Parada 1 de 7

Plaza Mayor

Plaza Mayor de Lima

Aquí quedará claro por qué el reparto de la nueva ciudad comenzó desde el centro de la plaza.

20 min
La Plaza Mayor de Lima
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En qué fijarse

  • Fuente de bronce
  • Catedral de Lima
  • Palacio de Gobierno
  • Palacio Municipal de Lima

La historia del lugar

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En la mañana del dieciocho de enero de mil quinientos treinta y cinco, Francisco Pizarro se acercó a un tosco poste de madera labrada situado en el centro de la actual Plaza Mayor. Pizarro era gobernador español de las tierras conquistadas y procuraba fundar una capital desde la que pudiera conservarlas en su poder. El poste instalado se llamaba picota. En él se colgaban disposiciones, y junto a él se castigaba y ejecutaba a los condenados. Fundar una ciudad significaba ante todo declarar quién impartía justicia aquí, repartía solares y nombraba funcionarios.

Pizarro estableció su primera capital en la montañosa Jauja. Los colonos se quejaban del frío, la altitud, la falta de leña y el largo camino hasta el mar, por donde llegaban personas, armas y suministros. Exigieron trasladar la ciudad a la costa. Pizarro envió a tres jinetes experimentados a explorar el valle del río Rímac. Pocos días después regresaron con un lugar adecuado: cerca había agua, tierra cultivable, bosque y un camino hacia el futuro puerto de Callao.

Los habitantes locales ya se habían asegurado estas ventajas. La tierra pertenecía al dominio de Taulichusco, curaca, es decir, gobernante de las comunidades del valle del Rímac. Sus gentes habían construido canales de riego, cultivaban cosechas y vivían en asentamientos a ambos lados del río. El acta española llama así al lugar elegido: asentamiento del cacique de Lima. Por eso, la mañana de la fundación Pizarro no se encontraba en una llanura de nadie.

También llevaron a Taulichusco a la ceremonia. Para él se decidía la cuestión de la tierra, el agua y las obligaciones de sus gentes. Pizarro preguntó al curaca si la fundación de la ciudad le causaría perjuicio. Taulichusco guardó silencio. Ante él se encontraba el jefe armado de los conquistadores, que ya disponía de las tierras; por eso, ese silencio no puede tomarse por un consentimiento libre. Para la ceremonia española resultó suficiente: no se hizo constar ninguna objeción en el documento.

Pizarro sacó la espada, cortó con la punta algunas astillas de la picota y proclamó la nueva capital Ciudad de los Reyes. Después, un escribano dejó constancia de lo realizado en un acta. El nombre español permaneció en los documentos oficiales, pero los habitantes siguieron usando el nombre local, Lima, y con el tiempo este prevaleció.

El reparto comenzó desde esta plaza. Incluso antes de la ceremonia, el escribano iba inscribiendo los nombres de los aspirantes directamente en las casillas del plano urbano. Los solares más próximos se asignaron al ayuntamiento, a la iglesia y a los colonos más influyentes. Pizarro se quedó con una manzana entera en el lado norte, entre la plaza y el río. Obtener el título español de «vecino de la ciudad» significaba hacerse con un solar para vivienda, tierra para trabajar y una encomienda: un grupo de habitantes locales obligados a pagar tributo y a trabajar para el nuevo propietario.

La familia de Taulichusco perdió parte de sus dominios y viviendas. Tras la muerte del curaca, su hijo Gonzalo acudió a la Real Audiencia de Lima y exigió la devolución de las tierras arrebatadas. Los jueces reconocieron que la reclamación tenía fundamento, pero aplazaron la decisión durante años. Gonzalo acabó por abandonar el pleito; nunca se dictó sentencia.

Hoy, alrededor de la Plaza Mayor se alzan el Palacio Municipal de Lima, la Catedral de Lima y el Palacio de Gobierno, y en la propia plaza se celebran ceremonias protocolarias y fiestas urbanas. Se organizan aquí porque Pizarro ordenó comenzar precisamente desde este lugar el trazado de Lima y distribuyó las principales instituciones en los lados del primer cuadrado abierto. La picota desapareció hace mucho tiempo. En mil quinientos setenta y ocho se instaló en su lugar una fuente urbana, y la actual fuente de bronce se colocó en mil seiscientos cincuenta y uno. Ocupa el centro que el día de la fundación señaló el poste de madera.

Información práctica

Tiempo en la parada20 min
Siguiente puntoCatedral de Lima
Entradaacceso libre

Plaza urbana de acceso libre; la información turística indica como referencia 08:00–22:00. Puede haber cierres por ceremonias y medidas de seguridad; los drones están prohibidos.

Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Observa la plaza desde varios puntos y no obstaculices el paso de las personas. Durante ceremonias o cuando haya seguridad reforzada, mantente en la parte abierta al público.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Cruza la plaza y acércate a la parte central de la fachada de la catedral.

Parada 1 de 7Después: Catedral de Lima

Ruta terminada

Paseo completado

«Poder y derecho en el centro histórico de Lima» — 7 paradas, aprox. 1,7 km, 3–4 horas.

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