Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada rosa
- Altares posteriores
- Capilla mayor
- Busto junto a la salida
La historia del lugar
La fachada rosa de la Iglesia Santa María Magdalena mira hacia la Avenida San Martín, mientras que la iglesia se alza apartada de la Plaza de los Libertadores. Esta ubicación le viene del antiguo paisaje: por la actual avenida pasaba un canal de riego, alrededor se extendían los campos y el terreno de la iglesia apareció antes de que los funcionarios trazaran el asentamiento con su plaza principal.
A mediados del siglo dieciséis, estas tierras estaban bajo la administración de don Gonzalo Taulichusco, un curaca bautizado, es decir, el jefe hereditario de la población indígena del valle de Lima. Los españoles reconocían su título, pero le encargaban la recaudación de tributos. Su gente se sostenía con los campos de regadío; la cosecha debía cubrir tanto sus propias necesidades como el tributo. En mil quinientos cincuenta y cinco, Taulichusco se quejó al rey de que los colonos se habían repartido tanta tierra que la comunidad apenas tenía con qué vivir y pagar impuestos.
Mientras tanto, el virrey Andrés Hurtado de Mendoza procuraba reunir en un solo lugar a los habitantes de distintas comunidades. A ese asentamiento lo llamaban reducción: allí era más fácil censar a la gente, cobrarle tributos y convertirla al cristianismo. De ello se ocupaban los franciscanos. En la tierra hereditaria de Taulichusco ya habían construido una iglesia, un convento y un huerto.
El catorce de agosto de mil quinientos cincuenta y siete, la entrega del terreno se formalizó aquí mismo. Taulichusco hablaba por medio de un intérprete y no podía firmar el acta: el intérprete firmó en su lugar. El curaca entregó a los franciscanos, a perpetuidad, el terreno junto con la iglesia, el convento y el huerto que ya estaban allí. El documento dejó constancia expresa de que los monjes podían disponer de ellos como de su propiedad.
El hermano Juan de Aguilera, comisario general de los franciscanos, que procuraba afianzar la posesión para la orden, realizó de inmediato el rito prescrito de toma de posesión. Recorrió el terreno y el huerto, entró en el convento y después cerró las puertas con llave, dejando a Taulichusco fuera. El virrey aprobó el acuerdo; treinta años después, otro virrey lo confirmó una vez más. Los franciscanos permanecieron aquí unos doscientos años y reunieron alrededor de la iglesia a familias de varias antiguas comunidades del valle. Así, la parroquia se convirtió en el comienzo del asentamiento del que creció el actual Pueblo Libre.
El nombre también procedía de la doctrina franciscana: la de una parroquia creada para convertir a los habitantes locales. La dedicaron a María Magdalena, discípula de Jesús y primera testigo de su resurrección. El acta conservada no explica por qué los franciscanos la escogieron: en ella, la iglesia y el convento ya reciben el nombre de Magdalena.
Cinco años después de la entrega del terreno, Taulichusco, ya enfermo, dictó su testamento. Dispuso que lo enterraran en la capilla mayor de esta iglesia y lo vistieran con el hábito franciscano, para recibir la indulgencia correspondiente a un entierro así. Su petición se conserva en el documento, pero aquí no hay una tumba de Taulichusco identificada con certeza.
Junto a la salida de la iglesia se alza ahora su busto. Dentro, tras la fachada y los altares posteriores, permanece la zona del altar que él señaló para su entierro, al otro lado de las puertas que el hermano Juan de Aguilera cerró después de la entrega del terreno.
Información práctica
Iglesia en funcionamiento; no se ha encontrado un horario actual fiable para visitantes en las fuentes oficiales verificadas.
Comprobado: 26 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Entren solo si el templo está abierto a los visitantes y no se está celebrando un culto; hablen en voz baja, respeten las normas locales de fotografía y no esperen un funcionamiento de museo.
