Parada 5 de 7

calle Francisco I. Madero

Avenida Francisco I. Madero

Una esquina de la ciudad mostrará cómo los vencedores armados quitaron y devolvieron el nombre de un presidente.

10 min
Calle Francisco I. Madero en Ciudad de México
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Señales de la calle con el nombre de Madero
  • Fachada de la antigua La Esmeralda
  • Entrada del Museo del Estanquillo

La historia del lugar

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La actual calle peatonal Francisco I. Madero va de Eje Central al Zócalo (Plaza de la Constitución), siguiendo el trazado de una antigua calle comercial. Sus tramos tuvieron en otro tiempo nombres distintos: por el convento franciscano, el Templo de La Profesa y los talleres de platería. En el siglo diecisiete, los plateros fueron reunidos más cerca de la plaza principal, y el comercio de joyería sobrevivió a los propios antiguos gremios. En la esquina con Isabel la Católica se conserva la fachada de una antigua joyería; hoy funciona tras ella el Museo del Estanquillo, y en las señales permanece el nombre de Madero.

En la mañana del ocho de diciembre de mil novecientos catorce, Francisco Villa, comandante de la División del Norte, ordenó apoyar una escalera contra la fachada de la joyería La Esmeralda, en la esquina con Isabel la Católica. En una fotografía conservada, Villa está de pie sobre un peldaño, con una pistola al cinto, y fija un rótulo: «Avenida Madero».

Antes, los tramos de la actual calle llevaban nombres relacionados con el Convento de San Francisco, el Templo de La Profesa y los plateros: Plateros. En el siglo diecisiete, los funcionarios de la ciudad ordenaron a los artesanos de la plata instalarse más cerca de la plaza principal. Las joyerías permanecieron aquí incluso después de que desaparecieran los antiguos gremios. Sin embargo, unir los tres tramos bajo el nombre de una sola persona resultó más difícil que colocar un rótulo.

Francisco I. Madero fue el presidente que consiguió la renuncia de Porfirio Díaz tras muchos años de gobierno. Madero prometió elecciones libres y revisar las apropiaciones de tierras comunales. Llegó a ser presidente, pero los campesinos del sur no recibieron la tierra tan rápido como esperaban. Madero exigió a los destacamentos de los campesinos del sur que se desarmaran. En respuesta, los combatientes del Ejército Libertador del Sur lo declararon traidor y continuaron la guerra.

Tras el golpe militar, Madero fue asesinado en febrero de mil novecientos trece. Unos meses después, el general revolucionario Lucio Blanco, que había ocupado la capital y quería honrar al presidente muerto, dio a esta calle su nombre. Cuando los zapatistas entraron en la ciudad, arrancaron el rótulo: para ellos, el apellido Madero significaba la promesa incumplida de devolver la tierra.

Villa tenía su propia cuenta pendiente con ese recuerdo. Después de la primera victoria de la revolución, regresó a Chihuahua y abrió cuatro carnicerías junto con sus hermanos. Cuando estalló una rebelión contra el gobierno de Madero, Villa dejó el comercio, reunió un destacamento armado y partió a defender al presidente. Madero encargó el mando de la campaña al general federal Victoriano Huerta. Este despreciaba a los antiguos rebeldes y, después de una disputa, acusó a Villa de insubordinación.

En junio de mil novecientos doce, Villa fue llevado ante un pelotón de fusilamiento. Un coronel detuvo primero la ejecución al no ver pruebas de rebelión, y después Madero envió un telegrama con la orden de no disparar. Sin embargo, el presidente dejó a Villa en prisión y no respondió a sus peticiones de entrevista. Villa huyó a Estados Unidos. Cuando Huerta derrocó y ordenó matar a Madero, el fugitivo regresó, reunió de nuevo un ejército y combatió ya contra el hombre que casi lo había fusilado a él mismo.

Para diciembre de mil novecientos catorce, Huerta había sido derrotado y Villa entró en Ciudad de México junto con aquellos mismos zapatistas que rechazaban a Madero. Dos días después del desfile conjunto, devolvió el rótulo a la esquina de La Esmeralda. Según las crónicas, Villa amenazó con fusilar a cualquiera que intentara quitarlo. Después fue al Panteón Francés y, al hablar junto a la tumba de Madero, lloró.

Hoy, el Museo del Estanquillo funciona en la antigua La Esmeralda. Los coches no fueron retirados de la calle Francisco I. Madero hasta octubre de dos mil diez, convirtiendo la antigua vía comercial entre Eje Central y el Zócalo (Plaza de la Constitución) en un corredor peatonal. En las señales actuales permanece el nombre que aquí primero se colocó, luego se arrancó y volvió a colocarse.

Información práctica

Tiempo en la parada10 min
Siguiente puntoAlameda Central
Entradacalle peatonal

No se detenga en medio del flujo de gente; para escuchar el relato, apártese hacia la fachada o hacia un ensanchamiento de la calle. Los interiores de los palacios y establecimientos no son obligatorios para esta parte de la ruta.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Recorra la calle Francisco I. Madero hasta el final, cruce Eje Central y avance junto al Palacio de Bellas Artes hasta la esquina sureste del parque.

Parada 5 de 7Después: Alameda Central

Ruta terminada

Paseo completado

«Centro de Ciudad de México: Tenochtitlan y la capital ceremonial» — 7 paradas, 3.2 km, 3 h 30 min.

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