Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Torre de hierro fundido
- Filas de pernos
- Linterna del faro
- Inscripción de bronce «En honor del navegante»
La historia del lugar
En el borde del acantilado de Miraflores funciona un faro con una torre de hierro fundido de veintidós metros de altura; el borde del acantilado sitúa su linterna a ciento ocho metros sobre el océano. Forma parte del sistema de señales de la Gran Bahía de Lima y ayuda a los barcos frente a la costa y en las aproximaciones a Callao. En un cuarto de minuto, la linterna emite tres destellos de luz blanca; este ritmo permite a las tripulaciones distinguirla de las luces vecinas. En el hierro fundido se ven filas de pernos y, en la base, está fijada una inscripción de bronce en honor del navegante.
En diciembre de mil novecientos setenta y tres, empleados de la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú terminaron aquí un trabajo insólito: montaron un faro que antes se alzaba muy al sur del país. La torre de hierro fundido, de sesenta toneladas, fue desmontada en trescientas diecinueve piezas, trasladada a Lima y vuelta a unir con mil setecientos cincuenta pernos.
Antes, el faro prestaba servicio en el cabo de Punta Coles, al sur del puerto de Ilo. Su luz se encendió por primera vez el veinticuatro de febrero de mil novecientos veintiuno. Para los marineros que se acercaban a Ilo, la torre era una referencia de trabajo, no una atracción. Tras el terremoto de mil novecientos setenta, el faro sufrió daños. Los especialistas responsables de la seguridad de la navegación decidieron trasladarlo a la capital, dentro de un programa de renovación de las luces costeras. Esta torre ya no regresó al cabo anterior.
El lugar, en el borde de Miraflores, fue elegido por su altura. La propia torre se eleva veintidós metros, pero el acantilado sitúa su linterna a ciento ocho metros sobre el océano. Aquí, el antiguo faro pasó a formar parte del sistema de señales de navegación de la Gran Bahía de Lima, que utilizan los barcos frente a la costa y en las aproximaciones a Callao. Su señal consiste en tres destellos blancos en quince segundos: por este ritmo, la tripulación distingue esta luz de las vecinas.
El nombre «La Marina» alude a la Marina de Guerra del Perú: su servicio hidrográfico trasladó la torre y continúa manteniéndola. El parque recibió su nombre del faro. En la base está fijada una inscripción de bronce: «En honor del navegante». Se refiere a las personas a quienes iba destinado todo el proyecto: los marineros que determinaban su posición por las señales de la costa.
El faro sigue funcionando. Sus tres destellos se repiten sobre la bahía, y las filas de pernos de la torre de hierro fundido mantienen unida la misma luz que, durante los primeros cincuenta y dos años de servicio, mostraba a los marineros un tramo completamente distinto de la costa peruana.
Información práctica
Parque abierto; el faro se contempla desde fuera.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Observe el faro desde fuera y no cuente con subir al interior: es una instalación marítima en funcionamiento, no una torre de observación corriente.
