Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Dos fachadas parecidas
- La distribución conservada de las habitaciones
- Fotografías familiares
- Retratos de cuatro hermanas
La historia del lugar
Dos fachadas casi idénticas, en la esquina de la calle cuarenta y cinco, forman un par de residencias urbanas encargadas por dos hermanos que se enriquecieron con haciendas de henequén. Fueron proyectadas simultáneamente, por lo que una casa no repite a la otra, aunque el apodo de Casas Gemelas se impuso para ambas. La residencia meridional recibió desde el principio cables ocultos en las paredes, agua corriente y líneas telefónicas; para la Mérida de entonces, aquellos servicios domésticos eran poco comunes. Tras su puerta se ha conservado la antigua distribución de las habitaciones, mientras que la gemela del norte sigue llevando hoy una vida privada.
La residencia meridional de las dos mansiones parecidas, en la esquina de la calle cuarenta y cinco, siguió siendo una casa privada durante más de un siglo. El cambio comenzó después del veinte de mayo de dos mil veinte, cuando murió su propietaria, Maruja Herrero García. Su hija mayor, también Maruja Barbachano Herrero, reunió a los seis hijos de la familia Barbachano. Debían decidir qué hacer con la casa en la que habían crecido y a la que seguían acudiendo para las reuniones familiares. Maruja propuso abrirla al público.
La familia comprendía el precio de aquella decisión: los visitantes accederían a las habitaciones vinculadas con su infancia, mientras que los herederos perderían parte de la intimidad del hogar. Todos estuvieron de acuerdo con la condición de no modificar la distribución ni la antigua decoración para la exposición museística. El quince de enero de dos mil veintiuno, la casa abrió para las visitas guiadas. El nombre «Montejo, cuatrocientos noventa y cinco» se tomó directamente de la dirección: así el museo no quedó por entero en manos de ninguna de las dos familias que habían vivido allí.
La primera fue la familia Cámara Zavala. Los hermanos Ernesto Cámara Zavala y Camilo Cámara Zavala obtenían sus ingresos del henequén, un agave de cuya fibra se fabricaban cuerdas y arpillera. Poseían dos haciendas de henequén. A comienzos del siglo veinte, los hermanos encargaron al arquitecto francés Gustave Umbdenstock dos residencias vecinas de una vez. Ernesto se instaló en la del sur con María Cámara Zavala; Camilo ocupó la del norte con su esposa e hijos.
Las casas reciben el nombre de Casas Gemelas por la semejanza de sus fachadas, aunque no coinciden por completo. Un relato muy extendido afirmaba que un hermano construyó primero su mansión y que el otro ordenó copiarla. Los herederos revisaron los archivos franceses y descubrieron que Umbdenstock proyectó ambas residencias simultáneamente. En la casa meridional ocultaron en las paredes el cableado eléctrico, las tuberías de agua y las líneas telefónicas, una instalación poco común para la Mérida de entonces. Ernesto y María se mudaron aquí cuando ya eran mayores; el dinero de las haciendas de henequén les permitió obtener en el nuevo Paseo un interior francés casi terminado.
En mil novecientos sesenta y cuatro, Fernando Barbachano Gómez Rul compró esta casa. Sus ingresos ya dependían de otro sector: dirigía una agencia de viajes, hoteles y proyectos para viajeros en Yucatán. Fernando veía en las salas de recepción un lugar adecuado para recibir a invitados extranjeros. Según sus hijas, el cálculo era comercial: los invitados debían marcharse de allí y hablar de Yucatán y de las ciudades mayas. Así entró en la mansión, pagada con henequén, un negocio familiar que vendía viajes.
Fernando vivió aquí hasta su muerte, en dos mil seis. Su esposa mantuvo la casa como hogar familiar durante catorce años más, y los hijos llevaron a término la decisión tomada tras la muerte de ella. Ahora, en las habitaciones se encuentran objetos de los primeros propietarios y piezas posteriores de la familia Barbachano, entre ellas fotografías familiares y retratos de cuatro hermanas. La residencia meridional recibe visitantes, mientras que, tras la fachada vecina, casi idéntica, la gemela del norte sigue siendo una casa privada.
Información práctica
Según el Sistema de Información Cultural: mar–dom 09:00–17:00; lun cerrado. Entrada general 250 pesos; para ciudadanos de México 150; para estudiantes, profesores e INAPAM 100; fotografía 50; gratis hasta los 3 años.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Desde la calle se aprecia bien el carácter gemelo de las casas y su posición en la avenida. Los interiores se visitan por separado como museo; conviene comprobar las condiciones con antelación.
