Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Porche cubierto daka
- Bancos de piedra
- Patio interior
- Nichos murales zidaka
La historia del lugar
En la década de mil novecientos setenta, el personal de los Museos Nacionales de Kenia recibió para su uso una casa mercantil abandonada. Según el relato de un conservador del museo, el anterior propietario se marchó de Lamu al continente. El relato no explica por qué dejó la casa ni qué le ocurrió después. El edificio permaneció varios años sin familia.
Durante la restauración, en mil novecientos ochenta, los trabajadores del museo conservaron la secuencia de las estancias y colocaron en ellas muebles antiguos, utensilios de cocina y camas. Siete años después, abrieron la casa como museo. Por eso, los objetos del interior no deben tomarse por pertenencias de aquel mismo comerciante: fueron seleccionados para mostrar la vida doméstica de una familia suajili acomodada. El auténtico objeto expuesto aquí es la distribución.
Lo más cercano a la calle era la daka, un porche cubierto con bancos de piedra. Aquí el propietario recibía a los hombres, discutía negocios con comerciantes llegados de fuera y no los dejaba entrar en la parte residencial. Tras una puerta tallada comenzaban el patio, o kiwanda, y después las habitaciones se sucedían una tras otra. Cuanto más lejos de la entrada, menos personas tenían derecho a pasar.
Las propias familias de la élite mercantil de Lamu creaban este orden. A menudo se regalaba una casa de piedra a la hija con motivo de su boda. Los hijos recibían tierras y personas esclavizadas; las hijas, una casa o parte de ella. Los utensilios comprados para la novia se consideraban propiedad suya y debían permanecer en la familia. En las estancias exteriores, el hombre llevaba los asuntos; las mujeres nacidas libres administraban las habitaciones interiores y los objetos guardados allí.
En la estancia central hay nichos murales, los zidaka. En ellos se colocaban porcelana llegada de ultramar, lámparas, el Corán y otros objetos valiosos. Eran propiedad de la familia, expuesta solo ante quienes habían sido admitidos hasta bastante adentro. Si un hombre ajeno entraba en la casa, las mujeres se retiraban a la habitación más profunda.
Esta reserva tenía también otra cara. En las casas de dos plantas de este tipo, los propietarios vivían arriba y las trabajadoras domésticas esclavizadas, abajo. Una de las vías para salir de la esclavitud dependía de la decisión del propietario: si hacía a una mujer su concubina, ella y sus hijos obtenían la libertad. Después de ello, podía trasladarse a la planta superior o a una casa separada. El paso entre plantas significaba un cambio de posición para ella y para sus hijos.
La habitación más alejada estaba destinada a acontecimientos que la familia no sacaba de casa. Aquí las mujeres ayudaban en los partos, preparaban a la novia para el matrimonio y lavaban el cuerpo del difunto antes del entierro. Los hombres llevaban al fallecido al cementerio, adonde las mujeres no iban; su despedida tenía lugar dentro de la casa.
La antigua familia ya no está aquí, el nombre del comerciante no se ha conservado en el relato del museo y los muebles se añadieron al crear la exposición. Quedan la daka, el patio y la cadena de habitaciones: el recorrido desde el lugar al que se admitía a un huésped comerciante hasta la estancia donde se recibía el nacimiento y se preparaba al difunto para el entierro.
Información práctica
En el horario oficial de los Museos Nacionales de Kenia figura un horario de 08:30–17:30 todos los días, pero la entrada efectiva puede depender de la presencia de un cuidador y del acceso vigente.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No entre en los patios vecinos creyendo que forman parte del museo; si el interior no está accesible, examine la entrada y el carácter cerrado de la fachada.
