Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El semicírculo de piedra
- La figura de la Patria
- El relieve de la ceiba
- Las filas de figuras históricas
La historia del lugar
En el extremo norte del Paseo de Montejo, un arco de piedra reúne en un solo muro la historia de México. En el profundo relieve, entre bloques salientes, conviven conquistadores, monjes, luchadores por la independencia, reformadores y revolucionarios. En el centro se distinguen la imagen de la Patria y una ceiba de la que parten escenas de distintas épocas. Sobre este muro izan la bandera mexicana, porque sirve como monumento a todo el país.
El semicírculo de piedra ante usted surgió de una disputa entre dos autores, y las huellas de esa disputa ocupan casi toda su superficie.
En mil novecientos cuarenta y tres, el arquitecto yucateco Manuel Amábilis ganó el concurso para un monumento a la bandera mexicana. Iban a colocarlo en un lugar completamente distinto: donde Avenida Itzaes y Avenida Colón se encontraban en ángulo recto. Amábilis diseñó un muro semicircular liso. A lo largo de su base debía discurrir un amplio friso con alegorías de distintas épocas. En el centro de un lado, el arquitecto situó una figura femenina de la Patria y, en el otro, una ceiba de la que partían escenas de la historia de México.
Para la talla invitaron al escultor colombiano Rómulo Rozo. Recibió el trabajo de ejecutor, pero en su maqueta modificó la propia idea. En vez de una superficie lisa, Rozo mostró una mampostería de piedras salientes, y sustituyó las alegorías generalizadas por personas históricas reconocibles. Así aparecieron en el muro conquistadores y monjes, participantes en la lucha por la independencia, reformadores y revolucionarios. El monumento a un solo símbolo se convertía en una historia de piedra de todo el país.
La administración del gobernador Ernesto Novelo Torres aprobó la maqueta de Rozo y trasladó la construcción al extremo norte del Paseo de Montejo. Amábilis intentó recuperar el proyecto del concurso, porque arriesgaba tanto su encargo estatal como el derecho a llamarse autor. A finales de mil novecientos cuarenta y cinco fue apartado. De su trabajo anterior quedaron los cimientos, el drenaje y los contornos principales del semicírculo.
La remodelación multiplicó el coste aproximadamente por diez y prolongó la obra durante más de una década. Rozo siguió tallando piedra bajo varios gobernadores sucesivos. En enero de mil novecientos cuarenta y seis, un informe oficial ya llamó a la construcción Monumento a la Patria, un monumento a la Patria.
Cuando la inauguración estaba cerca, Amábilis publicó una carta en el periódico. Enumeró los cambios de Rozo, se negó a reconocer la talla como parte de su proyecto y recordó que el gobierno había rescindido su contrato. Dos meses después, en abril de mil novecientos cincuenta y seis, inauguraron el monumento bajo el nombre de Rozo.
Aquí no está el muro liso por el que discutía Amábilis. Permanecen el semicírculo, la Patria y la ceiba que él ideó; entre ellos, Rozo dispuso filas de rostros y acontecimientos concretos. Precisamente por eso siguen izando sobre el monumento la bandera mexicana, y se llama monumento a toda la Patria.
Información práctica
El monumento permanece visible en todo momento desde la acera exterior de la rotonda; la plataforma central está rodeada de tráfico intenso.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Observe la talla desde el lado exterior de la rotonda y no cruce hacia el monumento entre el flujo de automóviles. Es mejor leer los detalles poco a poco, recorriendo el perímetro exterior accesible.
