Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Cabinas de pasajeros
- Estación inferior
- Estación superior
- Cable de acero
La historia del lugar
Sobre los árboles del Jardín de Flora, las cabinas se dirigen al parque de la ladera de Guia y unen las estaciones inferior y superior. El ascenso se inauguró en mil novecientos noventa y siete, sustituyendo la larga subida por escaleras, especialmente difícil para las personas mayores y las familias con niños. Entre las estaciones hay solo ciento ochenta y seis metros, pero en ochenta segundos cambian ante la ventana los paseos regulares del jardín y la empinada ladera verde.
El veintiuno de septiembre de dos mil veintiuno, las nueve cabinas del Teleférico de Guia permanecieron en las estaciones. No hubo accidente. Los especialistas del servicio municipal detectaron el desgaste durante una inspección anual y suspendieron la circulación por iniciativa propia. El cable de acero principal debía sustituirse: la pieza que sostiene a los cuatro pasajeros de cada cabina.
Un arreglo así no podía encargarse a un taller municipal corriente. El teleférico fue diseñado por la empresa suiza Rovema: en mil novecientos noventa y cinco le encargaron la construcción y los tres primeros años de mantenimiento. Los responsables municipales querían unir la entrada del Jardín de Flora con el parque de la ladera de Guia. En mil novecientos noventa y siete, las cabinas sustituyeron la larga subida por escaleras; este breve trayecto resultó especialmente importante para las personas mayores y las familias con niños.
Ahora volvían a necesitarse especialistas del fabricante. Debían sustituir unos cuatrocientos cincuenta metros de cable, unir sus extremos, realizar pruebas y obtener un certificado de seguridad. Mientras no estuviera ese documento, los empleados municipales no estaban autorizados a transportar pasajeros.
Un equipo europeo debía llegar a Macao, pero las restricciones de la pandemia retrasaron el viaje mes tras mes. Las cabinas estuvieron paradas casi once meses. Solo en mayo de dos mil veintidós llegaron los especialistas, pasaron la cuarentena y empezaron a trabajar. Cerraron todo el Jardín de Flora durante un día y cercaron una zona junto a la estación superior: el largo cable se tendía por la ladera, por encima del parque público. Tras unirlo, siguieron el ajuste y las pruebas. El dieciséis de agosto volvieron a permitir que los pasajeros entraran en las cabinas.
Entre las dos estaciones hay solo ciento ochenta y seis metros, pero el cable sustituido entonces es casi dos veces y media más largo. La cabina recorre el tramo visible en unos ochenta segundos. Casi once meses hicieron falta para lo que el pasajero no verá desde ella: esperar a los especialistas, empalmar el acero, probar el sistema y obtener la autorización para esos ochenta segundos.
Información práctica
Normalmente 08:00–18:00; cerrado los lunes; en caso de festivos, el día de cierre puede trasladarse.
Horario por días
El trayecto es muy corto, así que elija de antemano el lado desde el que quiere mirar. La circulación puede detenerse por viento, inspecciones o reparaciones; el trayecto normal no requiere reserva aparte.
