Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Portal de piedra tallada
- Inscripción sobre la entrada
- Escudo familiar
- Figuras armadas a ambos lados del balcón
La historia del lugar
El portal de piedra tallada del lado sur de la plaza principal conduce a lo que queda de la gran residencia familiar de los primeros propietarios españoles de la ciudad. Cuando Mérida se formaba en el lugar de la maya Tho, sus primeras casas se construían con piedra de los edificios desmontados de la antigua ciudad; la residencia ocupaba casi toda la manzana. El escudo sobre el balcón y las figuras armadas a sus lados siguen hablando el lenguaje del poder de los conquistadores. Dentro hay ahora un museo con salas amuebladas mucho después, ya para otra familia.
Tras la muerte de su marido, Andrea del Castillo, la viuda del fundador de Mérida, tuvo que acudir a una subasta pública por su propia casa. Francisco de Montejo el Mozo, comandante de la expedición con la que su familia buscaba lograr el sometimiento de Yucatán, murió en mil quinientos sesenta y cinco. Dejó unas treinta mil pesos de deudas. Los acreedores exigieron vender la residencia familiar.
La historia de estas deudas comenzó antes que la propia casa. El padre del difunto, Francisco de Montejo el Adelantado, recibió en mil quinientos veintiséis una capitulación real para la conquista y el poblamiento de Yucatán. Asumía todos los gastos; la corona renunciaba de antemano a reembolsárselos. En caso de éxito, Montejo recibiría el título de adelantado —dirigente hereditario de la nueva provincia— y el derecho a gobernarla. La empresa se financiaba con sus posesiones anteriores, y los futuros ingresos debían proceder de cargos y encomiendas: derechos concedidos para recaudar tributo de comunidades adscritas al propietario.
Tras varias expediciones fallidas, el Adelantado encargó la continuación de la empresa a su hijo. Francisco de Montejo el Mozo fundó la Mérida española en el lugar de la ciudad maya de Tho en mil quinientos cuarenta y dos y asignó a la familia el lado sur de la plaza principal. La piedra de las primeras construcciones se tomó de los edificios desmontados de Tho. Para mil quinientos cuarenta y nueve se terminó aquí la residencia, que al principio ocupaba casi toda la manzana.
Sobre la entrada está tallado que don Francisco de Montejo mandó construir la casa en mil quinientos cuarenta y nueve. Sobre el balcón figura el escudo familiar, y a ambos lados se alzan figuras armadas de piedra. La inscripción ensalza al Adelantado, aunque fue su hijo quien dispuso la construcción. El propio Adelantado perdió poco después el cargo de gobernador, se fue a España para reclamar su restitución y murió sin conseguir nada. En la casa se instalaron Francisco de Montejo el Mozo, Andrea del Castillo y sus hijos.
Cuando los acreedores pusieron la residencia a la venta, Andrea acudió a la subasta y consiguió recuperarla para sí y para sus descendientes. Veinte años después consolidó el resultado en su testamento: la casa no podía venderse, hipotecarse ni dividirse. Así nació un mayorazgo: un patrimonio familiar indivisible que pasaba íntegramente al siguiente heredero.
La prohibición mantuvo la casa en la familia, pero no eliminó las deudas. El propio hijo de Andrea vendió parte del terreno. Más tarde, descendientes empobrecidos cedieron la parcela meridional. Finalmente, un tribunal autorizó vender la propiedad restante y, en mil ochocientos treinta y uno, el mayorazgo dejó de existir. De la manzana que los Montejo se reservaron al fundar la ciudad queda la parte actual del edificio.
Desde dos mil diez funcionan aquí un museo y un centro cultural. El despacho, el salón, el dormitorio y el comedor están amueblados según la moda de finales del siglo diecinueve y comienzos del veinte, cuando la casa ya pertenecía a otra familia. De la residencia que Andrea del Castillo rescató de los acreedores se conservan sobre todo el portal tallado y la inscripción sobre la puerta con el nombre de su suegro y el año de terminación de las obras.
Información práctica
Mar–sáb 10:00–18:00; dom 10:00–14:00; lun cerrado. Entrada gratuita.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Lo principal de esta parada está en la fachada. Para visitar el interior, consulte de antemano las condiciones específicas de acceso; no es obligatorio entrar.
