Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fuente de mármol blanco
- Cuatro figuras masculinas bajo los arcos
- Arcos de la fuente
- Doce calles convergentes
La historia del lugar
La plaza creció en los terrenos del barrio dominico que ocupaba su lado sur: aquí estaban la iglesia de Notre-Dame-de-Confort, los edificios del convento y un cementerio para los habitantes de la ciudad. Los hermanos predicadores llegaron en el siglo trece a este barrio de ferias, vivían de donaciones y obtenían dinero por los entierros; un lugar dentro de la iglesia costaba más. La fuente de mármol blanco en medio del espacio libre apareció mucho después que las tumbas y los muros. Cuando demolieron la iglesia y el convento, el nombre de la plaza y la rue Confort que queda en su borde conservaron su recuerdo.
Doce calles convergen en una fuente de mármol blanco. Los cuatro hombres bajo sus arcos son un arquitecto, un escultor, un grabador y un pintor de Lyon. No hay jacobinos entre ellos: la fuente no se instaló hasta mil ochocientos ochenta y cinco.
El nombre de la plaza apareció antes que el célebre club revolucionario. En Francia llamaban jacobinos a los dominicos: el apodo procedía de su convento parisino de la rue Saint-Jacques. En el siglo trece, los dominicos escogieron este animado barrio comercial de Lyon para predicar y reunirse con quienes llegaban a las ferias. La orden no tenía rentas de tierras y vivía de donaciones. Los libros para formar a los hermanos costaban caros, por lo que los monjes instalaron aquí un cementerio para laicos: cobraban por los entierros, y un lugar dentro de la iglesia costaba más. Las tumbas ocupaban una parte considerable de la actual plaza; por el sur la cerraban la iglesia de Notre-Dame-de-Confort y los edificios del convento.
En el verano de mil trescientos dieciséis encerraron a veintitrés cardenales en uno de aquellos edificios. Tras la muerte del papa Clemente V, llevaban más de dos años sin poder elegir sucesor. Los cardenales gascones, italianos y franceses apoyaban a candidatos distintos; ninguno obtenía los dos tercios de los votos necesarios. En Carpentras sus partidarios ya habían llegado a pelearse, los italianos tuvieron que huir del palacio sitiado y la sede papal seguía vacante.
Encargarían reunir a los cardenales en Lyon a Felipe V, conde de Poitiers y hermano del rey francés. Procuraba que hubiera elecciones y juró que no retendrían a nadie por la fuerza. Los cardenales llegaron, pero las negociaciones volvieron a estancarse.
Entonces murió el hermano de Felipe V, el rey Luis X. Su viuda estaba embarazada. Si nacía un hijo, Felipe V solo podía aspirar a la regencia; si no había heredero, a la corona. Tenía que ir inmediatamente a París y no quería dejar a los príncipes de la Iglesia discutiendo durante varios años más.
Felipe V quebrantó el juramento que había dado. Ordenó cerrar con rejas las puertas y ventanas del convento, apostó guardias y anunció que los cardenales saldrían después de elegir al papa. Luego se marchó a conseguir la regencia.
Los cardenales pasaron cuarenta días encerrados. El siete de agosto de mil trescientos dieciséis eligieron por unanimidad al cardenal y jurista de setenta y dos años Juan XXII, candidato de compromiso. Su edad auguraba un pontificado breve; sin embargo, gobernó la Iglesia desde Aviñón durante más de dieciocho años. Mientras tanto, el conde de Poitiers se convirtió en regente. El niño que nació de la reina vivió cinco días, tras lo cual el conde de Poitiers recibió la corona como Felipe V.
La sala donde retuvieron a los cardenales ya no existe. Estaba en el complejo conventual, junto al lado sur de la actual plaza. La iglesia fue demolida en el siglo diecinueve, y después desaparecieron los edificios del convento. De ellos han quedado dos direcciones: la plaza lleva el apodo de los dominicos y la rue Confort, que desemboca en ella, el nombre de su iglesia perdida.
Información práctica
La plaza es accesible las veinticuatro horas del día.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Rodee la fuente: las figuras están en lados distintos, y desde un solo punto no se puede leer todo el panteón urbano.
