios de las barcazas empezaron a usar pequeños tractores en lugar de caballos, capaces de pasar bajo los puentes bajos. Después, los clientes eligieron camiones cada vez con más frecuencia. El treinta de marzo de mil novecientos setenta y nueve pasó por este tramo la última barcaza de carga: un casco de acero de treinta y ocho metros de longitud llevó a la Dársena ciento veinte toneladas de arena. Tras la descarga, ya no se programaron nuevos viajes comerciales.

Ermanno Colombo, el último barquero del Naviglio Grande, pertenecía a una generación que todavía vivía de este oficio. Su hijo Enrico recordaba el trabajo de su padre como agotador y peligroso: en la niebla, un error al timón podía acabar con una caída al agua. Enrico no se hizo barquero: eligió la restauración. En dos mil quince le confiaron brevemente el timón de una antigua barcaza restaurada, que llevaron hasta la Dársena en memoria de los viajes de antes.

Cuando cesaron los encargos de carga, los artistas, comerciantes y anticuarios que trabajaban en estas orillas empezaron a organizar aquí exposiciones al aire libre y pequeños mercados. En mil novecientos ochenta y dos crearon una asociación común para tales actividades. Por eso, la actual franja nocturna de restaurantes, talleres y tiendas creció a lo largo de la antigua ruta de carga, y el mercado mensual de antigüedades sigue ocupando casi dos kilómetros de ribera. Junto a la propia Dársena, entre sus puestos y mesas, permanece el granito con la ranura de la cuerda de sirga.

Información práctica

Tiempo en la parada20 min
Siguiente puntoFin de la ruta
Entradadesde fuera

La ribera está accesible como espacio urbano abierto. Los patios de las casas con galerías suelen ser privados: obsérvalos solo desde los portones abiertos y respeta las prohibiciones de entrada.

Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Camina por la ribera de acceso público, sin detenerte en medio del intenso flujo vespertino. Casa Merini sigue siendo una dirección residencial; la habitación restaurada se encuentra en un espacio aparte de via Magolfa y requiere una visita independiente.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Termina el paseo junto al agua, donde las riberas aún conservan nombres distintos y la huella de la cuerda de sirga.

Parada 6 de 6Fin de la ruta

Ruta terminada

Paseo completado

«Las puertas del sur de Milán y los canales de Navigli» — 6 paradas, unos 2 km, unas 2,5 h.

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