Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Pared de pequeños bloques de arenisca
- Zonas vacías de la reconstrucción
- Relieves con provisiones
- Juntas entre talatats individuales
La historia del lugar
La administración cultural egipcia concibió el museo para objetos arqueológicos procedentes del territorio de Luxor y de su orilla occidental, que antes permanecían en almacenes. Eligieron el lugar entre Karnak y el templo de Luxor, en un solar del Servicio de Antigüedades de Egipto frente a las necrópolis tebanas, al otro lado del Nilo. En la planta superior, una larga pared está construida con pequeños bloques de arenisca; en los relieves se ven almacenes del templo y porteadores con provisiones.
A mediados de la década de mil novecientos setenta, el arquitecto y arqueólogo Jean Lauffray, director del Centro Franco-Egipcio de Karnak, reconstruía en el nuevo edificio del museo una pared que ya no existía desde hacía tres mil años. Su equipo tenía cientos de bloques iguales de arenisca con fragmentos de relieves: una mano, una cesta, parte de un rostro, varios signos. Unir las piedras de manera errónea habría convertido una escena antigua en una invención moderna.
Estos bloques se fabricaron en el siglo catorce antes de nuestra era para los templos de Atón, construidos por Akenatón cerca de Karnak. Los canteros utilizaban pequeños bloques estándar, los talatats. Era fácil transportarlos y colocarlos con rapidez mientras el faraón levantaba santuarios para el nuevo culto.
Tras la muerte de Akenatón, Horemheb, antiguo jefe militar convertido en faraón, restauró los cultos anteriores y procuró hacer desaparecer las construcciones de Atón. Sus hombres desmontaron los templos y colocaron los talatats dentro de los Pilonos II, IX y X de Karnak, grandes puertas de templo. Las caras con relieves quedaron ocultas en el espesor de la mampostería. Los santuarios de Akenatón desaparecieron de la superficie, mientras su piedra sostenía las nuevas construcciones de Horemheb.
En mil novecientos sesenta y cuatro, la mitad occidental del Pilono IX amenazaba con derrumbarse. Los empleados del Servicio de Antigüedades de Egipto comenzaron a desmontarla para consolidarla y descubrieron en su interior talatats colocados en treinta y cuatro capas. Los arqueólogos se enfrentaban al riesgo de repetir el trabajo de los hombres de Horemheb: extraer los bloques de la mampostería y perder definitivamente la relación entre ellos.
El equipo cambió el orden del desmontaje. Limpiaban y fotografiaban cada capa estrictamente desde arriba, a la misma escala. Numeraban cada piedra decorada antes de extraerla y trasladaban su número a la fotografía. Descubrieron que los constructores antiguos habían colocado los fragmentos en el pilono aproximadamente en el mismo orden en que los retiraban de las paredes. Las partes de una misma escena a menudo quedaban juntas. Los registros permitieron recorrer en sentido inverso el camino de los antiguos canteros.
Lauffray y su equipo egipcio-francés unieron doscientos ochenta y tres talatats. Aquí formaron una pared de dieciocho metros de longitud. En ella reaparecieron almacenes del templo, personas con provisiones y detalles del trabajo cotidiano del santuario. Dejaron vacíos los grandes huecos: no encontraron las demás piedras necesarias para continuar la escena con certeza.
El Ministerio de Cultura de Egipto creó el Museo de Luxor precisamente para este tipo de trabajos. En mil novecientos sesenta y dos, los funcionarios encargaron al arquitecto Mahmoud El-Hakim proyectar un edificio para los hallazgos de Luxor y de la Tebas occidental, que los arqueólogos hasta entonces guardaban en almacenes. Eligieron un solar en terrenos del Servicio de Antigüedades de Egipto, entre Karnak y el templo de Luxor, frente a las necrópolis tebanas, al otro lado del Nilo. La construcción terminó en mil novecientos sesenta y nueve; después seleccionaron los objetos y organizaron la exposición durante varios años. El museo abrió en diciembre de mil novecientos setenta y cinco.
En la planta superior siguen expuestos aquellos doscientos ochenta y tres bloques. Primero fueron una pared de un templo de Atón; después, relleno de las puertas de Horemheb; y en el Museo de Luxor volvieron a ser una pared. El templo al que pertenecía ya no existe en ningún otro lugar.
Información práctica
La página de entradas ofrece franjas separadas: en verano, 09:00–12:00 y 17:00–19:00; en invierno, 09:00–13:00 y 17:00–20:00; durante el Ramadán, 09:00–14:00 y 17:00–19:00.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Elija unas cuantas piezas clave y obsérvelas alrededor, si la exposición lo permite. Consulte allí las normas de fotografía y la accesibilidad de las salas individuales.
