Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Estatua de san Nizier sobre el portal
- Aguja norte de ladrillo
- Aguja sur de piedra
- Cripta bajo el coro
La historia del lugar
Dos torres desiguales componen la fachada de la iglesia: la norte de ladrillo se eleva junto a la sur de piedra. Bajo sus bóvedas no solo se reunían los feligreses: comerciantes y artesanos de la Presqu'île discutían los asuntos de la ciudad, y los consejeros se reunían en una capilla lateral u ocupaban toda la nave cuando se congregaba demasiada gente. Mientras Lyon no tuvo un Hôtel de Ville de Lyon en la place des Terreaux, aquí se decidían cuestiones de guardia, cargas y administración de las calles comerciales. En mil cuatrocientos treinta y cuatro, los cónsules pagaron la torre norte e instalaron en ella un campanario urbano.
Sobre el portal se alza la figura de san Nizier, obispo de Lyon del siglo sexto. Tras su muerte, en el año quinientos setenta y tres, el clero lo enterró en la basílica de los Santos Apóstoles, que se alzaba en este lugar. El sobrino del obispo, el historiador Gregorio de Tours, escribió sobre los milagros junto a la tumba. Los peregrinos se llevaban de ella polvo, cera e hilos del sudario funerario. Debido a esta veneración, los habitantes de Lyon empezaron a llamar a la basílica por el nombre del obispo enterrado aquí. El edificio antiguo ya no existe, y la tumba y los restos de Nizier fueron saqueados durante las guerras de religión, en el año mil quinientos sesenta y dos. De aquella historia quedan el nombre de la iglesia, la cripta bajo el coro y la estatua sobre la entrada.
Siete siglos después, bajo las bóvedas de la iglesia empezó a reunirse otro grupo: comerciantes y artesanos de la Presqu'île. Vivían de la venta de tejidos, productos de cuero, alimentos y mercancías traídas de fuera. El arzobispo seguía siendo el señor de Lyon: poseía derechos judiciales y otros derechos feudales sobre los habitantes de la ciudad. Los mercaderes buscaban obtener la posibilidad de elegir a sus propios consejeros, recaudar impuestos municipales, disponer una guardia nocturna y controlar las llaves de las puertas.
En unas pocas décadas, la disputa llegó a convertirse en enfrentamientos armados. El levantamiento de mil doscientos sesenta y nueve no dio a los habitantes de la ciudad un gobierno autónomo, y empezaron a buscar el apoyo del rey francés Felipe el Hermoso. El veintiocho de septiembre de mil doscientos noventa y dos, los consejeros municipales y los habitantes notables se reunieron precisamente en Saint-Nizier. Allí aprobaron las actuaciones de sus representantes, que habían reconocido la protección real, aunque el arzobispo y el cabildo catedralicio de Saint-Jean la discutían. Para quienes tenían su dinero en tiendas, mercancías y pagarés, la disputa determinaba quién los juzgaría, les impondría cargas y protegería las calles comerciales.
La protección real no convirtió a Lyon en una comuna libre: la ciudad pasó a formar parte del reino de Francia. Pero el veintiuno de junio de mil trescientos veinte, el arzobispo Pierre de Savoie otorgó una carta a los habitantes de la ciudad. Estableció un consejo de doce cónsules, como se llamaba a los dirigentes electos de los asuntos urbanos. Seis procedían del lado de Fourvière y seis del lado de Saint-Nizier; los artesanos reelegían cada año a la mitad de sus miembros. Los cónsules obtuvieron los mismos derechos por los que habían luchado sus predecesores: impuestos, guardia, armas, puertas de la ciudad y un archivo propio. La dirección siguió en manos de las familias comerciantes acomodadas, y no de todos los habitantes.
Antes de que apareciera el Hôtel de Ville de Lyon en la place des Terreaux, continuaron celebrándose importantes reuniones urbanas en Saint-Nizier. Los consejeros deliberaban en una capilla lateral y, cuando se reunía demasiada gente, ocupaban la nave. En mil cuatrocientos treinta y cuatro, los cónsules destinaron dinero municipal a la actual torre norte y la convirtieron en campanario urbano. La aguja norte de ladrillo, sobre la fachada, es más antigua que la sur de piedra: la financió aquel mismo consejo electo que en otro tiempo se reunía bajo las bóvedas de la iglesia.
Información práctica
Normalmente abierta martes—viernes 9:00—20:00, sábado 10:00—18:30, domingo 9:00—20:00. Durante los oficios, limite la visita.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Dentro, hable en voz baja y no continúe la visita durante el culto. Puede escuchar la historia de la protesta junto a la placa conmemorativa.
