Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Macizos muros de piedra
- Pasaje de entrada
- Bancos de piedra
- Patio central
La historia del lugar
Mkunguni se abría antes directamente al mar, y en su borde se levantó una maciza fortaleza cuadrada con un pasaje de entrada, un patio central y bancos de piedra para la guardia. Más tarde se rellenó la costa, el mar se retiró unos setenta metros y los muros quedaron tierra adentro, aunque no fueron trasladados. Las autoridades británicas mantuvieron aquí una prisión y, tras la entrega del edificio a los Museos Nacionales de Kenia, comenzaron a celebrarse bodas, reuniones y representaciones teatrales en el patio. Dentro funciona la única biblioteca pública de la isla.
Tras la victoria junto a la aldea de Shela, los dirigentes de Lamu dieron un paso inesperado: pidieron al gobernante de otro país que instalara una guarnición permanente en la ciudad. Los omaníes no salvaron a Lamu en aquella batalla: los barcos del sultán Said bin Sultán llegaron cuando todo ya había terminado.
Los habitantes de Lamu derrotaron a las fuerzas unidas de las vecinas Pate y Mombasa, pero los adversarios seguían cerca. Los comerciantes dependían del puerto y de las plantaciones del continente, por lo que un nuevo ataque les amenazaba con la pérdida tanto de los barcos como de las cosechas. Los ancianos de la ciudad buscaban soldados que no zarparan después de una sola campaña. Said bin Sultán, gobernante de Mascate y Omán, conseguía lo que quería: necesitaba un punto de apoyo cerca de Mombasa, donde se habían asentado sus rivales del linaje Mazrui.
En mil ochocientos trece, el sultán envió a Lamu a un gobernador y una guarnición. Sus hombres reanudaron la construcción del fuerte en la esquina meridional de la ciudad de piedra, junto al agua de entonces. Las obras terminaron hacia mil ochocientos veintiuno, tras lo cual la fortaleza fue ocupada por soldados baluches al servicio del sultán. Dos años después, la guardia principal contaba con unos veinte hombres. Se sentaban en bancos de piedra junto a la entrada, con escudos, espadas y picas; los mosquetes de mecha colgaban de las paredes sobre ellos.
La guarnición redujo el peligro de un nuevo ataque. Los mercaderes empezaron a construir tiendas y casas con porches junto al fuerte, y Lamu se enriqueció gracias al comercio. Pero el gobernador y los soldados permanecieron. Said empleó la base obtenida en su posterior lucha por la costa; en mil ochocientos treinta y seis, los gobernantes de Mombasa le entregaron el Fuerte Jesús. La petición de los ancianos de proteger una ciudad ayudó al sultán a someter al principal rival en todo este tramo de costa.
Hoy la fortaleza parece alzarse tierra adentro, detrás de Mkunguni, pero el edificio no fue trasladado. A comienzos del siglo diecinueve, la plaza era un lugar de desembarco junto al mar. Más tarde se rellenó la costa y el agua se retiró unos setenta metros. Por eso el macizo cuadrado del fuerte sigue marcando el antiguo borde de Lamu de piedra.
En mil novecientos diez, la administración británica instaló aquí una prisión; los presos estuvieron recluidos en el fuerte hasta mil novecientos ochenta y cuatro. Después, el edificio fue entregado a los Museos Nacionales de Kenia. Ahora se celebran bodas, reuniones y representaciones teatrales en el patio central, y dentro funciona la única biblioteca pública de la isla.
Información práctica
Todos los días, 08:30–17:30, incluidos los días festivos nacionales; las tarifas y los horarios son válidos desde el 7 de mayo de 2026.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Si la entrada está cerrada, observe la fortaleza desde la plaza y no busque un paso por las zonas de servicio; los eventos en el patio pueden limitar la visita.
