Parada 1 de 8

Explanada de la Kutubía

ساحة الكتبية

Un hallazgo arqueológico explicará por qué dos construcciones formaban un solo santuario.

10 min
El Alminar de la Kutubía sobre los bajos restos de ladrillo del primer plano de la mezquita.
Daniel Csörföly · CC BY-SA 3.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Cuadrícula de muros bajos
  • Bases de columnas
  • Arcos cegados
  • Mezquita en uso

La historia del lugar

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En la explanada se extiende una cuadrícula rectangular de muros bajos. Junto a ella se alza la Mezquita Kutubía, todavía en uso. Durante mucho tiempo se consideró que estos cimientos y la mezquita actual eran dos intentos sucesivos: supuestamente demolieron el primero por un error y construyeron el segundo con mayor precisión. Las piedras conservaron otra historia.

En mil ciento cuarenta y siete, Abd al-Mumin, dirigente de los almohades, tomó Marrakech a la dinastía almorávide. Declaró errónea la doctrina de los gobernantes anteriores, ordenó cerrar o destruir sus mezquitas y dejó a los habitantes sin su habitual lugar de oración colectiva del viernes. Tampoco en su propio ejército todos estaban de acuerdo con todo: el nuevo califa estaba convirtiendo un movimiento religioso en una dinastía hereditaria y ya había sobrevivido a rebeliones de sus compañeros.

Abd al-Mumin construyó la nueva mezquita principal junto a Qasr al-Hajar, el palacio de piedra de los gobernantes vencidos. Para el sermón del viernes se reunían aquí los habitantes de la ciudad conquistada, los partidarios de la dinastía anterior y los almohades, entre los cuales el califa seguía teniendo adversarios. Por eso, desde el palacio entraba en ella por un pasadizo cubierto, sin mostrarse a la multitud. Antes de su aparición, se elevaba desde unas ranuras del suelo una barrera de madera. Separaba al califa de los fieles y lo protegía.

Al otro lado del nicho de oración sacaban rodando el minbar, el púlpito escalonado del predicador. Lo había encargado Alí ibn Yúsuf, el anterior gobernante almorávide de Marrakech, para la mezquita destruida. Abd al-Mumin conservó la magnífica obra de artesanos cordobeses, pero la obligó a servir a los vencedores: el minbar aparecía ante la gente solo cuando salía el nuevo imán. El púlpito mismo se conservó y ahora se guarda en el palacio de El Badi; el pasadizo oculto y la barrera móvil ya no están aquí.

La mezquita pronto resultó demasiado pequeña. Antes de la muerte de Abd al-Mumin, en mil ciento sesenta y tres, los constructores abrieron diez arcos anchos en su muro de oración y añadieron detrás una segunda sala que repetía casi la primera. Los arcos no tenían puertas: las dos mitades formaban un solo espacio. La nueva sala solo fue girada ligeramente, orientándola según la salida de Canopo, tal como entonces se determinaba la dirección de la oración en el mundo islámico occidental.

De ahí la duda sobre el relato de la primera mezquita errónea. La segunda mitad se desvía todavía más hacia el sur y, según el cálculo moderno, no está orientada hacia La Meca con mayor precisión. Además, los vanos del muro común muestran que pensaban utilizar la antigua sala junto con la nueva, no abandonarla. Durante varios siglos, los fieles atravesaron este muro, que ahora parece exterior.

La mitad más antigua solo cayó en decadencia en la segunda mitad del siglo diecisiete. Cuando en el siglo dieciocho los artesanos restauraron la Mezquita Kutubía, repararon la sala mejor conservada, cegaron los arcos de conexión y dejaron sin cubierta la parte arruinada. En mil novecientos veintitrés, los arqueólogos Henri Basset, Henri Terrasse y Jean Hainaut reconocieron en el muro ciego las huellas de los antiguos vanos y reconstruyeron el plano del enorme santuario doble. Las bajas bases de las columnas en la explanada señalan la mitad más antigua, y la sala situada tras los arcos cegados sigue funcionando como mezquita.

El nombre quedó de otro grupo de personas que trabajaba junto a sus muros. «Kutubía» procede de la palabra «kutubiyyin»: así llamaban a los comerciantes de libros y manuscritos. Su mercado se encontraba junto a la mezquita. Los puestos desaparecieron, pero la sala en uso y los cimientos abiertos de sus dos mitades siguen llevando el nombre de los libreros.

Información práctica

Tiempo en la parada10 min
Siguiente puntoAlminar de la Kutubía
Entradadesde fuera

Explanada urbana abierta; el recorrido interpreta el lugar desde fuera, sin prometer acceso al interior de la mezquita. La visibilidad de los restos de ladrillo depende de la iluminación y de los vallados temporales.

Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Observe los restos solo desde los caminos accesibles y no entre tras los vallados. El recorrido no promete acceso al interior de la mezquita en uso.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Pase de la cuadrícula de cimientos a la base de la torre.

Parada 1 de 8Después: Alminar de la Kutubía

Ruta terminada

Paseo completado

«Mezquita Kutubía, Plaza de Yamaa el Fna y los zocos de Marrakech» — 8 paradas, unos 1,9 km, 2 h 15 min.

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