Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Altar mayor de Wit Stwosz
- Figuras centrales de María y los apóstoles
- Hojas del altar
- Armazón de madera
La historia del lugar
El nombre oficial de esta iglesia es Basílica de Santa María. De ahí el habitual apelativo cracoviano «Mariacki»: dedicado a María. En el altar mayor, la dedicación está tallada en madera. En el centro, los apóstoles rodean a María al final de su vida terrenal; más arriba se representa su asunción al cielo y, como remate, la coronación. Wit Stwosz creó esta enorme estructura de hojas entre los años mil cuatrocientos setenta y siete y mil cuatrocientos ochenta y nueve. Estaba destinada a la principal iglesia parroquial de los habitantes de Cracovia y participaba en el culto: los días ordinarios, los fieles veían las hojas cerradas; en las grandes festividades, las abrían.
En el verano de mil novecientos treinta y nueve, el historiador del arte Karol Estreicher trató de conseguir que desmontaran el altar. Trabajaba en la Universidad Jaguelónica, sabía leer antiguos inventarios y conocía qué partes se sostenían con clavijas, cuáles colgaban de fijaciones y qué se perdería con un único impacto directo. El párroco Józef Kulinowski quería dejar el altar en la iglesia y se oponía al desmontaje. Entonces Estreicher obtuvo el consentimiento del arzobispo de Cracovia, Adam Sapieha.
El arquitecto Franciszek Mączyński dibujó la estructura hasta los tornillos individuales. Varias decenas de sacerdotes, académicos y bomberos subieron a los andamios. Las figuras de madera de tilo pesaban varios cientos de kilogramos cada una, y para bajarlas ayudó un viejo torno del desván de la iglesia: el mismo mecanismo de elevación con el que los maestros de Stwosz habían instalado en otro tiempo las esculturas. Envolvieron las figuras en papel de desecho, las colocaron en treinta cajas y el veintinueve de agosto las enviaron por el Vístula a Sandomierz. Las piezas pequeñas fueron ocultadas en la universidad y en el sótano de un artista; los ornamentos, en la tumba de los párrocos dentro de la basílica. En la zona del altar quedó un armazón de madera vacío de trece metros.
Estreicher esperaba proteger las tallas de las bombas y del fuego. Subestimó la posibilidad de un robo deliberado. Tras la ocupación de Cracovia, empleados alemanes y miembros de las SS comenzaron a buscar las partes del altar. Llamaron a interrogatorios a personas que conocían la evacuación. El arzobispo Sapieha, deseando poner fin a las amenazas de tortura, nombró Sandomierz y esperaba que las figuras encontradas regresaran a la iglesia. Efectivamente las trajeron hasta aquí, pero solo para enviarlas a Berlín. Descubrieron los escondites de la universidad golpeando las paredes y levantando el parqué recién colocado. El escondite en la tumba dentro de la basílica sobrevivió: los sacerdotes no hablaron de él.
Desde Berlín trasladaron las esculturas y el armazón retirado en Cracovia a Núremberg, ciudad con la que vinculaban el origen de Stwosz. Allí planeaban exponer el altar como una obra alemana. En lugar de llegar a una sala de exposiciones, las cajas terminaron en un depósito fortificado bajo la colina del Castillo: comenzaron los ataques aéreos y resultó demasiado peligroso montar la estructura de madera.
Para entonces Estreicher había abandonado Polonia. En Londres dirigió una comisión encargada de registrar los bienes culturales robados. Su anterior trabajo universitario cambió: ahora elaboraba fichas de los objetos trasladados, revisaba catálogos de museos y anotaba los nombres de historiadores del arte alemanes que podían conocer el recorrido del altar. Así apareció una pista que llevaba a los depósitos subterráneos de Núremberg. El siete de junio de mil novecientos cuarenta y cinco, los militares estadounidenses confirmaron que habían encontrado las cajas.
El quince de noviembre, Estreicher bajó al depósito y vio por primera vez en seis años las figuras de María y los apóstoles. Después consiguió permiso para entregarlas. El treinta de abril de mil novecientos cuarenta y seis, el tren con el altar llegó a Cracovia; Estreicher acompañaba la carga. Tras la conservación, las tallas se expusieron durante varios años en Wawel y, en mil novecientos cincuenta y siete, se instalaron aquí de nuevo.
Las figuras del centro del altar son las que los bomberos bajaron con ayuda del torno medieval y llevaron por el Vístula. El armazón de madera también estuvo en Núremberg. Y parte de los ornamentos permaneció todo ese tiempo tras estas paredes, en la tumba de los párrocos.
Información práctica
Para los visitantes, la basílica suele estar abierta todos los días de 11:30–18:00; los domingos y festivos, la visita turística de la parte principal y del altar se realiza aproximadamente de 14:00–18:00. Torre del trompetista: martes–sábado 11:00–17:30, domingos y festivos 13:00–17:30, entradas solo el día de la visita. Durante la liturgia y en días especiales, el horario cambia.
Comprobado: 16 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Es una iglesia en funcionamiento: guarde silencio y no cuente con entrar por cualquier portal. Compruebe por separado el acceso turístico y la posibilidad de ver el altar abierto.
