Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Pato momificado
- Muestra de natrón
- Instrumentos de embalsamadores
- Vasos canopos
La historia del lugar
En la ribera del Nilo, un antiguo centro de visitantes fue reconvertido en el museo, que abrió en mil novecientos noventa y siete. El recorrido inclinado por la sala de una planta reproduce el paso hacia una cámara funeraria, y la luz dirigida destaca vitrinas concretas de entre la penumbra. En diecinueve vitrinas se reúne el recorrido desde el tratamiento del cuerpo hasta el entierro: instrumentos para los órganos internos, natrón desecante, resinas, tejidos de lino, amuletos y recipientes donde se colocaban los órganos. Entre los objetos destacan especialmente los vasos canopos y la muestra de natrón.
El objeto expuesto más inesperado de aquí surgió medio siglo antes que el propio museo. Es un pato común, que dos químicos momificaron en mil novecientos cuarenta y dos.
Zaki Iskander trabajaba en el Servicio de Antigüedades de Egipto. Se ganaba la vida investigando la composición de los hallazgos y escogiendo métodos para conservarlos: un error del restaurador podía destruir un objeto que hubiera sobrevivido varios milenios. Iskander quería comprobar si era posible reproducir las técnicas de los antiguos embalsamadores en una muestra moderna. Lo ayudaba Alfred Lucas, químico inglés que enseñaba a los restauradores egipcios a comprender los materiales de los objetos antiguos.
Para el experimento tomaron un ave sacrificada. El resultado no podía ocultarse tras formulaciones científicas: si los tejidos empezaban a descomponerse, el método elegido no funcionaba. El pato se conservó y permanece intacto desde hace más de ochenta años. El experimento no reveló un único «secreto de las momias»: los métodos de tratamiento cambiaban de una época a otra. Demostró algo más limitado y útil: que determinadas operaciones antiguas se pueden reconstruir, repetir y comprobar.
Para Iskander, este enfoque se convirtió en una profesión. En mil novecientos cincuenta y tres trasladó un pequeño laboratorio de restauración al Museo Egipcio de El Cairo y lo transformó en un centro de investigación donde trabajaban juntos químicos, físicos, geólogos y biólogos. Tras la muerte del científico, su familia entregó sus libros al Museo de la Momificación; aquí se encuentra la biblioteca que lleva su nombre.
El propio museo abrió en mil novecientos noventa y siete. Los museólogos egipcios reconvirtieron para ello un antiguo centro de visitantes situado en la ribera del Nilo. La sala de una planta se dispuso siguiendo el modelo de una cámara funeraria: un pasaje inclinado conduce a los objetos expuestos y la luz se dirige hacia piezas concretas. En diecinueve vitrinas reunieron sesenta y seis objetos, ordenando todo el recorrido del cuerpo, desde el tratamiento hasta el entierro: instrumentos para extraer los órganos internos, natrón para desecar, resinas, lino, amuletos y vasos canopos, recipientes en los que se conservaban los órganos del difunto.
De estos sesenta y seis objetos, solo dos fueron fabricados en época moderna. El primero es una muestra de natrón traída de Uadi el-Natrun. El segundo es el pato de Iskander y Lucas. Yace bajo cristal junto a momias humanas y animales, y la cartela del museo conserva el nombre del químico y el año de su experimento.
Información práctica
Las fuentes oficiales discrepan: la página de entradas y la lista de precios indican franjas de mañana y de tarde, mientras que la página del museo también señala 09:00–14:00 y 17:00–21:00. Consulte la taquilla antes de entrar.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Esta exposición contiene restos humanos: obsérvela sin comentarios en voz alta y no utilice flash si la fotografía está permitida.
