Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Balcón sobre la plaza
- Despacho del gobernador
- Pinturas históricas
- Imagen de Salvador Alvarado
La historia del lugar
Antes del actual palacio, este solar estaba ocupado por las Casas Reales, donde el gobernador real vivía y mantenía su cancillería. El edificio abierto en mil ochocientos noventa y dos heredó esa función: el despacho del gobernador y las instituciones del estado siguen aquí. Sobre la plaza sobresale un balcón y, en el interior, se reúnen veintisiete pinturas históricas del artista yucateco Fernando Castro Pacheco.
El diez de febrero de mil novecientos quince, Abel Ortiz Argumedo, comandante de la guarnición de Mérida, salió al balcón de este palacio. Abajo se había reunido una multitud. El coronel anunció que destituía al gobernador nombrado, Toribio de los Santos, creaba su propia junta de gobierno y pedía que la reconocieran como legítima.
Ortiz aseguraba que defendía la autonomía de Yucatán. Detrás de aquella disputa había un producto muy tangible: el henequén, una fibra rígida para cuerdas y cordeles. Su exportación enriqueció a los propietarios de las haciendas locales. Los mayas que vivían allí recibían anticipos y mercancías a crédito; rara vez conseguían saldar esas deudas y, sin permiso del propietario, una persona no podía marcharse. Ahora Venustiano Carranza, jefe del ejército constitucionalista, se disponía a someter Yucatán a su gobierno y a implantar aquí reformas revolucionarias. Los propietarios de las haciendas henequeneras dieron dinero a Ortiz para resistir.
Carranza se negó a reconocer a la junta. Envió a Yucatán al general Salvador Alvarado, un militar que debía derrotar a los rebeldes y ocupar el despacho del gobernador. Ortiz reunió un ejército con fondos de sus partidarios y de la tesorería pública, pero las tropas de Alvarado lo derrotaron en tres batallas en el camino a Mérida.
Ortiz no esperó al enemigo en el palacio. Partió en tren hacia la costa, llevándose una parte considerable de la tesorería; en el puerto de El Cuyo alquiló una goleta y huyó a Cuba. El diecinueve de marzo, Alvarado entró en Mérida y se instaló en el mismo despacho que Ortiz había dejado dos días antes.
Una de las primeras disposiciones del nuevo gobernador fue liberar a los peones rurales, en su mayoría mayas. El decreto en sí ya existía, pero seguía sobre el papel. Alvarado exigió anular las deudas con las que se retenía a los trabajadores en las haciendas, prohibió los castigos corporales y ordenó pagar una indemnización a quienes los propietarios expulsaran. Más tarde se prepararon aquí leyes agrarias, fiscales y laborales. La abolición de las deudas no dio tierras propias a los antiguos peones: muchos tuvieron que volver a contratarse en las mismas haciendas. Sin embargo, la anotación de la deuda dejó de dar al propietario una base legal para retener a una persona junto con su familia.
El actual Palacio de Gobierno se abrió en mil ochocientos noventa y dos en el solar donde, ya en tiempos de los españoles, se encontraban las Casas Reales: la residencia y la cancillería del gobernador real. El despacho del gobernador y las instituciones del estado siguen ubicados en el edificio. Entre las veintisiete pinturas históricas que el artista yucateco Fernando Castro Pacheco creó aquí hay una imagen de Salvador Alvarado. Desde el balcón de este palacio, Ortiz Argumedo pidió que reconocieran su gobierno; dentro cuelga ahora el retrato del hombre por cuya causa abandonó el despacho y huyó hacia el mar.
Información práctica
Edificio gubernamental en funcionamiento; no se han publicado horarios estables de acceso público a las pinturas, y la entrada puede restringirse sin previo aviso.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El palacio sigue siendo un edificio de trabajo, por lo que el acceso puede estar restringido. Si no puede entrar, escuche el relato desde el lado de la plaza y no discuta con las exigencias de los guardias.
